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Sánchez ordena mantener el apoyo a Zapatero aunque el juez mantenga las dudas sobre sus negocios

Pedro Sánchez, este miércoles en el Congreso de los Diputados

José Enrique Monrosi / Daniel Ríos

17 de junio de 2026 23:14 h

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El PSOE tenía señalada en rojo la fecha de este miércoles 17 de junio. Los socialistas ansiaban que las explicaciones de José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional ayudaran a aliviar el boquete en el corazón del partido que implica que el expresidente esté bajo la sombra de la sospecha en una causa que indaga sobre siete delitos. No fue así. Según el juez, la declaración de Zapatero no sirvió para disipar los indicios delictivos que en su opinión son suficientes para investigarlo por organización criminal, tráfico de influencias, delito fiscal, apropiación indebida, falsedad documental, blanqueo de capitales y contrabando. Y tampoco vale, por el momento, para revertir su crisis reputacional ante una opinión pública a la que pidió, al salir del juzgado, fe en su inocencia.

“Cuando uno se sabe completamente inocente, como es mi caso, y confía plenamente en la Justicia, lo más doloroso es saber que mucha gente puede sentirse defraudada si cree las cosas que se afirman de mí. Mi mensaje es también a todos esos conciudadanos y conciudadanas: les pido confianza”, trasladó Zapatero en cuanto puso un pie fuera de la Audiencia Nacional. Y la reacción del PSOE fue casi inmediata para volver a cerrar filas. “Respalda y se remite al comunicado del propio Zapatero, en el que proclama su inocencia y reafirma hoy su confianza plena en la Justicia, su voluntad de seguir ofreciendo todas las explicaciones necesarias y su absoluta transparencia”.

Todos los dirigentes socialistas o ministros cuestionados por la prensa en los pasillos del Congreso salieron al paso de las preguntas con la misma apelación a la confianza en la Justicia. Aunque en privado, sin embargo, ninguno ocultaba su pesadumbre ante una de las jornadas políticas más duras para el partido y que pasará a la historia como la primera vez que un presidente del Gobierno acude a declarar como imputado. Porque en el PSOE puede haber más o menos felipistas y más o menos sanchistas, pero ninguna otra figura que aúne tanto consenso como el referente de José Luis Rodríguez Zapatero. Al menos, hasta ahora.

Por eso, y aunque cada vez son más las voces internas que temen que en algún momento “puede que haya soltarle la mano”, la orden de Pedro Sánchez se mantiene intacta: apoyo al presidente Zapatero aunque siga el chaparrón. Nadie en el PSOE es capaz, de hecho, de atisbar de qué manera podrían distanciarse de un hombre que representa casi todo en lo que creen y reivindican con más orgullo: el 'no a la guerra', el fin de ETA, los derechos LGTBI. Así que hay quien admite incluso que está dispuesto a defender siempre su legado hasta las últimas consecuencias. “Yo siempre con Zapatero”, comentaba cabizbajo a la salida del hemiciclo este miércoles uno de los hombres que compartió parte de su trayectoria con el expresidente.

Los socios del Gobierno evitan la crítica

Entre los socios del PSOE, la declaración de Zapatero en la Audiencia Nacional ha sido recibida con reservas, aunque ninguno de los aliados parlamentarios del Gobierno aprovechó para elevar el tono. Por el contrario, Sumar, como parte del Gobierno, circunscribió sus críticas a Zapatero, a quien la portavoz parlamentaria de la formación, Verónica Martínez, afeó haber ofrecido una información insuficiente sobre su supuesta implicación en una trama corrupta. “Fue muy relevante para los progresistas en este país, lo ha sido y sigue siendo, y, por tanto, querríamos un poquito más que una declaración por escrito”, sostuvo Martínez.

Entre los socios del Gobierno, la declaración de Zapatero en la Audiencia Nacional fue recibida con reservas, aunque ninguno de los aliados parlamentarios del Ejecutivo aprovechó para elevar el tono de sus críticas. De hecho, la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, evitó referirse expresamente al expresidente durante el miércoles y, en su intervención en la sesión de control en la Cámara Baja, incluso ofreció algo de oxígeno a Sánchez cuando afirmó que debe ser a finales de este año, si el Gobierno no logra aprobar los Presupuestos Generales del Estado, cuando el presidente convoque las elecciones generales. Hasta ahora, los nacionalistas vascos habían exigido a Sánchez que disolviera ya las Cortes tras el estallido de los últimos casos de corrupción, entre ellos el de Zapatero.

El único mensaje directo que lanzó Vaquero en relación con estos supuestos escándalos lo dedicó a asegurar que “son demasiadas las causas abiertas en torno a la Presidencia del Gobierno”, así como a afirmar que es clave que los tribunales investiguen “si esto es cosa de unos pocos o hay vinculaciones claras con el Gobierno actual”. Y también trató de esquivar el embrollo judicial de Zapatero la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, que al igual que el PNV no quiso mencionar el nombre del expresidente durante todo el miércoles y, al ser preguntada por él, se limitó a asegurar —antes del fin de la comparecencia de Zapatero ante el juez— que estaba expectante por ver si las explicaciones que ofrecía “convencen”. Los abertzales evitaron ofrecer su opinión sobre dichas explicaciones.

Por el contrario, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, sí entró de lleno a valorar la presencia de Zapatero este miércoles ante el juez, y aseguró que el expresidente debería aclarar “lo legal y lo moral”. “El debate se centra en unas joyas, pues que explique de dónde salen, quién las regaló, cuándo y a cambio de qué”, sostuvo Rufián, que echó en cara al PSOE que no tenga su “casa limpia”. “La UCO se inventa cosas, hay jueces que persiguen a políticos por sus ideas, hay gente que ha estado en la cárcel por motivos políticos, pero tampoco tienes que dar excusas”, espetó Rufián, que sostuvo que “es complicado” defenderse “cuando tienes a dos números dos en la cárcel” y “a un referente” como Zapatero “con cosas que cuesta explicar”.

Quien más dura se mostró —en línea con lo que viene ocurriendo desde hace meses— fue la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, que en la sesión de control de este miércoles acusó a Sánchez y al PSOE de dar “gasolina a la derecha” y de ofrecer al PP, “el partido más corrupto de Europa”, la posibilidad de “dar lecciones de corrupción”. Belarra no mencionó expresamente a Zapatero, pero se mostró muy crítica con las “informaciones sobre corrupción” que afectan al Ejecutivo. “Todo el mundo ve lo que es evidente: que a ninguna de esas personas” supuestamente involucradas en estas tramas “le habrían abierto ninguna puerta si no hubieran tenido acceso a usted y al Gobierno”, denunció la líder de Podemos, que acusó a Sánchez de haber “traicionado la confianza de quien le votó”.

En la Moncloa, mientras, se resignan nuevamente a una espera exasperante: a de los tiempos de la justicia y de la estrategia de defensa de Zapatero. Que por ahora, están muy lejos de acompasarse con los de la crisis política que el Gobierno ni siquiera atisba, por el momento, a taponar. Y asumen que, más que les pese, el 'caso Zapatero' no ha hecho más que comenzar.

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