Calle Ponzano, pan y circo

Soy una vecina de Chamberí. Vivo en la zona de la calle Ponzano. El sábado pasado tuve que hacer unas compras de última hora, a eso de las 21:00h, en el “super” que hay en la calle Ponzano, cerca de José Abascal. En el trayecto, que consistió en dar la vuelta a la manzana, me topé con una chica joven vomitando en un alcorque mientras una amiga le sujetaba la cabeza, dos chicos chillando a voz en grito por mitad de la calle y unos hombres más mayorcitos a punto de llegar a las manos con una borrachera de cuidado. Me quedé estupefacta, aunque no sé porqué pues lo único que hay en esa zona son bares.

El barrio se está quedando sin tejido social y comercial (a no ser que lo único que te interese sean los bares). En la calle Ponzano y aledaños asistimos casi a diario al cierre de tiendas de proximidad. El comercio tradicional como las mercerías, papelerías, ultramarinos, panaderías, etc... está desapareciendo, siendo sustituido por bares. Uno detrás de otro, literal. Un cáncer que ya se está extendiendo por Bretón de los Herreros y Alonso Cano.

Se nos llena la boca de la palabra “gentrificación”, de denunciar la especulación inmobiliaria, de la proliferación masiva de los alquileres turísticos, etc. Y aquí, en Ponzano y alrededores es lo que las fuerzas políticas, encabezadas por Ahora Madrid (formación a la que voté, por las dudas), están promoviendo. ¿Quién puede/quiere vivir en este descontrol etílico y de contaminación acústica y ambiental? El deterioro de la calidad de vida de los vecinos avanza día a día a una velocidad espeluznante. Si no se pone freno a esta terrible situación la gente que pueda acabará yéndose y el barrio se convertirá en un parque temático dedicado al bebercio. Un panorama muy poco edificante.

Para rematar la jugada, ahora me entero por la carta de Pilar Rodríguez, portavoz del PSOE en Chamberí, Por otro modelo de Fiestas del Carmen y contra el botellón en Ponzano, publicada en esta web, que las Fiestas del Carmen por segundo año invadirán la calle Ponzano de terrazas, cerrándola al tráfico. Esto supondrá un empeoramiento, aún más si cabe, de las condiciones de vida de los residentes. Más borrachos, más vomitonas, más chillidos, más peste a orines, más peleas… y con la prerrogativa de poder contaminar acústicamente con más decibelios y hasta más tarde. Es decir, un infierno debajo de nuestros hogares y con el beneplácito de todos los partidos políticos, menos el PSOE que parece que en esto es el único que demuestra tener un mínimo de sensibilidad y empatía ciudadana.

Paren esto por favor, dejen de dar licencias sin control a locales de hostelería. Una calle no se puede resumir en una consecución eterna de bares. Los vecinos  aspiramos a algo más que a pan y circo.

Firma: Una vecina de Chamberí