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Sánchez abre la puerta a que las generales sean en el primer trimestre de 2027 si caen los Presupuestos como pide el PNV

Pedro Sánchez, este jueves en Bruselas

José Enrique Monrosi / Daniel Ríos

18 de junio de 2026 21:48 h

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Primer trimestre de 2027. Esa es la fecha máxima de caducidad que el Partido Nacionalista Vasco, uno de los socios estratégicos del Gobierno, le pone a la legislatura. Y no es una fecha lanzada al azar. Que las elecciones generales se convocaran en los primeros meses del año que viene implicaría acercar la disolución de las Cortes al calendario de tramitación de los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno se dispone a poner en marcha de forma inminente. Justo lo que los nacionalistas le reclamaron esta semana a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados y a lo que el presidente, a preguntas de la prensa en Bruselas, no cerró la puerta este jueves.

“Agradezco el tono constructivo de grupos como el PNV, que se abre a negociar esos presupuestos. A partir de ahí negociaremos con ellos y si se tienen que tomar decisiones, pues las tomaremos cuando se produzcan estas hipótesis”, dijo tras ser cuestionado por la posibilidad de que las elecciones se convoquen una vez decaigan las cuentas. El día antes, la portavoz del PNV fue explícita desde su escaño en la sesión de control. “Presidente, presente los Presupuestos Generales del Estado, es su obligación. Pero, si no consigue un acuerdo en esta Cámara, disuelva las Cortes y convoque elecciones”, le reclamó Maribel Vaquero.

El mensaje público del PNV llegó después de semanas de conversaciones privadas al máximo nivel entre Sabin Etxea y Moncloa que se intensificaron después de que Aitor Esteban elevara el tono de su crítica contra el Gobierno y diera por amortizada la legislatura. Los nacionalistas vascos, en plena competencia electoral en Euskadi con EH Bildu, trasladaron a sus interlocutores del PSOE en esas reuniones su rechazo frontal a la hipótesis de un superdomingo electoral que hiciera coincidir generales con municipales en mayo de 2027. Y también la conveniencia de presentar y debatir el primer proyecto de Presupuestos Generales del Estado desde 2023 para que dote los próximos meses de algún contenido legislativo de calado a un mandato sepultado, a día de hoy, por los problemas judiciales del Ejecutivo.

Dicho y hecho. En cuestión de días el propio Pedro Sánchez se encargó de solemnizar como compromisos públicos las dos demandas del PNV, que considera un lastre para su estrategia política que las municipales pudieran impregnarse del debate político estatal: el presidente se apresuró a descartar en público ese 'superdomingo' electoral y anunció la puesta en marcha del calendario de Presupuestos. Según las fuentes consultadas en Hacienda, el plan ahora es aprobar el techo de gasto y los objetivos de estabilidad en Consejo de Ministros antes de las vacaciones de verano. Y dar luz verde al proyecto de Presupuestos a principios de otoño para cumplir, esta vez sí, con la obligación constitucional de presentarlos antes del 1 de octubre. En paralelo, el PSOE ya ha puesto en marcha también su maquinaria electoral con el impulso al calendario de primarias.

Los cálculos aproximados que manejan en Moncloa son que la tramitación de las cuentas podría llevar al mes de noviembre el debate de enmiendas a la totalidad en el Pleno, la primera ocasión de la oposición para derribar el proyecto. Y nadie espera que se supere ese trámite parlamentario por la esperada mayoría en contra que representarían, al menos, PP, Vox y Junts. Es ese contexto, el de la derrota parlamentaria de unos Presupuestos Generales del Estado, el que ahora parece más propicio para que Pedro Sánchez procediera a disolver las Cortes y convocar elecciones en el primer trimestre del año que viene. Un escenario sobre el que en el equipo del presidente, aunque prefieran mantener la prudencia, consideran ya que en ningún caso supondría “un adelanto como tal”.

Celebrar las elecciones en febrero o marzo cumpliría, en realidad, con la hoja de ruta que siempre marcó Sánchez y que pasaba por descartarlas de plano para cualquier momento anterior a 2027. “No solamente tenemos que gestionar y culminar con éxito los fondos europeos, que terminan el 31 de diciembre de 2026. Tenemos que culminar la aplicación total y efectiva de la Ley de Amnistía, precisamente para ensanchar de nuevo nuestra democracia, volver a reencontrarnos y abordar los problemas de fondo, los conflictos territoriales que tiene nuestro país”, insistió esta semana en el Congreso para refrendar unos planes, en cualquier caso, al albur del calvario judicial del Ejecutivo y del siempre posible volantazo en la estrategia del presidente.

“Es la oportunidad de que tus medidas brillen”

Los socios del PSOE no son ajenos a que la puesta en marcha de la maquinaria para elaborar los Presupuestos puede ser el primer paso del proceso para convocar las elecciones. Los habituales aliados parlamentarios de la Moncloa se muestran cautos, dado que es Sánchez el único que tiene la capacidad de disolver las Cortes y poner una fecha para celebrar los comicios. Pero la sensación general es que la derrota de las cuentas en el Congreso —que se da por descontada— despejaría a la Moncloa el camino para adelantar las generales al primer trimestre de 2027 en una situación más favorable que la actual: no obligado por su negro panorama judicial, sino tras haber expuesto durante meses su programa político en el debate presupuestario.

Así lo analizan fuentes de Sumar, que aseguran que los Presupuestos son una oportunidad única para que el Ejecutivo exponga su “proyecto” a la ciudadanía con los focos mediáticos sobre él. “El mejor capital político del Gobierno es lo que hace, su proyecto”, y las cuentas “te dan oportunidad de venderlo” y de “que tus medidas brillen”, insisten estas fuentes, que lamentan que, tanto en 2024 como en 2025, el PSOE haya rechazado presentar Presupuestos ante el convencimiento de que no tenía apoyos en el Congreso para sacarlos adelante. Sumar asegura que aún no se han iniciado las negociaciones con el PSOE para elaborar el proyecto de PGE que el Gobierno presentará ante la Cámara Baja, pero aseguran que reclamarán prioritariamente medidas en materia de vivienda o transición ecológica y también una reforma fiscal para subir impuestos a rentas altas y grandes empresas.

La Moncloa “está dibujando un escenario que le conviene”, coinciden por su parte fuentes de ERC, que —al igual que Sumar— consideran que poner en marcha una negociación de Presupuestos, “sea real o ficticia”, permitirá a Sánchez poner el foco sobre sus propuestas políticas e intentar desviarlo de los casos de corrupción que afectan al PSOE. Y no solo los socialistas pueden aprovechar esa negociación presupuestaria como un escaparate preelectoral: se convoquen o no los comicios, las fuentes de ERC consultadas explican que la formación republicana intentará imprimir su sello al proyecto de cuentas. Y, si el Gobierno rechaza sus iniciativas de máximos, esas propuestas para los Presupuestos “nos servirán para explicar nuestro modelo de sociedad”, afirman.

Podemos, por su parte, lleva días expresando en privado sus dudas sobre las intenciones de la Moncloa con su decisión de presentar unos Presupuestos que no ha querido plantear en los tres últimos años. Fuentes de la formación morada sugerían hace días la posibilidad de que Sánchez estuviera preparando “el terreno de cara al futuro calendario electoral”. Y, aunque Podemos no se va a negar a negociar con el Gobierno un eventual proyecto de cuentas públicas, lo cierto es que sus posiciones están muy alejadas en materias como el gasto en defensa, una distancia que el runrún preelectoral no ayuda a cerrar.

De los socios que hicieron a Sánchez presidente, no obstante, el único que mantiene una estrategia de oposición frontal de cara a una eventual recta final de la legislatura es Junts, que hace meses decidió romper los puentes con la Moncloa. Desde que hace un mes estallara el caso Zapatero, los de Carles Puigdemont han exigido que se disuelvan ya las Cortes y se convoquen elecciones generales, y no tienen ninguna intención de negociar los Presupuestos de un Gobierno que consideran que no tiene “capacidad de hacer nada”, en palabras de su diputado Josep Maria Cruset el miércoles. Por ahora, Junts no se plantea apoyar junto a Vox una moción de censura presentada por el PP. Pero el martes escenificó de nuevo su entendimiento con las derechas de ámbito estatal al unir sus votos en el Congreso para aprobar una moción sobre la continuidad de la legislatura, un texto en el que PP y Junts intentaron incluir una exigencia expresa de adelantar las elecciones que fue vetada por PSOE y Sumar.

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