La Xunta de Galicia ha pasado de defender como estratégica la introducción de las pantallas en las aulas a proponer medidas para restringir el uso que hacen los menores de los dispositivos digitales fuera del horario de clase. El Gobierno gallego acaba de aprobar un plan de bienestar digital en los centros educativos en el que propone que el alumnado firme un contrato -voluntario y de acuerdo con su familia- para limitar el tiempo que pasa ante las pantallas una vez termina la jornada escolar.
El presidente gallego, Alfonso Rueda, defendió que el objetivo es que el alumnado aprenda a hacer un uso “crítico y seguro” de los dispositivos digitales, aunque el plan se dirige también al profesorado y a las familias, con medio centenar de medidas a implantar entre la actualidad y 2030 y un presupuesto de 7,4 millones de euros.
Rueda explicó que una de las medidas es promover un contrato voluntario entre el centro y cada alumno para regular el uso de pantallas fuera del horario escolar, con obligaciones sobre los tiempos y los horarios en los que recurren a las pantallas. El presidente gallego añadió que la Xunta promoverá otras iniciativas para que los menores sepan “identificar, analizar y verificar” contenidos digitales para contener los bulos o las fake news. Habrá también una formación dirigida a las familias sobre el uso de las tecnologías.
La Xunta ha rectificado en los últimos años en su apuesta por la introducción de las pantallas en las aulas. Su plan estrella, el E-dixgal, el del libro electrónico, entró en crisis, en medio del creciente rechazo de las familias al uso de dispositivos digitales en las aulas. La Consellería de Educación terminó reformulándolo y apostando por un modelo híbrido con los libros de texto de papel. El Gobierno gallego adelantó que la futura ley de educación digital impedirá que se puedan usar dispositivos digitales de forma individual por parte de los alumnos de la etapa de infantil y en los cuatro primeros cursos de primaria.