“Tenemos que hacer filigranas”: la sobrecarga laboral y la crisis de vivienda ponen al límite a la plantilla de psiquiatría de Ibiza

La salud mental de miles de pacientes de Eivissa y Formentera depende estos días de una plantilla reducida al límite. La baja de siete facultativos ha puesto contra las cuerdas al servicio de psiquiatría del área de Salud de Eivissa y Formentera (ASEF), que ya arrastraba años de sobrecarga asistencial y dificultades para cubrir plazas por la grave crisis de vivienda de la isla. El número de bajas supone la inoperatividad de media plantilla, con las deficiencias que ello conlleva, como las complicaciones a la hora de atender intentos autolíticos –conductas dirigidas contra uno mismo con intención de causarse daño–.

La semana pasada, en el centro sanitario de es Viver –uno de los centros de salud de la capital ibicenca– solo quedaba un psiquiatra operativo para asumir una actividad que habitualmente requiere al menos cuatro especialistas, como han denunciado a elDiario.es facultativos de Can Misses –el hospital de referencia y único público de la isla–. La situación se agrava por la combinación de falta de personal, agotamiento y problemas organizativos que ha acabado estallando en una de las unidades más sensibles del sistema sanitario pitiuso. “Tenemos que hacer filigranas para atender”, han criticado las mismas fuentes sanitarias.

El servicio, compuesto por psiquiatras, psicólogos clínicos, enfermeros y auxiliares de enfermería, engloba tanto el hospital público de Can Misses como los centros de salud de es Viver y el infanto juvenil del centro de salud de Vila. Desde el Área de Salud pitiusa han reconocido que el ámbito de la salud mental en Eivissa y Formentera afronta, “desde hace tiempo”, una elevada presión asistencial y organizativa que exige una continua adaptación de los recursos -sobre todo de personal- para garantizar una atención adecuada a los pacientes. Fuentes de SIMEBAL (el sindicato médico balear) precisan a este diario que este asunto “está en vías de resolución”, por lo que prefieren no hacer valoraciones por el momento.

Siete psiquiatras de baja

Este escenario crítico, sin embargo, ha empeorado considerablemente debido a la baja laboral de siete de los profesionales, lo que condujo a que una decena de ellos firmara un escrito de denuncia ante la Dirección General de Salud Mental, la Dirección Médica, el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, la Unidad de Seguridad del Paciente y los sindicatos correspondientes, como adelantó Diario de Ibiza. En el documento trasladan su “creciente preocupación” por la situación que atraviesa la unidad. Los facultativos también atribuyen varias complicaciones a una comunicación deficiente con la actual jefa de servicio que “no facilita las gestiones para mejorar una atención ya de por sí difícil de brindar”.

La Dirección explica a elDiario.es que es conocedora de las “inquietudes” de los profesionales de la Unidad de Salud Mental en relación con la organización y funcionamiento del servicio. Por ello –aseguran desde la gerencia– mantienen el contacto con los sanitarios implicados y trabajan en el análisis de las distintas cuestiones planteadas. “Queremos favorecer el adecuado funcionamiento del servicio, preservar la calidad asistencial y mantener un entorno de trabajo adecuado para los equipos”, afirman. También han activado medidas de apoyo organizativo y coordinación asistencial con otros dispositivos sanitarios para “garantizar la cobertura y continuidad de la atención”, aunque no han especificado cuáles.

Un problema “endémico”

Se trata, denuncian los facultativos, de un problema “endémico” del área de Salud pitiusa. “La demanda es muchísimo más alta que el número de profesionales. Hay carencia de médicos y es necesario hacer una lectura respecto a porqué sucede esto. Fundamentalmente, por la carestía de vida y por los alquileres”, expresa rotunda una de las trabajadoras: “Pasa lo mismo que en el resto de servicios: falta personal”.

En cuanto a la posibilidad de declarar plazas como de “difícil cobertura” –lo que va asociado a un plus económico, como se hizo en la unidad de Oncología–, esta profesional explica que se trata de un “agravio comparativo”. “Hay profesionales haciendo el mismo trabajo y que no cobran ese plus”, lamenta la médica. Es un problema –expresa– de muy difícil manejo.

Psiquiatría es un servicio que ha petado porque el número de profesionales no es suficiente para atender la demanda que hay. Además, en el hospital les corresponden unas funciones y en los ambulatorios –ahora llamados centros de salud– otras. Pese a ello, lamentan que se han cargado unidades dentro de Psiquiatría necesarias. Entre ellas, la que atendía a personas con problemas de adicciones. 

Uno de los especialistas que ahora mismo está de baja, sufrió, antes de darse de baja, una crisis de ansiedad durante un turno. Este médico ya lamentó que la situación en la que estaba el servicio era “insostenible”. Y otro especialista que tenía previsto marcharse a Mallorca, finalmente renunció para cubrirlo. Por otro lado, a esta combinación de factores de carga laboral y estrés hay que añadir que los psiquiatras también se tienen que desplazar al Hospital de Formentera, para atender a los más de 6.000 usuarios que hay en la isla.

La situación de carga laboral afecta también a otros servicios, como Atención Primaria, donde los cupos por médico de familia llegan a 1.900 pacientes, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que no excedan los 1.500 pacientes. “Tenemos que hacer filigranas” para dar la mejor atención, destaca esta profesional. La sanitaria lleva trabajando en el área de Salud desde hace más de tres décadas y asegura que “nunca” había visto el hospital en una situación similar. La población, recuerda, se ha duplicado desde entonces.

El municipio en el que trabaja –Santa Eulària– ha experimentado el mismo crecimiento poblacional desmesurado. “Allí además tenemos el problema de que no hay espacio”. El Ayuntamiento ha cedido un terreno para construir otro centro pero “yo me jubilaré y ya no trabajaré en ese centro”, dice. “Por población y necesidad tendríamos que disponer de muchos más recursos de los que tenemos”. “Por ejemplo, para atender a los desplazados también tenemos que hacer tetris y nos hemos quedado también sin unidad de Atención a la Mujer –que en Sant Antoni funciona–, por falta de espacio”, asegura. Además, por el mismo motivo, se han quedado sin el equipo de rayos.

Nueva hornada de sanitarios residentes

El hospital Can Misses es, por otro lado, docente desde 1991. Los sanitarios lamentan que en otras comunidades autónomas los residentes que se forman en un territorio determinado se quedan en el mismo. Algo que, según consideran, no sucede en Balears, menos en las Pitiüses. “No se quieren quedar, y aquí se forman en medicina interna, UCI, Pediatría, Psiquiatría…”, lamentan. Al principio, el hospital público solo formaba a médicos de familia, pero el abanico de especialidades ha ido creciendo con el tiempo.

Esta semana, precisamente, se han incorporado 24 nuevos residentes de la nueva promoción: 14 médicos internos (MIR), nueve enfermeras internas (EIR) y una farmacéutica interna (FIR). Entre las especialidades –detallan desde Salud– figuran ocho plazas de Medicina Familiar y Comunitaria, dos de Medicina Interna, una de Psiquiatría, una de Pediatría, una de Ginecología y Obstetricia y una de Medicina Intensiva.

En cuanto al área de Enfermería se han incorporado cinco residentes de Atención Familiar y Comunitaria, tres matronas y una especialista en Pediatría y Neonatología. Las incorporaciones cubren 24 de las 26 plazas ofertadas para formación especializada. Sumando las promociones actualmente en formación, el Área de Salud contará con 60 especialistas residentes durante 2026, detallan las mismas fuentes.

Sin embargo, el área de Salud Mental continúa estando desabastecida y no hay expectativas de mejora en el horizonte. Los residentes que permanecen en Eivissa son casos particulares con vínculos familiares en la isla o personas oriundas que en su momento se marcharon y ahora, por motivos personales, les interesa volver, valoran las fuentes sanitarias consultadas por este diario. “Pero en el resto [de casos] es muy difícil atraer personal sanitario. ”No se les hacen ofertas interesantes, este año ha sido el primero que han ofertado contratos de tres años a profesionales“, lamentan.