El pueblo de Cáceres que se blinda contra el sol del verano con parasoles gigantes de ganchillo reciclado
Las calles de la localidad cacereña de Valverde de la Vera han comenzado a transformarse un verano más en una vibrante galería de arte textil al aire libre. Hasta finales de agosto, el municipio lucirá cubierto por parasoles gigantes elaborados a mano por las propias vecinas, quienes utilizan tiras de plástico procedentes de bolsas de la compra y de basura recicladas para dar forma a complejas estructuras mediante la técnica del ganchillo a gran escala o XXL.
La iniciativa, consolidada bajo el título de 'Tejiendo la calle', arrancó originalmente en el año 2013 de la mano de la arquitecta local Marina Fernández. El proyecto se desarrolla de manera comunitaria a través de la Asociación Cultural y Juvenil La Chorrera, contando desde sus inicios con el respaldo e impulso institucional del Ayuntamiento de Valverde de la Vera y de la Diputación de Cáceres.
Estas piezas monumentales se instalan suspendidas entre las fachadas de diversas vías del casco urbano, cumpliendo una doble función que unifica la utilidad pública y la estética. Durante las horas diurnas actúan como eficientes protectores solares para mitigar las altas temperaturas del verano extremeño; al caer la noche, gracias a un sistema de iluminación incorporado, se encienden para balizar y mostrar de forma lumínica el camino hacia la plaza del pueblo, el principal centro de encuentro social de la localidad.
Innovación material en un remiendo arquitectónico tradicional
El proceso de creación de los parasoles destaca por su marcado carácter sostenible. Las tejedoras reutilizan plásticos de desecho doméstico transformándolos en largas tiras que sirven de hilo, combinándolos de forma puntual con plásticos adquiridos de colores específicos y mayor resistencia mecánica para garantizar la durabilidad de las piezas expuestas a la intemperie. El resultado son parasoles muy ligeros, impermeables y con una flexibilidad que facilita enormemente su almacenamiento una vez concluye la temporada estival.
Aunque la técnica de base bebe directamente del ganchillo tradicional transmitido de generación en generación en la comarca de La Vera, la adaptación a la macroescala ha permitido abrir el campo del diseño. Los motivos habituales se inspiran en las labores clásicas de la zona, pero cada participante aporta sus propios patrones personales. En esta edición de 2026, la representación del paisaje vuelve a ser el tema conductor: flores, hojas, frutos y fauna autóctona emergen del tejido plástico para mimetizarse con la arquitectura tradicional verata.
“Con el objetivo de reflexionar sobre nuestra relación con el entorno próximo, hacemos que las especies más sensibles estén representadas”, explica la impulsora Marina Fernández. La iniciativa ha ido un paso más allá este año al integrar un proceso de “remiendo arquitectónico”, transformando lonas de PVC de antiguos anuncios publicitarios en grandes composiciones de collage que retratan especies naturales en peligro de desaparición, cosiendo metafóricamente el entorno natural degradado a las paredes del propio pueblo.
La trayectoria de este proyecto cooperativo cuenta ya con su propio libro homónimo, 'Tejiendo la calle', un volumen que compila la aproximación teórica de su creadora, testimonios en primera persona de los vecinos y tejedoras, así como un detallado archivo fotográfico contextual a cargo de Manuel Fernández Sánchez y las imágenes de la instalación artística firmadas por Asier Rua. El arranque oficial de la edición de este verano tendrá lugar el próximo viernes, 10 de julio, a las 20:30 horas en la plaza del municipio, en un acto que contará con la actuación musical del Coro de Valverde.