Piden más de cinco años de cárcel para una madre y sus cuatro hijos por vender droga en una lonja en Varea
El fiscal pide cinco años y medio de cárcel para una mujer y sus cuatro hijos por un delito contra la salud pública y otro de integración en grupo criminal cuya finalidad es la comisión de delitos graves contra la salud pública, al ser detenidos traficando con droga en el barrio logroñés de Varea. Además, por el primer delito le reclama una multa de 285,59 euros.
De los cinco acusados, cuatro de ellos tienen antecedentes penales por diferentes delitos. Éstos se enfrentan a una 'vistilla' -para que ver si se puede llegar a una conformidad, que en caso de no ser así, derivaría en señalamiento de juicio- por estos delitos que se desarrollará el 17 de septiembre, a las 09,30 horas, en la Audiencia Provincial de La Rioja.
Según el escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, la acusada M. V. M. y los hijos de ésta, los también acusados L. G. M., M. V. G., M. G. M. y J.G. M., se dedican “habitualmente, indistintamente y de forma coordinada entre ellos, a la distribución a terceros, mediante contraprestación económica, en dinero o en especie, de sustancias estupefacientes, principalmente heroína y cocaína”.
Diversas operaciones policiales, con autorización judicial, permitieron la entrada y registro en el domicilio habitual de los acusados, sito en el barrio de Varea “con objeto de hallar en él drogas tóxicas”. Con ello, los acusados decidieron trasladar el punto de venta de sustancias estupefacientes a un local próximo, una lonja en la calle Salud, en el mismo barrio, distante unos 90 metros del domicilio familiar.
Los acusados introdujeron en dicha lonja, local o bajera elementos propios de una vivienda (tales como una cocina, y otros accesorios), para “propiciar la anulación de cualquier intervención policial que fuera autorizada con los requisitos y garantías propios de una entrada en domicilio”.
Los acusados utilizaban dicha lonja para guardar y preparar la droga que de forma inmediata iban a proporcionar a terceros; a dicho lugar allegaban únicamente la sustancia estupefaciente necesaria para atender pedidos, procurando no acopiar gran cantidad de droga. Al local acudían los compradores, conocedores de que cualquiera de los acusados, los que en cada momento se encontraran en la bajera y a cargo de las ventas ilícitas, les facilitarían la droga que les demandasen, siempre en dosis y en cantidades pequeñas.
CLAN FAMILIAR
La acusada M. V. M. era la encargada de coordinar las actividades delictivas de todos los integrantes del clan familiar. El acusado J.G. M., se dedicaba a trasladar a la lonja, desde el lugar desconocido en que se guardaba el mayor acopio de droga, y en su vehículo, las dosis de sustancia estupefaciente que en un momento dado o para un intervalo determinado, según la afluencia de compradores, fueran necesarias.
Las acusadas M. V. G. y M. G. M. acompañaban ocasionalmente a J.G. M., en estos traslados, y se encargaban asiduamente de las ventas de droga realizadas en la lonja; igualmente inspeccionaban los alrededores de la bajera para detectar la eventual presencia de la Policía (en el caso de M. V. G., vigilancias realizadas diariamente).
Los acusados trasladaban la droga a la lonja después de realizar recorridos en vehículo sin destino aparente, y quienes descargaban el alijo lo hacían presurosos, invirtiendo en esta operación el menor tiempo posible.
El acusado L. G. M. se encargaba, además de las tareas de venta de droga, de labores de vigilancia, para avisar de la presencia de agentes policiales, encontrándose, de manera prácticamente permanente, en la puerta de la lonja para avisar al resto de integrantes del grupo y que éstos pudieran deshacerse de la sustancia estupefaciente que hubiera en el interior de la bajera; L. G. M. se encargaba, además, de indicar a los compradores de droga el momento en que podrían entrar o salir de la lonja.
En el escrito de Fiscalía se hace constar la compra de droga de varias personas que acudían a la lonja, que admitían, ante la interceptación de la Policía Nacional, que la habían adquirido a los acusados.
INTENTARON DESHACERSE DE LA DROGA
Por auto de 27 de mayo de 2025 se autorizó la entrada y registro en la lonja bajera, así como todas las dependencias anexas en comunicación (almacén, garaje, trastero, merendero, cocina, buhardillas) de los que serían moradores. Sobre las 18,35 horas del día 29 de mayo de 2025, la Comisión Judicial, integrada por el Letrado de la Administración de Justicia y la Policía Nacional, con dicha autorización judicial, abrió la puerta de la bajera.
En la lonja se encontraban, en dicho momento, la acusada M. V. M. , su esposo C.G.A (que falleció en enero de 2026), los acusados L. G. M. y M. G. M., hijos de los anteriores, la pareja del acusado J.G. M., y tres niños menores de edad.
Al ver a la Policía, la acusada M. V. M. cogió de la encimera de la cocina una bolsa de plástico, atada con una goma negra, que contenía heroína, y trató de arrojarla a un cuenco lleno de líquido disolvente (preparado para hacer desaparecer las sustancias estupefacientes ante la contingencia de la llegada de la Policía), lo que impidieron los Policías Nacionales 103.966 y 114.427.
La bolsa de la encimera contenía una sustancia marrón en forma de roca, que en el análisis de narcotest realizado en el momento dio positivo a heroína, con un peso bruto de 10,79 gramos. En la encimera de la cocina, donde los acusados preparaban las dosis de droga que se facilitarían a consumidores finales, había un bote de plástico transparente y un táper con gomas elásticas, empleadas para cerrar las papelinas con droga.
Además, en la misma encimera, se hallaron dos balanzas de precisión en funcionamiento, de las marcas Qback y Raptor, usadas para pesar la droga; y dos recortes circulares de color blanco, para confeccionar dosis.
Por otra parte, en una caja fuerte marca Standers, se encontraron dos billetes de 20 euros, un billete de 10 euros y dos billetes de 5 euros; en diversos lugares de la bajera, se hallaron cuatro billetes de 50 euros, cuatro billetes de 20 euros y dos billetes de 5euros. El dinero intervenido, en un total de 230 euros, provenía de la venta ilícita de sustancias estupefacientes.
Durante el registro, el acusado L. G. M. manifestó a la Comisión Judicial que la droga y las balanzas intervenidas eran suyas. La sustancia intervenida tenía la forma de polvo blanco compacto, con un peso bruto de 10,79 gramos y un peso neto de 9,04 gramos, y resultó ser heroína, con una riqueza media del 9,8 por ciento.
Con la heroína incautada en el registro, los acusados hubieran podido preparar 99 dosis, que en el mercado clandestino se hubieran vendido por 1.528,80 euros. En su distribución por gramos, y en atención a la riqueza media de las sustancias intervenidas, éstas se hubieran vendido en el mercado clandestino por precio de 285,59 euros.
Por estos hechos, de los que hace responsable en concepto de autores a los acusados, les pide, a cada uno de los miembros cuatro años y medio de cárcel por un delito grave contra la salud pública, en su modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud, así como una multa de 285,59, a lo que une otro año de prisión por otro delito de integración en grupo criminal cuya finalidad es la comisión de delitos graves contra la salud pública.