Fraude en el examen de conducir: ofreció su “experiencia” y conocimiento del idioma para realizar la prueba en Calahorra a cambio de dinero

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La Guardia Civil en La Rioja, a través del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT), ha investigado a dos varones, de 37 y 29 años, y residentes en Zaragoza, como presuntos autores de los delitos de falsedad documental y uso de documento oficial falso, tras detectarse una suplantación de identidad durante la realización de un examen teórico para la obtención del permiso de conducción.

Los hechos tuvieron lugar en el aula de exámenes de la Jefatura Provincial de Tráfico en Calahorra, donde se desarrollan las pruebas oficiales para la obtención de distintas autorizaciones administrativas para conducir. Durante los controles de identidad previos al inicio de la prueba, dispositivos habituales en este tipo de exámenes para garantizar la seguridad y la legalidad del proceso, los agentes, en coordinación con funcionarios de la Jefatura, detectaron irregularidades en la documentación aportada por uno de los aspirantes al permiso de la clase B.

 Esta persona presentó un permiso de residencia y un certificado médico que levantaron sospechas entre los agentes. Tras un análisis de la documentación, se observaron divergencias en los elementos de seguridad, el sistema de impresión, las alineaciones y otros parámetros oficiales, concluyéndose que se trataba de documentación falsificada.

Aunque la fotografía del documento coincidía con la persona que realizaba la prueba, los datos filiatorios no se correspondían con su verdadera identidad. Este individuo resultó ser un varón de 29 años y residente en Zaragoza, quien ya disponía de permiso de conducción en vigor desde el año 2025.

Las gestiones posteriores permitieron determinar que esta persona estaba suplantando la identidad de otro varón, de 37 años, natural de Ghana y también residente en Zaragoza, al que presuntamente habría ofrecido su “experiencia” y conocimiento del idioma para realizar el examen en su nombre a cambio de una contraprestación. Este tipo de fraudes trasciende el ámbito delictivo para convertirse en una amenaza real en la carretera. Intentar obtener un permiso de conducción mediante el engaño no es un simple atajo burocrático; es una temeridad que pone en riesgo la vida de todos los usuarios de la vía, al pretender situar al volante a personas que carecen de los conocimientos teóricos más elementales para garantizar una circulación segura.

Las actuaciones han sido puestas a disposición de la autoridad judicial.