Apadrinar cada piedra para salvar la iglesia de la ruina y convertirla en un centro cultural
Cuando en el año 2015 se tapió la puerta de la Iglesia de la Asunción de la aldea de Luezas por seguridad ante el avanzado estado de ruina del templo, “se tapió también la esperanza de recuperarla”, según recuerda Charo Rodrigo, la presidenta de la Asociación Amigos de Luezas. Sin embargo, la unión de los vecinos y vecinas y el empeño en mantener un pueblo en la que ya no hay población permanente, han conseguido que esta aldea del Camero Viejo mantenga la vida y que su iglesia se convierta en un espacio cultural y social, una de las únicas dos iglesias de La Rioja, junto con la de Treguajantes, cuyo uso ha cedido la Diócesis al Ayuntamiento de Soto en Cameros, de quien depende la aldea, y este a su vez a la asociación Amigos de Luezas.
La recuperación de la iglesia ha sido un camino muy largo hasta llegar a la jornada de reapertura del próximo sábado 16 de mayo. Ya en los años 60, con el pueblo todavía habitado, los vecinos hicieron una colecta y compraron una maderas para reparar el tejado, que ya sufría importantes daños. Sin embargo, aquel momento coincidió con el momento de despoblación del medio rural y la pérdida de habitantes de Luezas y aquellas maderas no llegaron a colocarse. Más adelante, en 1984, se funda la asociación Amigos de Luezas y se empiezan a arreglar las casas del pueblo, consiguiendo que aunque no haya población fija, “siempre hay alguien y muchas personas van los fines de semana”, señala Charo.
Ya en los años 60 se retoma la idea de reparar la iglesia, pero finalmente no fue posible y en 2015 el riesgo de accidentes obligó a tapiar la puerta. Sin embargo, el pueblo de Luezas, quienes habían crecido en sus calles y sus descendientes no perdieron la ilusión y la celebración del Día del Camero Viejo en 2016, una jornada de reivindicación rural que cada año se realiza en uno de los municipios de la comarca, recuperó las ganas de arreglar la iglesia.
Desde entonces, un largo camino que todavía continúa por convertir el templo en un espacio polivalente en el que los vecinos y visitantes puedan juntarse y celebrar actividades culturales y social. En 2019, el Gobierno de La Rioja, en colaboración con el Ayuntamiento de Soto en Cameros, hizo una primera intervención que consistió en el desescombro del tejado, refuerzo de las bóvedas e instalación de una cubierta metálica para impermeabilizar y proteger los arcos y los nervios interiores que estaban muy dañados por las filtraciones.
Apadrina una piedra
Aquellas obras evitaron un probable colapso de la iglesia, pero impulsaron la segunda fase que incluía la consolidación de la nave central para permitir el acceso seguro. El Ayuntamiento volvió a participar a través de una subvención del Gobierno de La Rioja, pero era necesario completar el 35% de la inversión —8.680 euros— para poder ejecutar la obra. Ante este reto, Amigos de Luezas lanzó la colecta “Apadrina una piedra”, un crownfunding con el que consiguieron recaudar unos 1.900 euros y al que se sumaron los fondos recaudados por otra colecta Hispania Nostra. Así, euro a euro y piedra a piedra, con padrinos de todo el país y hasta de Estados Unidos, se consiguió iniciar la obra.
Ahora, todos los vecinos que vieron tapiar la puerta esperan con emoción la reapertura de la iglesia. “Es la demostración de que con perseverancia y solidaridad estos esfuerzos alcanzan grandes logros”, dice la presidenta de la asociación Amigos de Luezas con ilusión. La reparación de la iglesia de Luezas es el fruto del tesón de varias generaciones, las que nacieron allí y nunca perdieron el arraigo y a las que les inculcaron el vínculo al pueblo. “Para quienes vivieron allí la reapertura significa volver a sentir que hay vida en estos pequeños pueblos”, apunta Charo.
Y el reto no para. El resto de lo recaudado en los crownfundings se empleará en una tercera fase, que ya se ha solicitado, y que consiste en el acondicionamiento básico, la solera y las ventanas para convertir la iglesia en un centro social. En este sentido, la Diócesis concedió en 2024 la cesión de uso de la iglesia de Luezas y de Treguajantes, recuperada también gracias a sus vecinos, al Ayuntamiento de Soto en Cameros por 25 años. Un proceso que se había dado en ermitas riojanas pero no en otras iglesias. El convenio deja en manos del ayuntamiento las obras de mejora y de conservación, con información previa y que vele porque las actividades que en él se realicen “no resulten incompatibles con el significado y el carácter religioso que históricamente detentan dichos inmuebles”.
La primera gran actividad que acogerá el templo es la jornada de reapertura el sábado 16 de mayo, que contará con la actuación de los danzantes de Luezas, el reconocimiento a las instituciones y personas donantes, una actuación del coro de adultos de Piccolo y Saxo y una charla sobre el valor patrimonial de la iglesia a cargo de Rioxa Nostra. “Será el símbolo de la vida que se mantiene en Luezas”, dice orgullosa Charo. Porque ya se esperan 250 personas, llegadas incluso desde Chile y Australia, otras que no vuelven a Luezas desde que se fueron de allí. Todos han elegido este día para reencontrarse con familiares, con vecinos y con su pueblo. “Será el momento de decir: 'Lo hemos conseguido y juntos”. Cientos de amigos de Luezas cruzarán de nuevo el umbral de la puerta de Luezas que un día tuvo que tapiarse y que ahora se abre y con ella también se abra un poco más la vida de esta aldea camerana.