Toy Panda, dim sum de calidad

Tal cual, “toy panda” completa, el 2016 me ha pillado, como la denominación de este restaurante-establecimiento de cocina para llevar, en modo tranquilo y mimoso. Al ver su nombre me acordé de los miles de Bollycaos que me he tragado en mi infancia y los cientos de pegatinas de “toi (de todo)” que regalaban. Ahora que se habla tanto de la bollería industrial y lo malísima que es, no sé… Yo he comido bollería industrial a mansalva: o en aquella época era mejor que ahora o voy a morir mañana mismo (en cuyo caso os saludo y espero haberos entretenido un rato). Es verdad que también disfrutaba en casa de p. y en casa de m. de comida profundamente sana y variada; a nivel gastronómico mi vida ha sido todo contrastes (bueno, y a todos los demás niveles). No me enrollo.

No se me ha ocurrido ninguna canción con un panda de protagonista pero sí con un gato tan achucheibol como un panda. Además este lindo gatito me ha recordado a mi maravillosa Koshka, ella era blanca, de ojos azul y verde, una gata que me ha enseñado, en cuanto a orgullo, carácter, saber disfrutar de las cosas buenas y afrontar las dificultades, mucho más que muchas personas; así es la vida, ¡vida panda! Meeeeemories (pronúnciese con la voz de Barbra Streisand), lo dejo.

La letra de esta canción es bien curiosa, que conste, la chica está preocupada por Yulia, no sabe qué ha visto en un tío que, según ella, no le hace feliz… Es decir, esta cantante se entromete en la vida emocional de su amiga y, además, lo cual no viene a cuento, se parece a Amarna Miller. ¡Qué raro es todo!

https://www.youtube.com/watch?v=c1_Qn_rgSrs

Bueno, voy a lo mío, que me pongo con la escritura “sanadora” y absurda y no paro. El local está decorado de forma sencilla y moderna. Con el típico azulejo blanco que, durante años, era característico de los baños de NYC, simpático a la par que práctico, metal, mesas gastadas, bombillas desnudas: moderno-retro. Agradable.

En las paredes tienen fotos artísticas de alimentos para hacer el establecimiento más acogedor, original y cálido.

Premisa tardía: este local está especializado en dim sums y baos. Los dim sums son una especie de ravioli, con diferentes masas (de trigo, con huevo o sin él, o de arroz) e infinidad de formas y rellenos. Los dim sums son de procedencia china (cantonesa) pero, con variaciones, se comen en todo Oriente (con diversas denominaciones). Se pueden cocinar al vapor, hervidos o a la plancha. Y están concebidos como una especie de tentempié, para tomar a media mañana o media tarde, acompañados de té; su nombre “dim sum” significa “bocado”, entre otras acepciones. En este restaurante los cocinan al vapor. Y el bao taiwanés es un tipo de pan, de textura muy suave, que también se cocina al vapor. Yo, viendo la carta, me decido por un conjuntito otoño-invierno de lo más atracativo como podéis ver la foto.

Y como la comida, para mí, conlleva un cierto ritual, pues emplato cada preparación para disfrutar como una Srta.

Empiezo probando el squid bao (4,50 €). Pan bao taiwanés con finas tiritas de calamar acompañado de tomate, cebolla roja, lechuga y salsa japonesa que es como una especie de mayonesa ligera con un toque delicado de picante. Todo ingredientes de primera calidad: el contraste suave y un poquito dulce del pan con la intensidad de la cebolla roja y su punto crujiente, la cremosidad de la salsa y la textura crepitante de la lechuga y los calamares hacen que resulte ¡riquisísimo!

Después me decido por guotie (4,00 €/3 piezas), en este caso dim sum de harina de trigo con carne de cerdo, setas, verdura china y zanahoria. Las setas no se notan mucho, pero el conjunto resulta muy sabroso, la verdura delicada con matiz acidulado y la masa, en su punto de cocción, es decir, perfectamente hecha al vapor, es suavísima, muy fina. Para acompañar estos y otros dim sums añaden un tarrito de salsa de soja clara.

Para finalizar elijo xiajiao (4,00 €/3 piezas). Dim sums de harina de arroz rellenos de gamba. La gamba fresquísima, ligeramente salteada, y la masa se deshace en la boca, una delicia, con un ligero retrogusto curioso a ¡¿canela?! Foto: xiajiao emerging from the darkness, así salió… un poquito tenebrosa, me recuerda las pelis de extraterrestres: ¡un alien a punto de salir del xiajiao!

Y para finalizar, ¡qué inteligentes y conocedores de la gastronomía estas gentes de este local! En vez de ofrecer un (horroroso) postre oriental se decantan por proponer el maravilloso “o melhor bolo de chocolate do mundo”. Así que elijo una porción de “la mejor tarta de chocolate del mundo” (4,5 €). Aysss, ¡qué satisfacción! La primera vez que probé esta tarta fue en Lisboa cuando A. todavía vivía allí y me pareció totalmente original. Después ya la empezaron a ofrecer aquí, en la Calle Alcalá, primero en un bajo interior de un portal y, ahora, en un local hecho y derecho. Y allí iba yo a comprarla, tanto la de 53% de cacao como la de 70% de cacao (francés, Valrhona). Luego descubrí que la tenían también en la tetería Bomec, en San Joaquín, pero para tomarla in situ. Y ahora aquí, grande emozione!!! Esta tarta consiste en varias y delicadas capas de una especie de merengue de cacao horneado intercaladas por finas capas de crema de chocolate con mantequilla y huevo. Maravillosa. Por su merengue, crujiente y su sabor intenso a chocolate por su contraste de texturas... No sé si es la mejor tarta del mundo, porque a mí la Sacher, por ejemplo, me parece que está a la altura, pero sí, una de las mejores, sin duda. Y, bueno, ahí podéis ver a los Humberts Boys. Parece que están contentos después de las vacaciones. Humbert I dice, “Lo único que quiero para este año son risas, muchas risas, y salud”. Le comento, “No es poco lo que pides, pero me uno a tu solicitud”. Humbert II dice, “Sí, risas” y se duerme. Humbert I se reafirma “El dinero no importa, lo importante es la salud y las risas”. “Bueeeeno, yo ahí discrepo. Es muy bonito decir que las risas, el amor y esas cositas intangibles son lo principal, pero el dinero también es importante”, le comento mirándole de reojo (se está enervando). “Eres muy materialista, no tienes arreglo”, me dice Humbert I asqueado. “Sí, soy materialista, y entiendo que, actualmente, sin dinero no tienes libertad, no tienes independencia”. “Buag, qué prosaica”, comenta Humbert I realmente horrorizado con mi actitud. “Claro, a ti te gusta hablar de cosas inmateriales, ser bucólico pastoril y todo eso porque la parte material la tendrás asegurada, ¿no?”, le miro directamente a los ojos. “Psi, tengo unos ahorrillos, una pensión de invalidez por Humbert II y su narcolepsia y recibí una herencia, pero aunque no fuera así defendería los mismos principios”, responde Humbert I fiero. “Ya, si fueras joven, tal vez, pero a tu edad si no tuvieras una buena seguridad económica no serías tan ligero en tus apreciaciones; la vida no es fácil y te interesaría tener dinero, por tu bien”, comento sin acritud. Humbert I se va cogiendo a Humbert II por una oreja y llevándoselo a rastras. Empezamos bien el año.

Bueno, he de decir que soy una apasionada de la cocina china y he probado en mi vida desde los peores hasta los mejores dim sums de Madrid y otros lugares y debo señalar que este local no tiene nada que envidiar a los mejores. Lo recomiendo totalmente para dim sum, bao y tartita de chocolate delicious de postre. Además, de lunes a viernes tienen un menú por 10 euros donde puedes escoger 1 bao y 2 raciones de dim sums + bebida.dim sumsdim sumbaodeliciousbaode dim sums