Hermanas Dulín: “Esta Insignia de San Bernabé es un gran honor, es un gran premio”

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Las hermanas Dulín, María Isabel y María Ángeles, han destacado tras recibir la Insignia de San Bernabé 2017 que se trata de “un gran honor, de un gran premio”. Ambas son bisnietas de Pablo Dulín, que hace unos 120 años abriera su propio negocio de sombreros en la capital riojana: Dulín Sombrerero y que, desde entonces, se ha convertido en una de las tiendas más emblemáticas del centro de la ciudad. En esta línea, han expresado su deseo de que “los riojanos y los logroñeses disfruten de este tipo de tiendas con encanto, que escasean”, pero que “dan personalidad a nuestras calles, categoría y carisma a la ciudad”.

El salón de Plenos del Ayuntamiento de Logroño ha sido de nuevo escenario de la entrega de las Insignias de San Bernabé 2017. Un acto emotivo con el que el Consistorio premia a los ciudadanos que hayan destacado, tanto en su faceta profesional como personal, por contribuir al desarrollo cultural, cívico y social de Logroño. Unos galardones que reconocen la entrega de los galardonados a nuestra ciudad.

Miguel Ángel Rodríguez, familiar de las hermanas Dulín, ha sido el encargado de leer una semblanza de las hermanas destacando que son “logroñesas de pura cepa, nacidas en la misma calle Portales, y donde se encuentra su negocio”. Tras hacer un repaso a la historia de la sombrerería, Rodríguez ha alabado el comercio de ciudad, “el riojano” porque “cuando una persona compra en Dulín o en tiendas de las nuestras, todo se queda dando vueltas en esta tierra”.

María Isabel y María Ángeles han sido durante muchos años las propietarias de Dulín Sombrerero, un comercio que se ha convertido en un símbolo de Logroño y en un reflejo del apreciado comercio logroñés, de calidad, especializado y profesional. Cinco generaciones de Dulín han hecho grande este negocio que ha visto pasar tres siglos.

Ahora, pese a haber sido traspasado este mismo año, sus nuevos propietarios mantendrán la esencia para que siga atendiendo a sus clientes muchos años más. Dulín es parte del recuerdo de logroñeses de todas las edades, que han usado algunos de sus modelos de sombreros o boinas o simplemente han apreciado sus escaparates y el atractivo de un comercio tradicional y centenario.