Cientos de miles de personas inundan las calles de Madrid por la vivienda: “¡Ahora toca huelga general!”

Lourdes Barragán

Madrid —
3 de octubre de 2026 13:06 h

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Las calles responden, y a viva voz. Una gran manifestación ha copado la agenda pública de este sábado, con cientos de miles de personas reclamando en la capital y otras ciudades del país un punto de inflexión en la que lleva tiempo siendo la principal preocupación de los españoles según el CIS: la inviabilidad de una vivienda asequible a largo plazo. “¡El ático de Ayuso lo vamos a okupar!” o “¿Dónde está el gobierno progresista?” volvieron a ser frases que repartían latigazos a izquierda o derecha, cuando miles de personas salieron desde Atocha en una marcha con cuatro columnas principales: Plaza España, glorieta de Emilio Castelar, Hospital de La Princesa y la estación de trenes.

Todas se han fundido en una única manifestación al confluir en un mismo punto: la sede del Ayuntamiento de Madrid en la glorieta de Cibeles. Los organizadores calculan que hay al menos 500.000 personas secundando la manifestación en la capital.

Solo un día después de que el Congreso tumbara los dos decretos Maricarmen, con medidas urgentes para blindar desahucios o renovar automáticamente contratos de alquiler, el Sindicato de Inquilinas y el resto de organizaciones adheridas a la acampada multitudinaria en Puerta del Sol habían pedido un golpe sobre la mesa. Cuando se cumple una semana desde que se colocaron las primeras tiendas de campaña justo después de una manifestación como esta, en la que se hizo ver que el símbolo de Maricarmen trascendía a su propio desahucio, las calles volvieron a rebosar de perfiles variados o vidas truncadas por la vivienda. Y los sindicatos advierten: “¡Ahora toca una una huelga general!”.

En la primera hora desde que arrancó la marcha, una procesión de pancartas gigantes con logos de distintas plataformas, partidos o sindicatos recorría el Paseo del Prado con un amplio repertorio de cánticos. Muchos ya habituales en esta semana de protestas: a veces son un llamamiento (“¡Vecina, levanta, desahucian en tu casa!”); otras, una recreación de melodías conocidas (“¡Maricarmen, Maricarmen, la gente está con Maricarmen!”, por la canción homonima de La Pegatina) y, en la mayoría de casos, una advertencia: “¡Tenemos las llaves de todo Madrid! ¡Hace falta ya una huelga general!”. Alrededor de los manifestantes, subidos a la acera, otros activistas reparten panfletos o notas informativas sobre la situación de la vivienda o las razones que les trajeron aquí.

Un cuarto de hora antes de iniciarse la gran marcha por la vivienda, a escasos minutos a pie de la salida de Atocha —una de las cuatro columnas por las que transcurrirá la protesta hasta Cibeles—, la portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid Valeria Racu hizo declaraciones a la prensa junto a la Plaza Murillo, al lado del Museo del Prado. “No vamos a tolerar otros cuatro años sin atajar el mayor problema de este país. La acampada sigue adelante y ahora queremos rescatar una herramienta histórica de la clase trabajadora: la huelga general”, ha declarado Racu ante decenas de periodistas.

Las manifestaciones por la vivienda se han replicado este sábado en 54 ciudades de España. Estas son todas las urbes donde se han convocado marchas simultáneas, generalmente a las 12.00 del mediodía aunque en horarios variables: A Coruña, Albacete, Alicante, Barcelona, Burgos, Cabanas, Cáceres, Cádiz, Cangas do Morrazo, Castelló, Ciudad Real, Donostia, Gasteiz, Girona, Granada, Guadalajara, L'Hospitalet de Llobregat, Huelva, Iruñea, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, León, Lugo, Madrid, Málaga, Mallorca, Palencia, Santa Cruz de Tenerife, Santander, Santiago de Compostela, Soria, Talavera de la Reina, Toledo, Valencia, Valladolid, Vigo, Zamora y Zaragoza.

Junto al tramo donde declaraba la portavoz del Sindicato de Inquilinas se concentraba ya otro órgano sindical, que en los últimos días también ha estado en el foco del debate. Héctor Adsuar, delegado sindical de CCOO, celebra que algo así ocurra después de una votación “intolerable en el Congreso”. Se refiere a la caída de los dos decretos urgentes con el voto en contra de la derecha parlamentaria, que ha detonado una nueva ola de indignación. El siguiente paso en el horizonte es convocar una huelga general, pero aún queda el escollo de aprobarla junto a los sindicatos mayoritarios. Entre ellos, Comisiones Obreras. “Es un reto importante y sobre ello estamos ahora debatiendo: la movilización va a seguir, pero nuestro sindicato tiene estructuras territoriales muy arraigadas por las que tiene que pasar la decisión, de forma organizada. No es un reto cualquiera, pero trataremos de ser rápidos”, asegura

Anoche, después de una tercera asamblea en Sol que se mantuvo en vilo por la lluvia —suelen celebrarse cada tarde junto a la famosa estatua del Oso y el Madroño—, algunos grupos salieron dirigidos nuevamente hacia el Congreso, que tuvo que ser vallado ante la tensión en las calles. Apenas una hora antes, una de las portavoces del Sindicato de Inquilinas de Madrid había hecho un anuncio sobre el que ya se rumoreaba, pero que hasta ese momento no quedó claro del todo: su organización, la más visible durante las protestas, comenzará a reducir desde este sábado su presencia en las acampadas de Sol, que seguirán apoyando desde otros frentes.

“Aquí va a seguir la acampada, pero gran parte de nuestra militancia debe volver a la actividad de los barrios. Ahora, con una tarea extra: construir la huelga general”, declaraba al otro lado del micrófono Alicia del Río, que junto a Valeria Racu se ha convertido esta semana en una cara habitual en las televisiones. Antes de eso habían hablado los presentantes de distintos nodos territoriales; es decir, asociaciones vecinales con presencia en todo Madrid o vinculadas a luchas más allá de la vivienda, que de momento seguirán a cargo de la acampada.

“Nos toca una tarea muy importante y difícil. Aquí ha estallado una chispa increíble, pero organizar una huelga general masiva del calado que necesitamos no es fácil. No queremos que sea simbólica: queremos que se paralice el país entero, desde el primer Metro que salga y hasta la medianoche”, aseguraba Alicia del Río al cierre de la última gran asamblea antes de la marcha de hoy, y la primera desde que el Congreso tumbó de pleno la vía institucional.

“Necesitamos una confluencia de todas nuestras luchas”

Casi a las dos de la tarde, cuando estaba previsto el acto de fin de manifestación, comenzaron a subir al escenario representantes de otros colectivos adheridos a la protesta, además del Sindicato de Inquilinas. “Esto no es de ahora, sino de hace mucho. Pero es ahora cuando se ha colmado el vaso, cuando esos infames no han apoyado el decreto”, contaba frente al micrófono una mujer que se identificó como trabajadora del hogar. Pertenece a la plataforma Territorio Doméstico, que une a empleadas migrantes dentro de un mismo sector. Así que habló de precariedad, pero también de un racismo inmobiliario que “daba a los migrantes los peores pisos, y los más caros”. “Por ellos estamos aquí también”, reivindicaba.

Siguieron las educadoras infantiles, que desde el primer día de acampada en Sol montaron su propio estand informativo, color amarillo. “Queremos servicios públicos de calidad y un estado de bienestar. Por eso necesitamos una confluencia de todas nuestras luchas. ¡Juntas somos más fuerte!”, insistieron portavoces de la PLEI, la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles, y de la asociación de enseñanza Menos Lectivas, Más Educativas. “Las docentes de Madrid vamos a la huelga indefinida del 14 de octubre. ¡Os necesitamos a todas allí!”, añadió otra mujer sobre el escenario, vestida con una camiseta verde con el eslogan “enseñanza pública para todos”.

El discurso lo continuó un miembro de Solidaridad Obrera, el “sindicalismo combativo de Madrid”. “Estamos impresionadas con esta semana de lucha que ha llevado a cabo la clase trabajadora de Madrid. Queda claro que esto solo acaba de empezar. Ayer nos reunimos con el Sindicato de Inquilinas y acordamos empezar a trabajar en la huelga general”, recordó poco antes de reanudar otra tanda de aplausos. “La clase política se ha declarado en contra de la clase trabajadora. Llamamos a presionar a los grandes sindicatos para que formen parte de esto e ir a la huelga general. ¡No nos pueden traicionar, igual que han hecho en el Congreso!”. A continuación, pidió topar los precios de los alquileres y “expropiar” a los fondos buitre. “Exigimos que no haya un solo desahucio más, o iremos allí a poner el cuerpo”.

Organización diaria para atajar el problema de la vivienda

En paralelo, el Sindicato de Inquilinas de Madrid celebró ayer por la tarde una de sus asambleas de bievenida más multitudinarias en el Ateneo La Maliciosa. Es allí donde cada viernes a las 18.30 horas atienden a nuevos afiliados, personas con problemas en su alquiler o gente interesada en movilizarse contra la especulación inmobiliaria. La organización diaria contra la tensión sostenida en el mercado de compraventa, y también el de arrendamiento a largo plazo, continúa su rutina habitual aunque esta vez con un gran seguimiento desde las calles.

Un recuerdo del 15M que algunos reivindican como un “nuevo despertar”, solo que más focalizado en causas concretas de los tiempos que corren. El asentamiento comenzó a fraguarse el sábado pasado, 26 de septiembre, después de una manifestación masiva en favor de Maricarmen, la vecina de 87 años a la que el fondo Urbagestión desahució de la casa en la que había vivido los últimos 70 años.

Desde el viernes por la mañana el foco principal estuvo en el Congreso de los Diputados. Allí se votaba la convalidación de dos normas distintas aprobadas en el último Consejo de Ministros (y que derivan de un mismo marco conocido popularmente como el Decreto Maricarmen). Pero ha terminado confirmándose el peor de los pronósticos para los manifestantes frente al hemiciclo: Junts, PP y Vox tumbaron ambos borradores propiciando que, en los próximos años, aún puedan producirse más desahucios como el de la vecina de Retiro.

Los independentistas catalanes, con los que el Ejecutivo negoció el texto para incluir la inmensa mayor parte de sus demandas a cambio de que permitieran la convalidación, se mantuvieron en la decisión adoptada a última hora del jueves y votaron 'no' a ambos decretos. Y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, emplazó a este mismo fin de semana la deliberación sobre si convocar o no elecciones anticipadas.

Después del varapalo del Congreso por el rechazo de Junts, PP y Vox a los dos decretos de vivienda aprobados por el Gobierno, las calles ya tienen una respuesta posterior a su acampada: un llamamiento a la huelga general del Sindicato de Inquilinas que Comisiones Obreras y UGT ya se plantean. La mayoría de votantes, un 73%, también apoyan esta medida, y no solo los votantes de izquierda, sino también los de PP, Vox y Junts, que han tumbado los decretos, según una encuesta de Ateneo del Dato para elDiario.es.

“España tiene un Congreso secuestrado por los rentistas”, denunciaron dos de las portavoces del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río y Valeria Racu, en sus primeras declaraciones públicas tras la votación. Allí pusieron pie en pared y frenaron los rumeros que a lo largo de la mañana corrían sobre si su organización iba a abandonar o no la acampada. Finalmente, en ese momento se decantaron por invitar a continuar en Sol. “Esto solo demuestra que lo único que los políticos tienen para darnos a la clase trabajadora es la humillación”, gritaba también el viernes, delante del Congreso, otra de las asistentes a la protesta a esa misma hora, nada más conocerse la resolución definitiva sobre las medidas de urgencia para bloquear desahucios o renovar alquileres de forma automática.