Trump vuelve a atacar Irán y amenaza con “volar Omán”, mientras Teherán responde con misiles sobre Kuwait e Israel acelera en Líbano
La tregua cada vez es menos tregua, por mucho que la Administración Trump haya asegurado ante el Capitolio que “suspendió” la guerra en Irán el pasado 8 de abril, día del arranque del frágil alto el fuego violado en diversas ocasiones desde entonces, sobre todo en los últimos días con bombardeos de EEUU en el sur de Irán.
En efecto, desde que Trump aseguró el sábado pasado que el acuerdo con Irán era “inminente”, no dejan de emitirse señales que lo desmienten, como los bombardeos estadounidenses de los últimos días pero, también, la escalada bélica de Israel en Líbano, hasta el punto de declarar este miércoles el sur del país “zona de combate”.
Kuwait, por su parte, ha informado haber sufrido un ataque con misiles y drones desde Irán, después del ataque de Estados Unidos contra el país persa.
La Guardia Revolucionaria ha declarado en un comunicado que ha respondido al ataque estadounidense contra una posición militar iraní cerca del aeropuerto de Bandar Abbas, atacando una base aérea de EE UU en Kuwait: “Esta respuesta constituye una seria advertencia para que el enemigo sepa que la agresión no quedará sin respuesta y que, de repetirse, nuestra reacción será aún más contundente”
Trump ha afirmado este miércoles, durante una reunión de su gabinete en la Casa Blanca, que Irán está “negociando con las reservas agotadas”, el mismo día en que el Mando Comando Central de EEUU ha derribado cuatro drones iraníes en las inmediaciones del estrecho de Ormuz y ha atacado una estación de control terrestre iraní en Bandar Abbas (ciudad iraní cerca del estrecho de Ormuz) que estaba a punto de lanzar un quinto dron, según el Ejército de EEUU, informa AP.
En este contexto, el presidente de EEUU ha amenazado con “volar Omán” si no se “comporta” en relación con las ambiciones del país sobre el estrecho de Ormuz.
Los ataques han llegado después de que Trump expresara su confianza en que su Administración estaba logrando avances para resolver la guerra, a pesar de que las conversaciones siguen siendo muy inciertas y cambiantes.
Trump busca desesperadamente un acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz y le proporcione un argumento creíble de que la capacidad nuclear de Irán ha sido mermada lo suficiente como para declarar la victoria, poniendo fin así a un conflicto impopular para los republicanos.
Sin embargo, Trump también corre el riesgo de que el cierre de esta guerra, que él mismo eligió iniciar, conlleva un desenlace insatisfactorio. El acuerdo que está tomando forma pospone para más adelante la resolución de muchas cuestiones críticas y ya ha expuesto al presidente de EEUU a feroces críticas, incluso por parte de algunos de sus propios partidarios, bajo el argumento de que la línea dura en Irán saldrá del conflicto maltrecho, pero envalentonada.
Y todo ello a meses de las elecciones de mitad de mandato, de las que depende el control del Congreso que puede perder Trump, entre otras cosas por el aumento de los costes y de los precios de los combustibles, algo que el presidente de EEUU ahora quiere quitar importancia: “Pensaron que podrían ganarme por desgaste, pero a mí no me importan las elecciones de mitad de mandato.
Según el presidente de EEUU, Irán “tiene un gran deseo de llegar a un acuerdo, hasta ahora no lo han logrado. Nosotros no estamos satisfechos con la situación, pero lo estaremos; o eso, o simplemente tendremos que terminar el trabajo”.
Los nuevos ataques de EEUU este miércoles se producen después de los realizados el lunes pasado contra emplazamientos de lanzamiento de misiles y embarcaciones minadoras en el sur de Irán.
En virtud del posible acuerdo que se está negociando, Teherán accedería a desprenderse de su reserva de uranio altamente enriquecido —una exigencia fundamental de Trump— a cambio del levantamiento de las sanciones. Según AP, la forma en que Irán se desprendería del uranio sería objeto de conversaciones adicionales durante un plazo de 60 días, y que estaba sobre la mesa la idea de que una parte fuera transferida a un tercer país.
Sin embargo, Trump ha declarado este miércoles que no se “sentiría cómodo” con que fuera Rusia o China quienes se hicieran cargo de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán. Ambos países mantienen las relaciones más estrechas con Teherán.
Irán posee 440,9 kilogramos de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, lo que supone un paso para alcanzar los niveles de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica. Irán no se ha comprometido públicamente a renunciar a su uranio.
Ofensiva de Israel en Líbano
Irán ha insistido en que Líbano debe quedar incluido en cualquier acuerdo de alto el fuego que se negocie con Estados Unidos, pero mientras tanto Israel ha declarado este miércoles el sur del país “zona de combate”.
El ejército israelí y Hezbolá siguen los combates en el sur de Líbano, mientras las tropas israelíes avanzan hacia el norte.
Por el camino, Trump está vinculando los Acuerdos de Abraham con el pacto con Irán. Así, este miércoles ha vuelto a exigir el acuerdo incluya el requisito de que varios países adicionales —entre ellos Kuwait, Arabia Saudí, Qatar y Pakistán— se adhieran a los Acuerdos de Abraham para normalizar las relaciones diplomáticas y económicas con Israel. “Estamos, ya saben, solicitando encarecidamente que se unan”, ha afirmado Trump.