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¿Qué son los 'spitzenkandidaten' y los 'top jobs'? Guía básica por si alguien habla de la UE en la campaña de las europeas

Irene Castro

Corresponsal en Bruselas —

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Todas las campañas electorales acaban empañadas por la política nacional y las europeas no van a ser una excepción. Pero hemos preparado esta guía básica para que no te pierdas en la competición por si a alguien le da por hablar de la UE y de los entresijos que vendrán después de los comicios para repartir el poder para los próximos cinco años. Estas son algunas de las claves para entender la dinámica del juego. 

Delegaciones y grupos

En cada país de los 27 que forman parte de la UE se votan candidaturas nacionales. En España hay un total de 33 listas para los 61 escaños que tiene asignados en el Parlamento Europeo, que en total lo compondrán 720 eurodiputados la próxima legislatura. 

A partir de ahí, cada delegación nacional se integra en los distintos grupos parlamentarios. El PSOE forma parte de los socialistas y demócratas; el PP, del grupo del Partido Popular Europeo; y Vox, de los Reformistas y Conservadores (ECR). En la Eurocámara hay otro grupo de la extrema derecha euroescéptica de la que se hablará mucho a partir de ahora por el previsible aumento de su representación gracias al tirón de Marine Le Pen o el holandés Geert Wilders: Identidad y Democracia (ID). No obstante, en los últimos días han expulsado a Alternativa por Alemania por unas declaraciones de su candidato, que ha tenido que dimitir, sobre las SS. Los grupos se constituirán tras los comicios y Le Pen está empujando para aliarse con ECR.

En el caso de Sumar, sus integrantes se dividirán entre Los Verdes (comunes y Compromís) y La Izquierda (Izquierda Unida), al igual que ocurrió con Unidas Podemos en 2019. Podemos se integrará en el grupo de La Izquierda. En cuanto a los liberales de Renew Europe, han acogido a Ciudadanos y PNV. 

A diferencia del resto de comicios, todos los españoles tendrán las mismas papeletas en los colegios electorales al tratarse de una circunscripción única. Eso hace que haya acuerdos como la concurrencia conjunta de ERC, BNG y EH Bildu. Los dos primeros han formado parte de Los Verdes/EFA mientras que la formación abertzale pertenece a La Izquierda. En el caso de los eurodiputados de Junts, esta legislatura han estado en el grupo de los no inscritos, aunque históricamente formaron parte del grupo liberal. Ahora tendrán que negociar y también miran al grupo de Los Verdes/EFA. 

Spitzenkandidaten 

Cada partido nacional tiene su cabeza de lista, pero los grandes concurren con candidatos globales que aspiran a la presidencia de la Comisión Europea, aunque su elección no es vinculante ni para los gobiernos ni para la Eurocámara tras las elecciones. En el caso de los populares, la Spitzenkandidat es la alemana Ursula von der Leyen, que es la actual jefa del gobierno comunitario. Hace cinco años fue designada por la mínima tras un acuerdo de los líderes de los 27 que la eligieron por los vetos cruzados al aspirante del PPE Manfred Weber y al socialdemócrata Frans Timmermans. 

Los socialdemócratas han optado por el comisario luxemburgués de Empleo, Nicolas Schmit. Los liberales eligieron tres representantes de perfil bajo: la francesa Valérie Hayer; la alemana Marie-Agnes Strack-Zimmermann, y el italiano Sandro Gozi. Los Verdes concurren con la actual copresidenta del grupo, la alemana Terry Reintke, y el eurodiputado holandés Bas Eickhout. El Partido de La Izquierda Europea ha lanzado al austriaco Walter Baier. Los grupos de la extrema derecha no han nombrado Spitzenkandidaten, por lo que se quedaron fuera del debate electoral celebrado en la Eurocámara. Algunos de ellos, como Von der Leyen o Schmit ni siquiera figuran en las papeletas, por lo que no serán eurodiputados.

Top jobs o altos cargos

 Von der Leyen es la favorita para seguir al frente de la Comisión Europea, pero no puede darlo por hecho. Su nombramiento depende, primero, de la negociación que los líderes europeos hagan de los denominados ‘top jobs’, que son los altos cargos que reparten el poder de las instituciones europeas. 

Unos días después de los comicios, los jefes de gobierno se encerrarán a negociar ese ‘Juego de Tronos’. Las reglas no escritas es que haya equilibrio territorial, ideológico y de género a la hora de ocupar la presidencia del Consejo Europeo, de la Eurocámara y el puesto de alto representante. Tradicionalmente populares y socialistas han llevado la voz cantante, pero en 2019 el bipartidismo se acabó y los liberales tuvieron un enorme peso (se quedaron la presidencia del Consejo Europeo mientras que la de la Comisión Europea recayó en el PPE y los socialistas se conformaron con la diplomacia europea para Josep Borrell y el liderazgo compartido del Parlamento Europeo). 

La futura Comisión Europea

La Eurocámara designará a su presidente en el Pleno de constitución del mes de julio y tendrá que ratificar el nombramiento del jefe del ejecutivo comunitario –previsiblemente en septiembre–. Von der Leyen salió por la mínima hace cinco años por las fugas que hubo en algunos de los grupos que sustentaban su mayoría (PPE, socialistas y liberales) y  los números pueden ser incluso más ajustados ahora, por lo que la alemana ha reconocido que buscará el apoyo de fuerzas de la extrema derecha, como Giorgia Meloni.

A partir de la designación, el presidente o presidenta tiene que componer el Colegio de Comisarios con las propuestas que le lleguen de los gobiernos de los 27. En el caso de España, la vicepresidenta y candidata del PSOE, Teresa Ribera, tiene todas las papeletas de ser el nombre que plantee Sánchez para ocupar una cartera relacionada con la transición ecológica y ella se ha granjeado el respeto de sus colegas europeos esta legislatura, pero todo depende de los equilibrios europeos.

¿Qué hay en juego en las elecciones?

Las elecciones europeas suelen despertar menos interés que los comicios de carácter nacional, pero un altísimo porcentaje de las normas españolas beben de legislaciones europeas. En un momento geopolítico complicado, la UE se enfrenta a importantes desafíos, como la mejora de su competitividad para no quedarse atrás frente a potencias como China o Estados Unidos, además de su propia supervivencia como un club económico y político. 

El gran titular de la noche electoral previsiblemente será el incremento de la extrema derecha y el giro del Parlamento Europeo, que será el más escorado hacia el conservadurismo poniendo en riesgo las políticas más sociales, especialmente la agenda verde, que está amenazada pese a que la emergencia climática ya hace estragos en el continente