Ayuso reconoce que el ático comprado por su Gobierno será para “reuniones” y ataca a los medios: “Es una campaña de desprestigio”

Diego Casado

Madrid —
29 de julio de 2026 13:41 h

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“No es mi casa, no es para mí, yo no me he comprado nada”. Con estas palabras ha respondido Isabel Díaz Ayuso a la noticia sobre la compra de un ático en Chamberí por parte de la Comunidad de Madrid, destinado a oficinas. Lo ha hecho en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno, en la que explicaba las medidas que está tomando su equipo por los incendios en la Sierra Oeste pero en la que los medios le han preguntado además por los detalles de esta operación inmobiliaria.

“Se está adelantando a un futuro que no ha llegado”, dijo sobre la noticia adelantada por El País, explicando que el ático -de casi 500 metros cuadrados, casi la mitad de ellos de terraza- será destinado a “reuniones institucionales” de forma provisional. No ofreció muchos más detalles: “Tenemos una agencia que se dedica a estas cosas”, aseguró para excusar datos más técnicos sobre la operación, ejecutada por la empresa pública Planifica Madrid y que no figura todavía en su registro de transparencia.

La presidenta de la Comunidad de Madrid no ha aclarado ni el coste de la operación, ni por qué se eligió ese inmueble, ni qué departamento empleará este lugar. “No sé cómo lo vamos a organizar”, admitía. Sí que indicó que será utilizado como lugar de trabajo de su Gobierno cuando el edificio de la Puerta del Sol entre en obras de gran calado, algo que sucederá en los próximos meses, en fecha aún no definida. “Aquí se va a acometer una reforma integral de este edificio”, ha justificado Ayuso. “La segunda planta entera se va a remodelar integralmente”, añadía sobre un espacio que indica que hacía décadas que no afrontaba unas obras de este calado.

“No sé si me quedaré en la Consejería de Presidencia o en la de Transportes, que es muy grande, y es el consejero el que se va para allá”, añadió sobre el posible lugar donde estará su oficina durante las obras en Sol, ante la sorpresa de alguno de los miembros del equipo de Gobierno allí presentes, quienes rodeaban a la presidenta durante la explicación de las medidas adoptadas para la reconstrucción de los municipios afectados por el incendio de la Sierra Oeste.

“Es falso, yo no me estoy comprando nada ni se me está comprando nada”, aseveró sobre el ático, situado en el Paseo el General Martínez Campos, una de las zonas más caras del distrito de Chamberí, muy cerca de la casa familiar en la que creció la presidenta. “Se compran y se venden inmuebles, se alquilan y se dejan de alquilar (...) en estos mismos meses me consta que está habiendo muchas ventas de otros inmuebles y otras oficinas”, añadió. “La compra sé que es reciente”, indicó después.

Sí que fue tajante al afirmar que “no voy a tener residencia oficial como tantos ministros ni como tantos presidentes de otras comunidades autónomas. Quizás me hubiera evitado muchas campañas de desprestigio si lo hubiera hecho desde el principio”, añadió. (...) tengo otras prioridades“.

Ayuso ha asegurado que esta noticia intenta “buscar el desprestigio” en medio de la emergencia por el fuego en la sierra. “Están a ver si se me echa la gente encima, en un momento en el que la gente ha perdido sus casas, sus propiedades”, añadió sobre la información publicada en lo que calificó de “medios afines al Gobierno”. “Aquí se ha obrado de muy mala fe por cómo se ha contado y cuándo se ha contado”, aseguró.

La presidenta de la Comunidad de Madrid reside actualmente en el mismo distrito de Chamberí donde su Gobierno ha adquirido este inmueble, aunque en un barrio alejado de la compra reciente que ha salido a la luz este miércoles. Su vivienda actual es otro ático con polémica: el que su pareja, González Amador, adquirió por 1,8 millones, aunque Ayuso había estado buscando otra casa como residencia personal en el último año. Para dichas gestiones, al menos en un caso, la presidenta utilizó al jefe de despacho de la Secretaría de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Álvaro Sanz. Pero la compra finalmente no fructificó.