La macrogranja de cerdos de Pradejón en datos: 44.000 litros de agua al día y 9 millones de litros de estiércol y purines al año

La tramitación administrativa para la construcción de una nueva explotación ganadera intensiva en el paraje 'Cantarroyuela Baja' continúa dando pasos, ahora con la publicación en el BOR del proceso de información pública. El proyecto, promovido por un particular y con un presupuesto de ejecución que supera los 740.000 euros, proyecta albergar a un total de 4.004 cerdos de engorde distribuidos en dos grandes naves.

La iniciativa ha tenido que adaptar recientemente su diseño técnico original mediante un proyecto de modificación. El motivo del cambio responde a condicionantes de protección patrimonial: las naves han tenido que desplazarse para respetar una franja de protección de 30 metros respecto al eje del Camino Jacobeo del Ebro, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). En total, la explotación ocupará cerca de 4.000 metros cuadrados construidos dentro de una superficie parcelaria que supera los 24.000 metros cuadrados.

Las magnitudes técnicas que arroja el proyecto reflejan la envergadura de la explotación. La granja requerirá un consumo constante de 44.044 litros de agua diarios (unos 11 litros por animal al día), que serán extraídos de la acequia de la comunidad de regantes local 'La Choza' y almacenados en una balsa antes de su cloración.

En lo referente a la alimentación, la instalación consumirá unas ocho toneladas diarias de pienso que se irán rellenando periódicamente en ocho silos de 15.000 kilos de capacidad.

Pero el aspecto que más inquietud genera entre los vecinos y grupos locales es el volumen de deyecciones. Se estima que los cerdos generarán unos 24.000 litros diarios de estiércol y purines, lo que supone alrededor de 9.000 metros cúbicos al año. Estos residuos se almacenarán en una balsa exterior impermeabilizada antes de ser distribuidos como fertilizante agrícola por las parcelas de la zona.

Aunque las instalaciones se ubican en el término municipal de Pradejón, las miradas críticas se dirigen hacia la vecina Calahorra, situada a tan solo cinco kilómetros de distancia. La ubicación de la granja al noreste del casco de Pradejón hace que los vientos dominantes de la zona, el característico Cierzo del noroeste, desplacen las emisiones de malos olores directamente hacia la segunda ciudad riojana. La llegada de esta nueva instalación intensiva y la posterior dispersión de los purines en los campos agrícolas colindantes genera incertidumbre sobre la saturación de nitratos en suelos y acuíferos, así como sobre el posible empeoramiento de la atmósfera urbana calagurritana.

El proyecto, cuya energía eléctrica se abastecerá mediante paneles solares instalados en cubierta y apoyo de grupo electrógeno, continúa su tramitación a la espera de las correspondientes resoluciones medioambientales y del periodo de alegaciones por parte de las administraciones locales y afectados.