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De una “purga” a una crisis enquistada: Vox se enreda en su intento de fulminar a Ortega Smith como portavoz en Madrid

Guillermo Hormigo

Madrid —
8 de marzo de 2026 22:36 h

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“Estoy sufriendo una purga peor que las de Stalin”. Así denunciaba el todavía portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, la decisión de la dirección del partido que implicaba su suspensión cautelar de militancia. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) le apartó por “desacatar” la orden de ceder su cargo en el Consistorio a la edil Arantxa Cabello. Ortega Smith desautorizó la reunión y mantuvo sus atribuciones. Carné del partido en mano, con su número 006 de afiliado, se reafirmó como “portavoz” y aseguró que no hay mayoría para relevarle dentro del grupo municipal. Una postura respaldada por el propio Ayuntamiento, que apela a esa mayoría interna para aprobar un relevo del que se inhibe.

El pasado jueves el Comité de Garantías de Vox daba un paso más al validar la expulsión definitiva de Ortega Smith de la formación ultraderechista por “infracción muy grave”. Un nuevo avance en su intento por resolver lo que el partido deseaba ejecutar como una operación quirúrgica, una veloz sustitución para terminar de apartar a una figura díscola y cada vez más alejada de Santiago Abascal. La fidelidad con Ortega Smith de dos de los otros cuatro ediles de Vox en Cibeles, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, frustró esa rápida extirpación al imposibilitar una mayoría que cesara al todavía diputado.

Este lunes el conflicto escalaba aún más, después de que el todavía líder de Vox en Cibeles haya presentado una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos contra el CEN y el Comité de Garantías del partido por “una filtración que vulnera la confidencialidad del expediente sancionador”. En una entrevista en Onda Madrid, el edil ha explicado que desde la dirección le pidieron que se “hiciera el harakiri” y presentara su dimisión en el Ayuntamiento como portavoz como “si hubiese hecho algo malo”. “Si no lo cumplía ya tenían la excusa para expulsarme”, afirma. Así, el choque se ha convertido ya en un enredo burocrático que amenaza con extender en el tiempo la repercusión mediática de la crisis orgánica en el partido, con resonancia también en la Región de Murcia.

El argumentario de Vox: “Nadie está por encima del proyecto”

Desde la ejecutiva de Vox ya reconocen abiertamente que la compleja coyuntura del partido en Cibeles no va a resolverse de forma inminente. También que, al menos hasta que se alcance una resolución, Ortega Smith seguirá ostentando la portavocía. Será así ya que aún tiene derecho a presentar dos recursos más, de acuerdo al régimen interno del partido, según recoge Europa Press a partir de fuentes internas de la formación ultraderechista. Cuando concluya el procedimiento interno, según las mismas fuentes, se abriría el acceso a la portavocía de Arantxa Cabello.

Las informaciones van en la misma dirección de lo apuntado por la propia Cabello antes del pleno del pasado 24 de febrero, donde admitió la “fractura” que vive su grupo municipal y calculaba que “en un mes” sería la nueva portavoz. “Hay que hacer una serie de cuestiones administrativas para conseguir ejecutar la resolución del CEN”, indicó. En la práctica, se necesita una votación con mayoría en el grupo municipal, algo que no tiene. “Como no existe, estamos ejecutando este procedimiento y cuando ya todo esté resuelto, cuando haya una resolución definitiva, los que no han acatado la orden del CEN tendrán que pasar a no adscritos”, aseguró la concejala antes de un pleno que escenificó la división en la ultraderecha. Cabello y Fernando Martínez Vidal, el otro edil fiel a Abascal, votaron por separado respecto a los díscolos, incluso en un sentido distinto en algunos puntos.

Para Vox Madrid, la expulsión de Ortega Smith busca “preservar la coherencia” y se ha ejecutado “conforme a los estatutos, con total normalidad y garantías”. “Nadie está por encima del proyecto común ni de las decisiones adoptadas democráticamente por los órganos del partido”, comunican a Europa Press. Desde el partido en Madrid, encabezado por el también portavoz nacional, José Antonio Fúster, argumentan que defienden un proyecto “basado en las ideas, los principios y el servicio a España, no en los personalismos”. Creen por ello que cuando alguien no asume las decisiones “legítimas de la dirección” , como fue la petición de relevo, “rompe con las normas” que se asumen al formar parte de Vox. “Por eso se ha actuado conforme a nuestros estatutos, con total normalidad y garantías, para preservar la coherencia y la fortaleza de un proyecto que está por encima de cualquier nombre propio”, remarcan.

Los posibles escenarios

Cuando concluya el procedimiento interno, y en función de si Ortega Smith recurre a la justicia ordinaria (ya anunciado que lo hará), el Ayuntamiento de Madrid tendría que analizar la situación en la que quedan los concejales rebeldes. La de Ortega Smith, ya expulsado, no tendría por qué coincidir con la de Toscano y Ansaldo, que de momento solo han sido suspendidos cautelarmente. Pero si ambos continúan con su respaldo al “purgado”, cobraría fuerza la posibilidad de que se conforme un Grupo Mixto, como el surgido en la pasada legislatura después de la escisión en Más Madrid.

Esta decisión del Ayuntamiento en la primera legislatura de José Luis Martínez-Almeida acabó siendo luego reprendida en la Justicia, ya que una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictaminó la disolución de dicho grupo por “no ser conforme a Derecho”. La constitución en grupo municipal permitía a los concejales, agrupados bajo el paraguas de Recupera Madrid, tener voz en los plenos y acceder a recursos económicos y personal de apoyo que serían mucho más reducidos en caso de no estar adscritos a ningún grupo.

Quizá por ese precedente o quizá por el contexto de las negociaciones entre su partido y la ultraderecha, el alcalde de Madrid lleva días tratando el asunto con pies de plomo. Este viernes Almeida ha adelantado de momento que ahora Vox “comunicará su resolución a la presidencia del pleno para que adopte la resolución correspondiente de acuerdo al informe del secretario general del pleno”. Dice que su Gobierno debe tener previstos “todos los escenarios”, fundamentalmente el de “concejal no adscrito”, ya que “produce un reparto nuevo en las subvenciones municipales, los medios naturales o la asignación de iniciativas en el pleno o las comisiones”.

El regidor, que comenzó tachando el conflicto de “lío descomunal”, ha rebajado el tono en los últimos días en un contexto en el que el Partido Popular y Vox negocian las investiduras de María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón. Almeida se limita a apuntar que su objetivo es que “no haya detrimento de derechos”, razón por la cual no habilitaron el cese de Ortega Smith en el último pleno, después de que el alcalde avisara de la posible ineficacia de validarla al tratarse de una suspensión cautelar y no contar el grupo municipal de Vox con mayoría. La primera cuestión está ya resuelta, pero la segunda no tiene visos de despejarse para que la ejecutiva de la ultraderecha pueda cumplir su propósito.

Desde el frontón Beti Jai, la vicealcaldesa Inmaculada Sanz se ha referido a Ortega Smith como “portavoz en estos momentos” porque internamente aún le quedan varios recursos a los que apelar y “parece que va a agotar todas las vías internas y posiblemente las externas”. Esto se traduce en que en el Ayuntamiento “no ha cambiado nada” porque “todavía durará algunas semanas esta situación”.

Otra batalla interna en Murcia

La situación en Madrid se une a las turbulencias de la formación ultraderechista en la Región de Murcia. El CEN ha abierto un “expediente disciplinario” contra José Ángel Antelo, diputado en la Asamblea de Murcia, por los “hechos protagonizados y las manifestaciones” desde el pasado 26 de febrero, cuando cinco de los seis miembros del Comité Ejecutivo Provincial (CEP) de Vox en la región dimitieron en bloque para forzar su expulsión, aduciendo una “grave crisis de cohesión interna”. El mismo órgano ha decidido, de manera cautelar, suspender de militancia e inhabilitar a Antelo para ejercer “cualquier cargo” dentro de la formación, alegando la “especial gravedad de los hechos”.

La decisión trascendió horas después de que el exlíder de Vox en Murcia denunciará a su antiguo partido por usurpación de identidad y falsedad documental. Este miércoles Antelo denunció que la formación ultra había usado su firma para tramitar su sustitución como portavoz del grupo parlamentario Vox en la Asamblea Regional. Ortega Smith se solidarizó después de conocerse esta situación: “¿Increíble? Cosas peores se sabrán...”, ha publicado en X.

El todavía parlamentario, enfrentado desde hace meses a Abascal por numerosas diferencias internas que le llevaron a tantear una candidatura alternativa en 2024, ha acusado en las últimas semanas a la dirección de Vox de “querer dividirles y entorpecer su labor”. Ha hablado incluso de una campaña de “guerra sucia y difamación repugnante”, mientras avanza que luchará hasta las últimas consecuencias por resistir. Carla Toscano, también alejada del actual aparato del partido desde el auge de Jorge Buxadé y la salida de Iván Espinosa de los Monteros, publicó en sus redes sociales que se siente “mejor sin cargo que sin integridad” para apoyar a Ortega Smith. Choques en público y en privado que desangran a un Vox que, eso sí, tapona sus heridas a base de encuestas y avances electorales.