Sólo 1 de cada 4 catedráticos en la Universidad de La Rioja son mujeres

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El 'Diagnóstico de Igualdad de Género de la Universidad de La Rioja: El sueño de la igualdad' apuesta por “trabajar la formación en género y el lenguaje inclusivo”, según han destacado esta mañana los responsables del Estudio, María Ángeles Goicoechea y Gregorio Sesma, ambos de la Unidad de Igualdad de la universidad riojana.

Tanto Goicoechea como Sesma han comparecido antes los medios de comunicación, junto al rector de la UR, Julio Rubio, para avanzar datos del estudio, que posteriormente han presentado públicamente. Al acto han asistido la concejala de Familia e Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Logroño, Paloma Corres Vaquero, y la directora general de Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja, Celia Sanz Ezquerro, directora general de Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja.

Muchas alumnas, pero pocas catedráticas

Han destacado que, en el caso de la UR, un 75 por ciento son catedráticos, frente al 25 por ciento de catedráticas, mientras que a nivel de alumnado y profesorado “es más paritario, con un 60 por ciento de hombres y un 40 por ciento de mujeres”, que torna en un 60 por ciento en el caso de mujeres por un 40 por ciento de hombres en el Personal de Administración y Servicios (PAS).

Los responsables del diagnóstico, cuya anterior publicación fue en 2014, también han resaltado que hay carreras, como ingenierías, con “mayor presencia de hombres”, mientras que hay “más mujeres, en educación infantil y enfermería”. De ahí, que “haya bastante que hacer para cambiar los roles, para evitar que sigamos reproduciendo los estereotipos”. También creen que debe haber “mujeres referentes que asuman responsabilidades”.

No obstante, han puesto el acento en que la Universidad de La Rioja se sitúa por encima en el número de mujeres que estudia ingeniería informática, un 18 por ciento, frente al 12 por ciento de la media nacional.

También han señalado que “hay más mujeres en grado, que sin embargo va disminuyendo más levemente en posgrado, algo que puede ser porque nosotras tenemos un reloj biológico que no tienen lo hombres, y queremos buscamos afianzar la vida familiar y personal, en vez de meternos en posgrados”, ha indicado Goicoecha.

Sin igualdad real

Por su parte, Rubio ha indicado que a pesar de contar con una Unidad de Igualdad en la UR, el proceso “es muy largo”, siendo además un “desafío en la sociedad, y en la universidad, el pasar del reconocimiento formal de los derechos de las mujeres a su materialización”.

Ha apuntado que en la universidad pública “hay igualdad formal, pero tenemos que converger la igualdad formal con lo que nos dice la estadística, que todavía hay pocas mujeres en puestos directivos y menos catedráticas que catedráticos”.

De ahí, ha apuntado el rector que este diagnóstico es fundamental para elaborar un Plan de actuación de cara a “reducir la brecha en la capacidad de decisión que tienen las mujeres para organizar e influir en la universidad”.