El síntoma Quiles
Estos diÌas el debate puÌblico deberiÌa haber girado en torno a la caiÌda en el Congreso del decreto ley de la proÌrroga de los alquileres. La conversacioÌn en el centro tendriÌa que ser coÌmo el Partido Popular, Vox y Junts tumbaron dicho decreto e impidieron dotar de certidumbre y proteccioÌn a las condiciones de vida de 2,7 millones de personas inquilinas porque prefirieron alinearse con el rentismo, coÌmo el PSOE sigue mostrando una tibieza enorme para intervenir el mercado en esta materia o coÌmo Sumar, promotor de la iniciativa, casi se mimetiza con su socio en el Gobierno, ya que, para conseguir el voto de Junts, mostroÌ su disposicioÌn para ofrecer ayudas fiscales a los caseros como si no hubiera quedado demostrada ya la ineficacia de este parche.
A pesar de que la vivienda constituye la clave de boÌveda del momento actual, todo ello se evaporoÌ por la eneÌsima poleÌmica de Vito Quiles. Antes de nada, conviene realizar una clarificacioÌn conceptual: Quiles no es periodista. No me refiero al hecho de que se presentara como graduado en Periodismo sin haber finalizado los estudios, sino a algo maÌs fundamental. Una persona que ejerce el periodismo, con o sin tiÌtulo, tiene las funciones de verificar, contextualizar y analizar desde el rigor informativo y la deontologiÌa profesional. Por mucho que se quiera disfrazar de periodista criÌtico, no es su funcioÌn serlo porque actuÌa como un mero propagandista que se salta las maÌs miÌnimas normas informativas.
Del mismo modo, hay que desterrar de la catalogacioÌn de su labor la definicioÌn de activista. Activistas eran Martin Luther King, Emmeline Pankhurst, Marsha Johnson, Berta CaÌceres y son miles de personas anoÌnimas que contribuyen con su valor a ampliar los derechos civiles de la ciudadaniÌa, la proteccioÌn del medio ambiente y a hacer del mundo un lugar mejor. Englobar su desempenÌo bajo la misma etiqueta supone un olvido de su memoria y una equiparacioÌn insostenible.
Lo que en realidad caracteriza a Vito Quiles es su agitacioÌn ultra. No busca informar, conocer ni investigar. En lugar de ello, senÌala, acosa y manipula. Esas son sus senÌas de identidad que lleva a cabo desde una motivacioÌn ideoloÌgica para poner en la diana al contrario y monetizar la viralidad de su protagonismo en redes. Sin embargo, no basta con la eÌtica periodiÌstica para explicar lo que hacen Quiles y sus adlaÌteres. La clave reside en detallar cuaÌles son sus praÌcticas, quieÌnes las financian y coÌmo estaÌn erosionando la democracia.
El escaparate efectivo que muestra difiere mucho de la trastienda que oculta. En ella se halla una coleccioÌn de desinformacioÌn que incluye bulos como que Cruz Roja y el Ayuntamiento de Alfafar tiraban ropa donada durante la dana en Valencia cuando en realidad estaba contaminada, soltar en medio de la tragedia de Adamuz que EspanÌa habiÌa regalado 247 millones a Marruecos para mejoras ferroviarias cuando se trataba de un preÌstamo a devolver con intereses o alertar de que un magrebiÌ habiÌa sembrado el caos en San Fernando tras un tiroteo y una persecucioÌn policial cuando era un hombre espanÌol natural de MaÌlaga. A todo esto se unen la peticioÌn de la AsociacioÌn de Periodistas Parlamentarios para que se le retire la acreditacioÌn en el Congreso y las quejas por su hostigamiento o por imposibilitar el trabajo reventando las ruedas de prensa.
El reciente archivo de la denuncia por agresioÌn contra Sarah Santaolalla revela la inconsistencia probatoria de su acusacioÌn, algo que no se deberiÌa haber espectacularizado y que, ademaÌs, resulta un triunfo para la imagen de Quiles. Esto no puede servir, eso siÌ, para invalidar el acoso continuo que ha sufrido Santaolalla, los meÌtodos que eÌl emplea ni su repertorio de causas judiciales: procesado por tres delitos de calumnias con agravante de odio al acusar a RubeÌn SaÌnchez, secretario general de FACUA, de pederasta, proxeneta y liÌder mafioso; peticioÌn de dos anÌos de prisioÌn por parte de la FiscaliÌa por denigrar a una mujer con discapacidad intelectual o querellado al difundir los datos y las imaÌgenes del domicilio de Beatriz Corredor, presidenta de Red EleÌctrica EspanÌola.
En cambio, hay quienes venden que su actuacioÌn se basa en hacer preguntas incoÌmodas. Por lo que sea, jamaÌs ha preguntado a Alberto NuÌnÌez Feijoo por el el caso Kitchen y el espionaje ilegal con fondos puÌblicos a su extesorero Luis BaÌrcenas. Por lo que sea, jamaÌs ha preguntado a Carlos MazoÌn por su dilatada presencia en El Ventorro mientras la gente se ahogaba. Al contrario, Bertrand Ndongo se dedicoÌ a dorarle la piÌldora y darle aÌnimos. Por lo que sea, jamaÌs ha preguntado a Isabel DiÌaz Ayuso por el significativo aumento del gasto en sanidad privada y las cantidades destinadas al grupo QuiroÌn. Lo raro seriÌa que les preguntara tras intervenir en el cierre de campanÌa electoral del PP en AragoÌn o despueÌs de prestarse a que grabara un viÌdeo en el despacho del Congreso de Alma Alfonso, diputada del Partido Popular, para, seguÌn transcripcioÌn literal, “anunciar acciones judiciales contra BegonÌa GoÌmez y sus charo acompanÌantes”.
Tampoco ha formulado pregunta alguna a Santiago Abascal por las sanciones de maÌs de un milloÌn de euros por parte del Tribunal de Cuentas debido a la financiacioÌn irregular de su partido, la opacidad en las cantidades millonarias que ha recibido del banco huÌngaro MBH y del Consejo Nacional de la Resistencia de IraÌn o por coÌmo Revuelta, la asociacioÌn juvenil que estaba vinculada a la formacioÌn, no destinoÌ a las viÌctimas de la dana el dinero recaudado a tal efecto. Por si no quedaba claro, en una entrevista con Wall Street Wolverine, uno de esos insignes youtubers que hacen apologiÌa de trasladarse a Andorra para pagar menos impuestos, este le planteoÌ si le preguntariÌa a cualquiera de Vox por un escaÌndalo con la misma fuerza que emplea con la izquierda. La respuesta de Quiles fue un evidente “no”.
Una de las asignaturas maÌs interesantes para cursar en la carrera de Periodismo es Estructura de la ComunicacioÌn porque permite comprender la composicioÌn, el funcionamiento y las relaciones de los actores mediaÌticos. Quiles no actuÌa solo, lo cual requiere ampliar el foco y elevar la mirada. De este modo, se puede observar que el Partido Popular ha pagado, que se sepa hasta la fecha, maÌs de 680.000 euros a Estado de Alarma, el pseudomedio de extrema derecha para el que trabaja Quiles y cuyo fundador y director, Javier Negre, cuenta entre sus hitos con una condena por inventarse una entrevista para El Mundo a una mujer viÌctima de torturas de un hombre que cometioÌ un doble asesinato machista y por rayar la coaccioÌn ante la falta de consentimiento de ella para llevarla a cabo. A este tipo de gente sin escruÌpulos se estaÌ financiando con dinero puÌblico.
EDA TV, controlado por Negre y que cuenta con el apoyo de inversores como el del entorno empresarial de Eulen, ha percibido ese montante de 680.000 euros en 172 contratos menores adjudicados a dedo, es decir, sin concurso puÌblico. Si se examina en detalle el conjunto de datos, se puede observar que la Comunidad de Madrid ha destinado al canal
133.000 euros en 41 contratos, el Ayuntamiento de Madrid 63.000 euros fraccionados en otros 40 contratos, la Xunta de Galicia 50.000 euros cuando NuÌnÌez Feijoo auÌn era presidente y los 435.000 euros restantes se dividen en diferentes entidades puÌblicas como comunidades autoÌnomas (Castilla y LeoÌn, Murcia, Extremadura, AragoÌn o Canarias), diputaciones provinciales y ayuntamientos, todas ellas gobernadas o apoyadas por el Partido Popular. Indudablemente, su modus operandi, los ataques a adversarios y las cantidades que reciben no es algo casual, sino causal.
Las preguntas nunca son un problema. La cuestioÌn estaÌ en el pack en el que van insertas. Ese envoltorio contiene la invitacioÌn a que se llame hijo de puta a Pedro SaÌnchez y el regocijo ante gritos como “rojo muerto, abono para mi huerto” o “subcampeones del anÌo 39”. Como si fuera cachondeo y no deshumanizacioÌn. Como si no se pudiera ser conservador o criticar al Gobierno sin tener que recurrir a algo de tan baja estofa. En definitiva, como si valiera todo y esto no constituyera un peligro.
El presente cuadro sintomaÌtico deja un problema de fondo en el que estamos normalizando la impunidad envalentonada y la incitacioÌn al odio de quienes destruyen en lugar de construir, las campanÌas estructurales sostenidas con dinero puÌblico con el fin de desacreditar a quienes piensan distinto o que se ensalce como periodismo algo que dista mucho de serlo. El enorme riesgo ante la degradacioÌn informativa y poliÌtica existente deberiÌa preocupar a cualquiera que se considere demoÌcrata.
Existe una responsabilidad ciudadana ante ello que requiere ponernos frente al espejo. ¿CoÌmo reaccionariÌa usted si le grabaran en la puerta de su casa o difundieran los datos de su domicilio? ¿CuaÌl seriÌa su respuesta si le molestaran en su aÌmbito privado mientras estaÌ con sus amigas? ¿De queÌ forma actuariÌa usted si publicaran imaÌgenes con sus hijos pequenÌos o difundieran fotografiÌas de su hija adolescente menor de edad como hizo Alvise PeÌrez? Si considera que estas cuestiones no tienen trascendencia o solamente son legiÌtimas con sus contrarios, lamentablemente usted tambieÌn es coÌmplice de esta degradacioÌn. Si, a pesar de las diferencias, piensa que nadie tiene que padecer ese tipo de situaciones por motivos ideoloÌgicos, auÌn existe esperanza.