La calle mantiene la presión sobre Macron con marchas masivas pese a las trabas del Gobierno

Amado Herrero

París —
24 de octubre de 2026 19:55 h

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Grandes manifestaciones convocadas por sindicatos de trabajadores y estudiantes, acompañados por chalecos amarillos, han tenido lugar este sábado en París y en muchas ciudades francesas. Una nueva jornada de movilización que se ha desarrollado bajo estrictas medidas de seguridad y limitaciones impuestas por el Gobierno, en un contexto de tensión, tras los acontecimientos del pasado sábado y tras la prohibición de numerosas marchas en diversos puntos del país.

Las reivindicaciones han vuelto a centrarse en torno a la defensa de los servicios públicos, la falta de medios del sistema educativo, el poder adquisitivo y la justicia social. Cuestiones a las que se han sumado las críticas contra la respuesta policial aportada por las autoridades desde que comenzaran en septiembre las primeras protestas de los estudiantes. Y también contra las limitaciones a la libertad de manifestarse decretadas esta semana por el Ejecutivo.

Pese a este contexto de tensión, y a la meteorología adversa, en París desfilaron unos 110.000 manifestantes, según datos gubernamentales (250.000 según los organizadores), la misma cifra que la semana pasada. A nivel nacional, el Ministerio del Interior apunta a una movilización de 410.000 personas, algo menor que los 550.000 del pasado sábado (la CGT habla de 800.000 manifestantes, al mismo nivel).

Los sindicatos denunciaron además que el viernes, a solo un día de la manifestación, la Prefectura de Policía de París impuso en el último momento un trazado alternativo los límites exteriores de la ciudad, pese a que ya se había pactado un primer recorrido entre las plazas de la Bastilla y la Nación. Una situación que los organizadores recurrieron ante la justicia, pero su recurso fue desestimado el sábado por la mañana por el tribunal, por falta de tiempo para examinar las alegaciones.

“La práctica habitual de la prefectura [equivalente a la delegación de Gobierno en España] consiste en prohibir las manifestaciones (muy) tarde, se trata de un problema recurrente”, denunció en X Nicolas Hervieu, especialista en derecho público y derecho de las libertades, en Sciences Po y en la Universidad de Évry. “Esto equivale a permitir que la autoridad pública organice su propia impunidad. Y va en contra de los principios establecidos por el Consejo de Estado”.

Finalmente, los sindicatos y los organizadores de la manifestación parisina aceptaron el recorrido impuesto para no “poner en peligro a los manifestantes”, ante el riesgo de enfrentamientos con la policía. A mediodía, un secretario confederal de la Conferencia General de los Trabajadores (CGT), Thomas Vachern, denunciaba el “caos generalizado” que intentaba sembrar el Gobierno, al querer “crear distracciones, sembrar la discordia y dividir a la población”, así como de poner a la justicia en una situación en la que “no tiene tiempo para pronunciarse”.

En líneas generales las manifestaciones transcurrieron sin incidentes, aunque al final de los cortejos se registraron cargas y momentos de tensión en ciudades como París, Marsella y Rennes, entre otras. También en Lyon, donde toda manifestación estaba prohibida. En la capital, una vez finalizada la marcha, la policía recurrió a un cañón de agua y gas lacrimógeno para dispersar grupos de personas que se negaban a abandonar el punto de destino, alrededor de la Puerta de Vincennes. Los manifestantes lanzaron proyectiles a las fuerzas del orden, que respondieron con granadas lacrimógenas.

Congreso de Agrupación Nacional

Otro de los focos de atención de la jornada estuvo en la ciudad de Orléans, donde unas 11.000 personas, según la prefectura (26.000 según los organizadores) participaron en una manifestación diferente, esta en contra de Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, que celebra un congreso allí este fin de semana. El sábado Jordan Bardella fue reelegido —sin oposición— presidente de la formación; el domingo está previsto que Le Pen inaugure oficialmente su campaña presidencial con un discurso.

En Orleans, como en el resto del país, el dispositivo de seguridad desplegado fue “masivo”, según la expresión utilizada por el ministro del Interior francés, Laurent Núñez. Núñez, en el centro de las críticas por el dispositivo de seguridad insuficiente del pasado sábado 17, indicó el viernes la “movilización en el espacio público de 70.000 policías y gendarmes, tanto efectivos locales (…), como compañías republicanas de seguridad y escuadrones de la gendarmería móvil”, es decir 10.000 efectivos más que el 17 de octubre, incluyendo unidades de élite que se movilizarían en casos excepcionales, así como helicópteros y vehículos blindados.

Límites a la libertad de manifestación

Las reivindicaciones de los estudiantes —ausencias de profesores no sustituidas, reparación de las instalaciones y reforma del sistema de acceso a la educación superior— y los bloqueos de centros educativos que habían marcado la actualidad estas últimas semanas fueron eclipsados por el impacto en la opinión pública francesa de las violencias ocurridas en el margen de varias manifestaciones, en París y en toda Francia.

Esta semana ese debate se ha transformado en una discusión sobre los límites a la libertad de manifestarse impuestos por el Gobierno. El jueves, el presidente Emmanuel Macron afirmó ante las cámaras, al término de un consejo de seguridad, que “la recomendación general es que no hubiera manifestaciones en los próximos días” y que las solicitudes para manifestarse presentadas por “personas que carecen de legitimidad para ello” serían denegadas. “Cuando no se trate de organizaciones sindicales, siempre que sea posible, las prohibiremos”, insistió el presidente.

A los toques de queda nocturnos y localizados decretados en varias ciudades francesas, incluida la capital, el Gobierno había añadido esta semana prohibiciones totales o parciales en varios puntos. En Marsella o en Limoges, el Gobierno ordenó la prohibición de cualquier manifestación para este sábado, una decisión suspendida por la Justicia. En otras localidades, como Burdeos, las autoridades habían prohibido las manifestaciones en el centro urbano, apuntando a las inquietudes de los comerciantes locales ante el precedente del pasado sábado.