Un estudio reconstruye la transformación histórica del paisaje de Buenavista a través de sus concheros

Los investigadores Álvaro Castilla, Cristo Manuel Hernández y Joel Pérez
- UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA.

Europa Press

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Una investigación de la Universidad de La Laguna ha reconstruido cerca de mil años de aprovechamiento de recursos marinos y cómo la actividad humana transformó el paisaje costero de Buenavista desde los primeros momentos del poblamiento.

Los resultados, publicados en la revista científica The Holocene, muestran que la recolección de moluscos se desarrolló de forma continuada entre los siglos II y XII mediante estrategias sostenibles y adaptadas a las características del litoral, lo que aportaría nuevas perspectivas sobre la gestión de los recursos naturales por parte de las comunidades aborígenes de Tenerife.

El trabajo ha sido codirigido por los investigadores Álvaro Castilla Beltrán y Cristo Manuel Hernández Gómez (ULL), y desarrollado por un equipo multidisciplinar integrado por personal investigador de la Cátedra de Reducción del Riesgo de Desastres y Ciudades Resilientes, el Laboratorio de Micromorfología Arqueológica y Biomarcadores (AMBI Lab), el grupo de Ecología y Biogeografía Insular y el grupo Prehistoria y Arqueología del Espacio y el Tiempo (PAST).

Asimismo, cuenta con la colaboración de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias y del equipo de Tibicena, Arqueología y Patrimonio (Las Palmas de Gran Canaria).

La relación con el mar

La Universidad de La Laguna llevaría más de dos décadas trabajando de forma continuada en este territorio, donde se localizan cuevas de habitación, espacios funerarios y cerca de un centenar de concheros, depósitos formados principalmente por acumulaciones de lapas, con presencia de burgados y otros moluscos que evidencian la relación de las comunidades guanches con el mar.

“La explotación de los moluscos fue una de las actividades económicas más importantes de las poblaciones que estaban asentadas en este territorio”, ha explicado Hernández Gómez, que señala que el proyecto introduce una mirada innovadora al estudiar los concheros no solo como lugares asociados al procesamiento de recursos marinos, sino también como registros capaces de revelar la evolución histórica del paisaje.

Reconstrucción histórica

Para ello, el equipo combina el análisis de restos malacológicos con el estudio de microfósiles vegetales, como polen y fitolitos, conservados en los yacimientos. Esta metodología ha permitido reconstruir los cambios experimentados por la vegetación costera desde el primer poblamiento hasta la actualidad y comprender cómo las comunidades interactuaron con el territorio a lo largo del tiempo.

Los trabajos han revelado la existencia de un “antes y un después” en la configuración del matorral costero y de las especies termófilas asociado a la acción humana, aportando herramientas sobre cómo eran los paisajes litorales en los momentos iniciales del poblamiento y cómo pueden conservarse hoy.

El estudio también ha permitido datar tanto los concheros excavados como los materiales asociados a los bancales cercanos entre los siglos II y XII, una cronología que superó las expectativas iniciales del equipo investigador y confirmó la longevidad temporal de estas prácticas de aprovechamiento del litoral.

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