Un tribunal de EEUU frena las obras del Salón de Baile de Trump hasta que obtenga el permiso del Congreso
Un tribunal de apelaciones ha dictaminado este viernes que las obras de construcción del Salón de Baile que el presidente Donald Trump está llevando a cabo en la Casa Blanca deben detenerse hasta que obtenga el permiso del Congreso de Estados Unidos.
“La decisión de construir o no un gran salón de baile corresponde al Congreso, y no es asunto de la autotutela del Ejecutivo”, escribe el tribunal.
El Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia de EEUU respalda de esta forma el fallo que ya emitió un juez federal hace cuatro meses y dictamina que el Congreso es el órgano que tiene el control sobre la financiación del desarrollo en la Casa Blanca y que no había autorizado el proyecto de Trump.
“Cada presidente es un inquilino temporal, no el propietario de la Casa Blanca”, según los jueces.
El fallo entrará en vigor en 14 días para permitir que la Casa Blanca pueda apelar ante el Tribunal Supremo.
Los magistrados –que se han pronunciado tras una demanda presentada por el Fondo Nacional para la Preservación Histórica, una organización que trabaja por la protección del patrimonio– no entran a valorar la pertinencia o no de la construcción del Salón de Baile, sino que consideran que la autorización debe salir del Congreso estadounidense.
“Esta decisión no tiene absolutamente nada que ver con si el salón de baile propuesto es deseable o no, desde un punto de vista político. Este fallo ni siquiera significa necesariamente que los demandados no puedan finalmente construir el salón de baile”, indica la resolución judicial.
El Salón de Baile es una de las grandes apuestas de Trump, que aspira a dejar su legado en el complejo de la Casa Blanca como “un regalo para Estados Unidos”: “Va a ser uno de los edificios más hermosos que jamás se hayan construido en el país”, declaró. El pasado mes de octubre, Trump demolió una parte del ala este de la Casa Blanca, donde hasta entonces habían estado las oficinas de la primera dama y un cine, para erigir su Salón de Baile de más de 8.000 metros cuadrados.
Además de las cuestiones relacionadas con el patrimonio histórico, el proyecto también ha suscitado preguntas por su financiación: las obras se están financiando con donaciones privadas y, entre los grandes mecenas, están las grandes tecnológicas (Google, Amazon y Palantir).