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Un pregón de cine en el Orgullo contra las empresas que abandonan la bandera arcoiris: “Su compromiso era marketing”

Guillermo Hormigo

Plaza de Pedro Zerolo, Madrid —
1 de julio de 2026 23:15 h

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“Seguiremos pensando que el amor y el cine pueden cambiar el mundo, aunque nos llamen losers”. Con estas palabras ha cerrado el cineasta Ian de la Rosa el emotivo, reivindicativo y cinéfilo pregón del Orgullo LGBTIQ+ de este 2026, pistoletazo de salida a un programa cargado de fiestas y eventos. La Plaza de Pedro Zerolo, en el corazón de Chueca, ha vuelto a ser el escenario del acto este miércoles 1 de julio. Una jornada festiva pero también comprometida, en la que las habituales proclamas por la dignidad, la igualdad, la libertad o la memoria se han actualizado con críticas a evidentes retrocesos en la visibilidad o la conquista de derechos.

La tarde ha empezado con la apertura oficial de las fiestas por parte de La Plexy, icono de la noche madrileña, y la intervención de responsables de las entidades detrás del Madrid Orgullo (MADO). A continuación, la maestra de ceremonias del pregón “de cine LGTBI+” ha sido la actriz Cayetana Guillén Cuervo. La cita ha dado espacio a ocho directores e intépretes de recientes películas de temática queer. Entre ellos, tres actores trans: Afioco Gnecco, Silver Chicón y Zack Gómez-Rolls. Gnecco retrató su transición en el corto documental Ciao bambina (2024) y el largo Este cuerpo mío (2025), codirigidos con la también actriz Carolina Yuste. El primero de ellos llegó a optar a un premio Goya.

Su mensaje se ha centrado en exigir que las administraciones cumplan el artículo 50 de la Ley Trans, de forma que en el NIE o la tarjeta de la Seguridad Social de personas trans migrantes deje de aparecer un nombre y un género que no es el suyo. “No aplicarla es violencia, que sufrimos cada vez que nos llaman por un nombre que no es el nuestro o tenemos que dar explicaciones en el médico. No sirve de nada conseguir derecho si la ley no se cumple. Por eso pido a las autoridades competentes que hagan el artículo efectivo”, ha expuesto Gnecco. “El Orgullo nació como protesta y debe seguir siéndolo. Saldremos a las calles mientras alguien tenga algo que reivindicar”, ha concluido.

Silver Chicón, por su parte, es un artista transdisciplinario español, drag king y DJ. Este año ha protagonizado Iván & Hadoum, multipremiado drama del mencionado Ian de la Rosa que pasó por el Festival de Berlín y obtuvo dos galardones en el de Málaga. En la película Iván se enamora de Hadoum, una nueva compañera, en el invernadero de Almería donde ambos trabajan. Sin embargo, su anhelado ascenso laboral interferirá en su relación, forzándole a decidir qué tipo de persona quiere ser.

En su intervención, Chicón ha sido muy duro con la mercantilización de la causa LGTBI y el posterior abandono del colectivo por parte de diversas compañías: “Nuestros derechos no son una moneda de cambio. Las empresas han dejado de usar la bandera del colectivo. Ya no les interesamos porque su compromiso era marketing. Pero nosotros no lucimos estos colores por intereses, sino para defender derechos humanos. Somos personas, no un negocio”. Reclama “una lucha interseccional para la liberación de las personas trans y queer”.

En la misma línea se ha expresado su compañera de reparto, Hermina Loh, que ha clamado contra el “castigo a la clase obrera, los migrantes, el colectivo LGTBI y las mujeres”. “A la ultraderecha le da miedo nuestra dignidad porque pone en peligro sus privilegios”, ha dicho, por lo que anima a confrontar “el racismo, el machismo, la islamofobia, la LGTBIfobia o las políticas migratorias que permiten asesinatos”.

Gómez-Rolls estrena este mismo viernes 3 de julio 9 lunas, de Patricia Ortega, la historia de un hombre trans que se queda embarazado de manera inesperada. Ha participado además en series como Mariliendre y recientemente en la obra de teatro Guayominí. Sus palabras han sido una vindicación de “cuerpos llenos de amor y deseo” y de que “la familia no tiene por qué responder a un único modelo, ya que tenemos derecho a construir nuestros propios modelos”. El actor ha apuntado además que “el cine y la cultura llegan donde la polícitica no”, por lo que ha agredicido a su directora “mostrar la vida simplemente tal y como es”.

La cineasta, también directora de Mamacruz (2023), ha sido otra de las pregoneras. De origen venezolano, Ortega ha protagonizado una emocionante intervención al lanzar un mensaje de esperanza y apoyo a su país: “Mientras esta plaza se llena de música y abrazos, allí hay gente que espera un refugio y un lugar donde vivir en dignidad”. La directora ha gritado conmovida un “viva Venezuela carajo”. Ortega no ha perdido la oportunidad de reivindicar la diferencia: “Celebro porque no quiero que el miedo me venza y que perdamos el descaro sabroso que tenemos para vivir. Que nadie venga a decirnos a quién podemos amar o no, quiénes podemos ser o no”.

9 lunas ha estado también representada sobre el escenario con la presencial del actor Fernando Guallar. “Madrid, mi ciudad, qué bonita está cuando eres gay, marica o trans”, ha proclamado un rostro visto en películas como Explota, explota (2020) o la serie Reina Roja (2024). “Para los que dicen que ya no hay nada que reivindicar, este es un acto político que no podemos olvidar. Es el Orgullo de Eloy de la iglesia, de Pedro Zerolo, de las maricas huyendo de los grises... todavía debemos visibilizar que estamos aquí”.

“Les jode y se preguntan por qué no hay un Orgullo hetero mientras todavía hay asesinados o personas obligadas a vivir dentro de armarios. Somos más y mejores. Nuestro grito de amor, diversidad y empatía es más poderoso que su odio”, ha declarado. Guallar ha dejado caer una de las pocas frases que pueden interpetarse como críticas a la progresiva invisibilización del Orgullo por parte del Ayuntamiento de Madrid: “Por mucho que no quieran mostrar nuestra bandera, no lo van a conseguir”.

El pregón, que ha podido seguirse también en lenguaje de signos, ha sido abierto y clausurado por dos cineastas del colectivo. Fernando González Molina ha estrenado este 2026 la película Mi querida señorita, una adaptación libre y actualizada del clásico cinematográfico de Jaime de Armiñán que abordaba la identidad intersexual ya en 1972. Ha comenzado agradeciendo el honor y el orgullo de poder ocupar el papel de copregonero y lo ha dedicado a esas “historias de vida que nos inspiran para crear otras historias nuevas”.

Ian de la Rosa ha cerrado el acto dirigiéndose “a quines lo están viendo a través de una pantalla”, a quienes no están en un torno amable o acogedor pero quieren vivir, ser o estar en libertad con su amor, su cuerpo o su identidad. Llama a su vez a “la lucha de clase junto a la armada migrante, neurodivergente y la clase obrera en general”. Recuerda que “el Ogullo es una protesta festiva y quienes empezaron la lucha nos dirían que no podemos bajar la guardia”. “La conquista de nuestros derechos es frágil. Ni un paso atrás frente al fascismo y la ultraderecha. Hemos llegado aquí para resistir, luchar y quedarnos”.

De la Rosa ha terminando hilvanando el potencial de la reivindicación con el del arte: “Seguiremos pensando que el amor y el cine pueden cambiar el mundo”. Finalmente, todos los pregoneros han reivindicado al unísono un Madrid al que no le falta ni la memoria, ni el amor, ni la cultura. Y se han puesto poéticos para abogar por un Orgullo que, a diferencia de las películas, nunca se acaba: “En el cine aquí vendrían los créditos y la canción de cierre. Pero al no serlo, terminamos con vuestros gritos festivos”.

La plaza Pedro Zerolo ha rugido entonces, para seguir disfrutando y celebrado al son de la música de Kany García, pregonera del Orgullo Latino. También de Rocío Sainz (bandera de Palestina en mano) junto a la propia Cayetana Guillén Cuervo, que han interpretado el mítico Mujer contra mujer de Mecano. Porque aunque algunas empresas hayan sucumbido al giro reaccionario, quienes se toman el compromiso y la igualdad como parte de su identidad saben que el Orgullo dura más que noventa minutos o que una semana al año.