CLAVES

Por qué han atacado los hutíes el aeropuerto de Riad y cómo consiguen burlar las defensas de Arabia Saudí

Jason Burke

13 de octubre de 2026 14:23 h

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El sábado, un ataque con misiles perpetrado por los hutíes en Yemen alcanzó el aeropuerto internacional de Riad, causando la muerte de 13 personas y dejando cientos de heridos. El domingo, otro ataque se cobró la vida de una persona y dejó heridas a casi una docena más. Al menos 18 han fallecido en los ataques contra este lugar en lo que va de semana.

Las imágenes de las cámaras de seguridad mostraban a personas agachándose en el momento del impacto del ataque del sábado.

Las imágenes grabadas tras el suceso mostraban los daños en el interior de uno de los edificios de la terminal del aeropuerto, situado a unas 35 kilómetros al norte de la capital de Arabia Saudí.

Los ataques perpetrados por los hutíes, un grupo respaldado por Irán, supusieron la mayor escalada hasta la fecha en su campaña contra los aeropuertos, las instalaciones petroleras y los petroleros saudíes en las últimas semanas.

Aunque a primera vista pueda parecer que la violencia se limita a la península arábiga, podría tener consecuencias a escala mundial, provocando un aumento de los precios del combustible y, por tanto, de la inflación internacional.

¿Por qué ahora?

El momento elegido por los hutíes es, en parte, oportunista, pero también tiene su origen en la dinámica de los conflictos en todo el Golfo.

Inicialmente, los hutíes se mantuvieron al margen del conflicto iniciado por EEUU e Israel contra Irán a principios de este año. Pero el mes pasado, el movimiento miliciano islamista se hizo con el control de territorios clave y obtuvo el control efectivo del estrecho de Bab al-Mandeb, que domina el mar Rojo, una ruta marítima fundamental para las exportaciones de petróleo y gas de la región.

Las fuerzas gubernamentales yemeníes y sus aliados locales iniciaron la semana pasada una importante contraofensiva para hacer retroceder a los hutíes desde Bab al-Mandeb y atacar también otras posiciones hutíes.

Arabia Saudí se encuentra en el punto de mira de los hutíes porque apoya al Gobierno yemení respaldado por la ONU y a sus fuerzas. Sus ataques contra objetivos de gran repercusión en el reino, como las infraestructuras petroleras y el aeropuerto de la capital —símbolos clave de su integración internacional y su futuro económico—, ponen claramente de manifiesto el coste de las decisiones estratégicas de Riad.

Estos ataques también benefician a Irán, que lleva mucho tiempo apoyando a los hutíes como parte de su “eje de la resistencia”, una coalición de movimientos islamistas radicales que permite a Teherán proyectar su poder e influencia en toda la región.

La nueva amenaza de los hutíes al mar Rojo y a Arabia Saudí pone de relieve una vez más la enorme influencia que Teherán y sus aliados pueden ejercer sobre el suministro mundial de petróleo y gas, contrarrestando así la reciente presión de EE. UU. en una audaz jugada en el tablero de este conflicto.

¿Es un nuevo escenario para Arabia Saudí?

Los recientes ataques contra Arabia Saudí han sido los más mortíferos que ha sufrido el reino en una década.

También han supuesto una de las interrupciones más significativas de la aviación civil saudí en años, lo que ha obligado a aerolíneas de toda Europa y Asia a suspender sus servicios. Las empresas del centro financiero de Riad han indicado a sus empleados que trabajen a distancia, las autoridades de Riad han pedido a los colegios que pasen a impartir clases online esta semana, y se ha excluido de la agenda de una conferencia de alto nivel que se celebra esta semana en la capital a altos ejecutivos del sector energético.

Aunque Arabia Saudí lleva décadas interviniendo indirectamente en conflictos en Oriente Medio y más allá, la violencia rara vez ha afectado al propio reino. En los últimos meses, el país se ha visto en primera línea, algo que sus gobernantes han intentado evitar durante mucho tiempo.

Las defensas aéreas saudíes han logrado interceptar algunos ataques con misiles y drones hutíes, pero Arabia Saudí es un país tan extenso que les resulta sencillamente imposible defenderse de forma constante

Estos ataques también benefician a Irán, que lleva mucho tiempo apoyando a los hutíes como parte de su “eje de la resistencia”, una coalición de movimientos islamistas que permite a Teherán proyectar su poder e influencia en toda la región.

La nueva amenaza de los hutíes al mar Rojo y a Arabia Saudí pone de relieve una vez más la enorme influencia que Teherán y sus aliados pueden ejercer sobre el suministro mundial de petróleo y gas, contrarrestando así la reciente presión de EEUU en una audaz jugada en el tablero de este conflicto.

¿Por qué no pudo Riad detener los misiles?

Arabia Saudí ha invertido enormes sumas en su ejército —el reino es el octavo país del mundo que más gasta en armamento—, pero los ataques hutíes son muy difíciles de detener.

“Las defensas aéreas saudíes han logrado interceptar algunos ataques con misiles y drones hutíes, pero Arabia Saudí es un país tan extenso que les resulta sencillamente imposible defenderse de forma constante”, dice Thomas Juneau, analista de seguridad de la Universidad de Ottawa.

Otros analistas señalan que ni siquiera los tan alabados sistemas de defensa aérea israelíes lograron detener un misil balístico que el año pasado pasó a muy poca distancia del aeropuerto internacional Ben Gurión.

Las represalias contra los hutíes y los esfuerzos por destruir de forma preventiva las capacidades ofensivas del movimiento tampoco son fáciles. El bombardeo estadounidense de 2025 demostró lo difícil que resulta destruir las capacidades de la milicia, que se han reforzado considerablemente en los últimos años, en parte gracias al asesoramiento y la inversión iraníes.

¿Qué puede pasar ahora?

Los hutíes afirman que sus acciones se han “guiado por la reciprocidad” —lo que sugiere que están respondiendo a los continuos ataques saudíes contra el territorio que controlan en Yemen—, pero no dan señales de que vayan a detener sus ataques.

“A menos que el enemigo saudí ponga fin a su agresión e injerencia en Yemen, lo peor está aún por llegar, si Dios quiere”, rezaban las declaraciones oficiales difundidas por el canal de televisión Al-Masirah, controlado por los hutíes.

Parece poco probable que Arabia Saudí detenga sus contraataques, y es igualmente poco probable que el reino sea capaz de encontrar una forma de bloquear todos los misiles hutíes que se le lanzan, aunque podría mejorar su recopilación de información y sus sistemas de alerta temprana para permitir una mejor defensa de objetivos específicos de gran valor.

Tampoco hay perspectivas inminentes de que cesen las hostilidades entre Irán y EEUU, que constituyen un factor clave en el recrudecimiento de la violencia reciente en Yemen. Y aunque los hutíes son más una coalición de diferentes facciones que un único movimiento coherente, por el momento parecen unidos en torno a líderes de línea dura e ideológicamente comprometidos.

Farea al-Muslimi, especialista en Yemen y el Golfo en Chatham House (Londres), dice que los hutíes han sido subestimados constantemente a lo largo de los años.

“Realmente han subido el listón y creen que ahora pueden conseguir algo que les permita reposicionarse en la región. En estos momentos se muestran muy seguros de sí mismos y se sienten empoderados… Pero, aunque crean que pueden controlar esta [escalada], es muy posible que eso no sea más que una ilusión”, afirma.