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El globo sonda que aterrizó en un tendido eléctrico de Alfaro después de grabar el eclipse en la estratosfera

Quince globos sonda se lanzaron este miércoles 12 agosto en diferentes puntos de la península ibérica para hacerlos situarse en la estratosfera en el momento de la totalidad del eclipse. El Planetario de Pamplona lideró uno de ellos en un proyecto que se realizó con estudiantes de dos institutos de la ciudad y que se lanzó desde el parque de Sendaviva. Tras el eclipse, el globo cayó a un tendido eléctrico de alta tensión entre Alfaro y Rincón de Soto, eso sí, este aterrizaje inesperado se produjo después de haber completado con éxito toda su misión y con toda la información recopilada en buenas condiciones.

“Fue nuestro segundo lanzamiento, después de una prueba el pasado 18 de julio, pero este era el definitivo, el que tenía que salir bien y afortunadamente ha salido todo bien”, explica Iñaki Ordóñez, responsable de este proyecto. Los estudiantes montaron en este globo de látex lleno de helio con un pequeño paracaídas adosado y una cuerda de nailon a la que van amarrados los diferentes experimentos científicos, sensores de temperatura, humedad y presión, una cámara 360 grados, una batería y tres localizadores GPS, que precisamente son los que indicaron las coordenadas para encontrar el globo en Alfaro.

“Estos sensores meteorológicos permiten conocer cómo está la temperatura, la humedad y la presión en esta capa que es un poco exótica de la atmósfera, que está como alrededor de unos 12-15 kilómetros de altura y llega casi hasta el espacio. Nosotros llegamos a unos 38 kilómetros de altitud, estamos en plena estratosfera”, explica Ordóñez. El proyecto quería estudiar cómo afecta un eclipse de Sol a esa capa de la atmósfera. A diferencia de lo que ocurre cerca de la superficie —donde la temperatura desciende a medida que se gana altura—, en la estratosfera sucede todo lo contrario y el calor aumenta con la altitud. “Es un momento en el que se retira de manera repentina la radiación solar y en esa capa de la atmósfera, en la que no hay nubes ni nada, la única manera de evitar que le llegue luz del Sol es por situación de un eclipse solar”.

Además, la cámara 360 grados que llevaba incorporada el globo ha permitido tomar imágenes justo en el momento del eclipse, “algo que no se había hecho, unas imágenes que no habíamos tenido nunca antes”, según apunta el responsable. “Hemos podido capturar cómo la sombra de la luna se desliza sobre el terreno y, al estar a una altura tan alta vemos cómo se aprecia la curvatura de nuestro planeta, por encima de nosotros el cielo es negro, por debajo vemos la capa de la atmósfera terrestre azulada y se ve el sol eclipsado”, describe de las primeras imágenes que ha grabado este globo sonda.

El helio que está dentro del globo se hincha tanto que termina estallando, que termina estallando y con el paracaídas aterriza, aunque el lugar es una incógnita. Si en el vuelo de prueba tuvieron que llegar hasta el pantano de Yesa, esta vez cayó en La Rioja. “Siempre pensamos que igual podría caer en una carretera o en un pueblo, pero es una situación improbable porque el territorio es muy extenso y lo normal es que caiga en el monte, en una tierra labranza o en algún territorio de cultivo o arbolado, pero no contemplábamos por raro que cayera sobre un tendido de alta tensión”, ha explicado Iñaki Ordóñez. Pero ocurrió. Cuando el equipo de recogida llegó a las coordinadas que marcaban los GPS se lo encontraron en un cable de alta tensión, la sonda estaba prácticamente en el suelo, pero la cuerda de nailon estaba enlazada en la línea de alta tensión, así que por precaución, decidieron no tocarla y alertar a los Bomberos para su recogida.

“Afortunadamente, al no haber otras emergencias mayores, los Bomberos llegaron rápido y con muy buena disposición”, agradece Ordóñez. Después tuvo que llegar un equipo técnico especializado, que retiraron la sonda y el paracaídas que se había quedado enredado arriba en los cables de alta tensión y todo el material se quedó en el Parque de Bomberos de Calahorra, hasta que Iñaki Ordóñez lo ha recogido esta mañana. “La caída no provocó ninguna incidencia en el tendido y tampoco en el material del globo enviado a la estratosfera. ”Nos aseguramos bien que la información quede grabada en tarjetas porque ya contamos que se pueda romper la cámara en la caída, pero precisamente al haberse quedado como columpiándose, ha evitado que la cámara impacte con el suelo y se rompa; tenemos las imágenes y la cámara en funcionamiento“.

Ahora es momento de estudiar todos los datos científicos que se han recopilado y las imágenes de un valor especial que fueron tomadas en un momento irrepetible. Son muchos gigas de información que costará tiempo procesar. Imágenes únicas que no se han grabado nunca y que, después de un viaje a 38 kilómetros de altitud hasta la estratosfera, ayer quedaron colgando de un tendido eléctrico de Alfaro.