El Gobierno de La Rioja oculta la muerte por disparo de un águila en peligro de extinción

La frontera entre La Rioja y Navarra mide apenas unos metros a la altura de Cervera del Río Alhama, pero esa distancia parece ser suficiente para ofrecer diferente información en lo que a gestión ambiental se refiere. En abril de 2023, un disparo terminó con la vida de un águila perdicera. Tres años más tarde, el Gobierno de La Rioja no ha registrado esa muerte en sus informes, mientras que sí se recogen sus datos en la información del Gobierno de Navarra a los que ha tenido acceso Rioja2.

El águila perdicera se encuentra desde hace años al borde de la desaparición en La Rioja, catalogada formalmente 'En Peligro de Extinción' dentro del Catálogo Regional de Especies Amenazadas. En 2016, el Gobierno de La Rioja aprobó el Plan de Recuperación de la especie vigente hoy en día, que recogía el fuerte declive de población con cuatro territorios ocupados por parejas reproductoras en el territorio de la comunidad autónoma y un quinto territorio compartido con Burgos y Álava. La protección de esta ave obliga a desarrollar actuaciones para la conservación, como mitigar las amenazas de muerte y proteger las zonas de nidos del águila, así como hacer un seguimiento a los ejemplares.

Ni rastro de Bartullero en los registros del Gobierno de La Rioja

En el listado riojano remitido a Amigos de la Tierra aparecen aves electrocutadas en Quel, Grañón, e incluso un ejemplar nacido en el Cidacos que murió en Ciudad Real también en un apoyo eléctrico. Sin embargo, ni rastro de la muerte por disparo del águila en Cabretón. El ejemplar abatido tiene nombre e historial de seguimiento: de nombre Bartullero, es un macho nacido en marzo de 2018 y muerto en abril de 2023 por disparo, según los datos del Gobierno de Navarra. Además, Amigos de la Tierra señala que probablemente fuera un disparo de caza, lo cual agrava la situación porque en abril de 2023 no era temporada de caza en La Rioja en ninguna modalidad.

Ante esta información, la entidad ecologista reclama al Gobierno de La Rioja transparencia en la gestión de la biodiversidad y, concretamente, qué actuaciones ha llegado la Consejería a posteriori. Preguntada por este asunto, la Consejería rechaza hacer “cualquier tipo de valoración”.

Amigos de la Tierra La Rioja ha denunciado la falta de información del ejecutivo riojano. “La reiteración del silencio administrativo, incluso tras la presentación de recursos y la reclamación ante el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, podría suponer un incumplimiento de la normativa vigente en materia de acceso a la información ambiental, que reconoce este derecho como un pilar fundamental para garantizar la participación pública y la correcta gestión del medio natural”, señala la organización.

Colapso demográfico y un plan de recuperación caducado

La situación del águila perdicera es especialmente grave. Los últimos datos publicados en la web del Gobierno de La Rioja son de 2016, cuando cuantificaban un total de 4 parejas: una en los Montes Obarenes, una en la zona del Ebro, una en la zona del Alhama (donde se produjo la muerte del ejemplar en 2023) y otra fuera de la Red Natura 2000. La asociación Amigos de la Rioja calcula que actualmente quedarán en La Rioja dos o tres parejas de esta especie y los datos de reproducción son muy malos. Por ejemplo, según cifras del Ejecutivo regional, en 2023, el año más reciente ofrecido, la productividad, el éxito reproductor y la tasa de vuelo fueron nulos.

La muerte de 'Bartullero' evidencia, además, una profunda brecha en la política de conservación entre comunidades vecinas. Mientras que Álava y Navarra han participado activamente en programas europeos -ya concluidos- de reintroducción como los proyectos LIFE Bonelli (2013-2017) y AQUILA a-LIFE (2018-2023) —consiguiendo liberar 50 ejemplares y recuperar zonas históricas donde la especie se había extinguido—, La Rioja ha permanecido al margen de estas últimas redes europeas. La última vez que el territorio riojano formó parte de un programa LIFE de la Unión Europea para el águila perdicera fue entre 1999 y 2002.

Desde entonces, la comunidad autónoma ha fiado la supervivencia de la rapaz a un Plan de Recuperación autonómico, que se encuentra desfasado. Fue aprobado en 2016 y recogía una vigencia de seis años de su programa de actuaciones, que sería “preceptivamente revisado al finalizar dicho periodo”. Es decir, el Gobierno de La Rioja tenía que haber actualizado y auditado el plan en 2022, hace ya cuatro años.

Este mismo plan recogía que la especie se consideraría recuperara y se sacaría de la categoría “peligro de extinción”, cuando el ecosistema riojano debía albergar un mínimo de ocho parejas reproductoras estables. Sin embargo, la realidad y los datos caminan en el sentido contrario. Los datos más recientes recogen la productividad cero de 2023: ni un solo polluelo voló el cielo riojano el mismo año que el águila Bartullero murió por un disparo en Cabretón. Un asunto que por ahora el Gobierno de La Rioja ha borrado de sus registros.