El ejercicio como método contra la fibromialgia

Realizar sesiones puntuales de bicicleta estática durante unos 45 minutos a una intensidad moderada, no sólo no perjudica a las pacientes con fibromialgia, sino que además contribuye a regular las alteraciones sufridas en su respuesta inflamatoria.

Esta es la conclusión a la que han llegado unos investigadores de la Universidad de Extremadura, y cuyo estudio ha sido galardonado en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina del Deporte.

Hasta ahora, diversos estudios realizados por el Grupo de Investigación “Inmunofisiología: estrés, ejercicio físico, envejecimiento y salud” de la Universidad extremeña han ido poniendo de manifiesto que la respuesta inflamatoria de quienes la padecen baja cuando se llevan a cabo diversos programas de ejercicios acuáticos. Así, gracias a los experimentos llevados a cabo con mujeres que padecían este síndrome pudieron determinar que son necesarios al menos ocho meses de ejercicios regulares para disminuir el estado inflamatorio y mejorar el bienestar de las personas afectadas.

Sin embargo, aún faltaba por evaluar científicamente el efecto que en estos mismos individuos pueden tener la práctica puntual de ejercicio, y los resultados de los últimos hallazgos, coordinados por Eduardo Ortega Rincón, han sido reveladores.  

Según ha explicado Ortega, las personas sanas desarrollan, de manera innata, durante la práctica de ejercicio físico una respuesta inflamatoria que despierta y alerta las defensas, “en el caso de las personas con fibromialgia queríamos ver qué ocurría, si perjudicaba a su estado inflamatorio ya alterado”.

“Hemos comprobado que en ellas el efecto es diferente, baja la respuesta inflamatoria pero sin comprometer sus defensas innatas frente a los patógenos. Por tanto el resultado es muy positivo”.

Prueba diagnóstico

Más allá de los beneficios para regular su respuesta inmunitaria, durante los estudios se ha comprobado que estas sesiones aisladas de ejercicio pueden ser una valiosa herramienta para diagnosticar la enfermedad.

La autora principal de estos trabajos, Elena Bote, explica que a través de diversos biomarcadores han visto que realizar una única sesión de ejercicio es sólo anti-inflamatoria si la persona padece  fibromialgia y no en las personas sanas.  “Las pruebas en sangre han demostrado con contundencia que las citoquinas proinflamatorias sólo descendían en personas que presentaban esta enfermedad” señala.

Los resultados suponen una importante aportación para el ámbito científico y las conclusiones del estudio permiten comenzar a utilizar una prueba sencilla de ejercicio para determinar si existe o no esta patología.