Tropas israelíes expulsan de sus casas a familias palestinas tras el asedio de colonos: “Un intento meticuloso de limpieza étnica”

Emma Graham-Harrison

Jerusalén —
14 de agosto de 2026 11:58 h

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Las tropas israelíes han obligado a dos familias palestinas a abandonar sus hogares sitiados en la Cisjordania ocupada, pese a que un alto mando israelí prometió personalmente poner fin a la violenta campaña de los colonos para expulsarlos de la aldea de Qusra.

Soldados israelíes también han tomado otras ocho viviendas en Qusra a primera hora del jueves, alegando ante el alcalde de la aldea, Abdul Azim Wadi, que los edificios eran necesarios para una operación de varios días destinada a desalojar a los colonos. Posteriormente, devolvieron seis de las casas. Los colonos siguen deambulando por la aldea.

El calvario de los palestinos comenzó el domingo pasado, cuando colonos y soldados israelíes instalaron una tienda de campaña que bloqueaba la entrada a tres viviendas en las afueras de la aldea. Cortaron el suministro de agua y electricidad e impidieron que una ambulancia llegara a socorrer a un niño pequeño enfermo.

El ejército llegó alrededor de las 10:00 de la mañana y nos pidió que evacuáramos las casas debido a una operación militar en la zona que duraría tres días.

Ante la creciente presión internacional por el asedio, el general de división Avi Bluth, comandante del Ejército israelí en la Cisjordania ocupada, visitó Qusra el miércoles para reunirse con los palestinos atrapados y se comprometió a evacuar a los colonos de la aldea.

Posteriormente, las tropas de Bluth retiraron la tienda de campaña, pero dejaron a los colonos, sus camas y demás equipo. Los soldados se retiraron tras un intento fallido de expulsar al grupo de colonos judíos mediante técnicas antidisturbios. El asedio se prolongó por cinco días, hasta el jueves, y las consecuencias en la aldea no hicieron sino empeorar tras la visita de Bluth.

“El ejército llegó alrededor de las 10:00 de la mañana y nos pidió que evacuáramos las casas debido a una operación militar en la zona que duraría tres días. Nos negamos a irnos”, dijo Qusai Ridi, uno de los palestinos sitiados. “Entonces el ejército nos trasladó a todos a una sola casa”.

Por la tarde, le permitieron regresar a su casa, donde descubrió que soldados israelíes habían dañado un sistema de cámaras de seguridad y robado algunos equipos. Todavía ocupan la casa de su vecino Yousef Hassan, quien se aloja con Ridi.

Los colonos siguen patrullando la zona donde Amir Moatasem Odeh, de 28 años, fue asesinado por un colono el pasado mes de marzo. Otro atacante apuñaló a su padre. Nadie ha sido arrestado por el asesinato y la agresión. “Tengo miedo y no confío en que el ejército realmente evacúe a los colonos. Pero sinceramente espero que lo hagan”, dijo Ridi.

Su hermano es ciudadano estadounidense y el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee –que suele apoyar el proyecto de asentamientos ilegales israelíes–, describió el asedio como un “horrible acto de terror” perpetrado por terroristas israelíes.

El jueves por la tarde, soldados israelíes abandonaron seis viviendas que habían ocupado por la mañana. Las familias palestinas que regresaban reportaron daños, incluyendo un Corán con páginas arrancadas y decoraciones destruidas.

Un “intento de limpieza étnica”

El ex primer ministro israelí Ehud Olmert –que es cada vez más crítico con el Gobierno de Benjamín Netanyahu– afirmó que el asedio fue un “intento concertado y meticuloso de limpieza étnica”, que lo ha dejado indignado y avergonzado. “Estos son crímenes de lesa humanidad que cuentan con el apoyo activo del Gobierno israelí y con la indiferencia y la total inacción de las Fuerzas de Defensa de Israel y la Policía israelí. Es inolvidable e imperdonable”.

Las mismas tácticas terroristas se utilizaron para obligar a otra familia palestina a abandonar su hogar en la aldea vecina de Jalud en julio. Soldados y colonos fueron filmados jugando juntos con un balón de fútbol en la terraza de esa casa el jueves.

Un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ha declarado que se ordenó a los soldados no desalojar a los residentes palestinos de Qusra y que las tropas no operarían dentro de las viviendas sitiadas. “Los soldados recibieron instrucciones que los residentes de Qusra se quedarían en sus casas”, dijo el Ejército en un comunicado. El portavoz militar no quiso hacer comentarios sobre por qué los soldados no han respetado las órdenes de sus superiores.

En lugar de enviar una furgoneta policial y arrestar a los criminales… las fuerzas de seguridad han intentado negociar con ellos. Son unos delincuentes. Se creen los dueños de la tierra

El jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, ha ordenado a un batallón de infantería integrado por reservistas que regresen a sus puestos para reforzar la presencia en la Cisjordania ocupada. Pero los más críticos en Israel han señalado que el fracaso del Ejército a la hora de gestionar la situación en Qusra se debe a una falta de voluntad más que a una escasez de hombres.

“Los sucesos de ayer en Qusra ilustran la impotencia de las FDI, la Policía, el GSS [el servicio de Inteligencia interior] y otras organizaciones de seguridad frente a un grupo de matones”, escribió el comentarista Avi Ashkenazi en el periódico israelí Ma’ariv. “En lugar de enviar una furgoneta policial y arrestar a los criminales… las fuerzas de seguridad han intentado negociar con ellos. Son unos delincuentes. Se creen los dueños de la tierra”.

Los colonos radicales israelíes atacan a los palestinos con casi total impunidad en la Cisjordania ocupada. Desde 2020, civiles y soldados israelíes han asesinado a más de 1.100 palestinos en esa región y solo se ha presentado una acusación formal por esas muertes.

La violencia de los colonos y las tropas forma parte de una campaña más amplia de limpieza étnica. Israel ha desplazado forzosamente a 64 comunidades palestinas en los últimos tres años, según la organización de derechos humanos israelí B’Tselem. Otras quince comunidades se han visto reducidas, con más de 4.800 personas expulsadas de sus hogares.

Sufian Taha contribuyó a este reportaje, que ha sido traducido y editado por elDiario.es