El despertar de una madre rockera que ha dejado de vivir para otros se estrena en el Teatro Maravillas: “¿Quién quiero ser yo?”
Tres hermanas se reúnen después de mucho tiempo. La última vez que se vieron fue en el funeral de su padre. Su madre, que había desaparecido del mapa, las ha citado en una sala: quiere hablar de algo importante. ¿Estará bien? ¿Cómo le habrá afectado? ¿Y si se ha dado al alcohol? En plena lluvia de ideas, Consuelo reaparece con un completo cambio de look, mechas rubias sobre un tinte rojo y una chupa de cuero. Irrumpe hablando en voz alta y con una mirada que, contra todo pronóstico, ha recuperado el brillo. “Voy a ser feliz”, anuncia a sus hijas, invitándolas a embarcarse en un viaje para descubrir si es esta la vida que quieren.
Ellas son Soledad Mallol, Mariona Terés, Marina San José, Laia Alemany y Rocío Marín, protagonistas de la nueva obra que este primero de julio, y hasta que acabe el verano, se estrena en el Teatro Maravillas. Las que gritan cuenta la ruptura de una madre con su vida anterior: entregada a su familia durante años, Consuelo (interpretada por Soledad Mallol) descubre quién es ella más allá de los demás, y cuando todos esperan que se hunda renace con nuevos deseos, ilusiones y cierto descaro.
Sus hijas, con vidas muy distintas, quedan perplejas ante la invitación. La mayor es empresaria y se ve a si misma como el sostén de la familia, otra trata de mantener unidas a sus hermanas, una se ha mentido a monja... lo que ninguna sabe aún es si ese camino que han escogido responde a sus verdaderos deseos, o más bien a una función que ellas mismas se han asignado. “Mamá necesita cariño”, “debería estar en una residencia”, “lo que le falta es fe”, “es pesada”, “está mayor”, “debería centrarse”... Cada una de las hijas debate con el resto dando por hecho que conoce lo que el otro necesita. Y entonces, todo da un giro.
“La obra nace como un homenaje a las mujeres que han cambiado nuestra vida [...] Mujeres fuertes, que de una manera u otra se han erigido como referentes: a veces de forma callada, otras empoderada como fuertes matriarcas, pero nunca conscientes de la huella que dejan”, exponde el director de la pieza, que también es actor pero no aparece en el reparto, José María del Castillo. “En realidad, lo que Consuelo intenta es que sus hijas se planteen en qué momento de la vida están, y si es ahí por donde quieren seguir. Para ella todo ha cambiado y siente que no ha vivido hasta ahora: no quiere que se arrepientan”, reflexiona Mariona Terés, que interpreta a Lourdes, la menor de las hermanas.
“Piensan que han ido hasta allí a ayudarle, pero termina siendo su madre quien las ayuda a entenderse”, añade su compañera en la obra, Laia Alemany. La más veterana de las actrices es quien se pone en la piel de Consuelo, a la que da vida entiendiendo cuál es su premisa: “Mi personaje está en ese momento vital donde todos creen que tú tambien has muerto, porque se ha ido tu marido; pero ella solo quiere vivir. Ahora siente que tiene una cuenta pendiente con sus hijas”.
Habrá pases durante todo el verano
La obra de José María del Castillo, coescrita junto a Antonio Rincón-Cano, explora los límites a los que están sujetas las mujeres a lo largo de su vida, tanto para la generación de Consuelo como en otras que la siguen. Las entradas pueden adquirirse a partir de los 15 euros y los pases continuarán todo el verano, desde este 1 de julio hasta finalizar con un último espectáculo el 30 de agosto. Esta es la tercera edición de la historia, una comedia que llega al teatro de Malasaña con nuevo elenco y fechas a la vista. “Redactando el texto nos dimos cuenta de que se había convertido en algo muy íntimo, pero también divertido: es un como la vida, que tiene drama en la comedia y un poco de comedia en cada drama”, revela el director, en un pase de prensa horas antes del estreno, a las ocho de la tarde.
“Creo que muchos hombres, y no solo mujeres, también se van a ver reflejados: al final todos tenemos una familia y hemos compartido algunos momentos similares a los de estos personajes”, considera Marina San José, que completa el hilo argumental poniéndose en la piel de una de las hijas más inseguras y afectivas. “Aquí cada uno tiene su vida y vamos siempre a nuestra bola, así que cuando ellas tratan de reconectar somos capaces de entenderlo perfectamente en los ensayos”, piensa Terés, que también interpreta a una actriz con su mismo nombre en la conocida serie de Los Javis, Paquita Salas.
“Yo a mi madre la veo muy identificada con el personaje de Soledad [Mallol]. De hecho, va a venir a ver la función y estoy muy ilusionada, quiero saber qué piensa”, incide Alemany, que concede unos minutos después de una breve interpretación de muestra. Ella misma puede verse en el espejo de esos vaivenes del día a día, que hacen que te desvincules de quienes están alrededor. “Tienes a los niños, concilias como puedes... y cuando terminas, te das cuenta: ¡esto se acaba nunca!”, añade antes de despedirse. En una reformulación de lo que hasta ahora se ha concebido como “teatro familiar”, la propuesta que aterriza en Malasaña interpela e incomoda a cada rama del árbol genealógico.