El recorte de empleo se suaviza en los proveedores de automoción europeos
Los proveedores europeos del sector de automoción anunciaron un recorte de 18.900 empleos en el primer semestre de 2026, lo que supone un 35% menos que los 29.250 registrados en la segunda mitad de 2025. Pese a esta moderación, el sector encadena tres años consecutivos de importantes reducciones de plantilla, según el último informe de la Asociación Europea de Proveedores de Automoción (CLEPA).
La organización señala que, aunque las pérdidas de empleo podrían quedar este año por debajo de los niveles excepcionalmente elevados de 2024 y 2025, no se puede descartar una nueva aceleración del volumen de la reestructuración durante la segunda mitad de 2026. En el mismo periodo se anunciaron 5.440 nuevos puestos de trabajo, un 43% más que los 3.800 del semestre anterior. Se trata del mayor número de empleos creados en un semestre desde finales de 2023, aunque la cifra sigue por debajo de los puestos suprimidos.
El 66% de los nuevas supresiones de empleos anunciadas entre enero y junio estaba relacionado con la electromovilidad. Según CLEPA, este dato refleja la adaptación de las redes de producción y las decisiones de inversión de las empresas hacia actividades vinculadas a estas tecnologías, mientras continúa la reducción del empleo total.
En paralelo, los fabricantes de vehículos están intensificando los recortes de empleo, especialmente en Alemania. Las supresiones de empleo de las marcas y los proveedores en ese país sumaban más de 150.000 puestos de trabajo, de los que 100.000 corresponden a Volkswagen.
Aumentan las importaciones de componentes chinos
El ajuste laboral coincide con un aumento de las importaciones de componentes de automoción procedentes de China. Estas alcanzaron los 5.000 millones de euros en la primera mitad de 2026, un 23% más que en el mismo periodo del año anterior, según el informe de CLEPA. El crecimiento se suma al registrado en los últimos años. En el primer semestre de 2020, las importaciones europeas de componentes chinos rondaban los 1.800 millones de euros, frente a los 5.000 millones actuales.
Por su parte, las exportaciones automovilísticas de la Unión Europea descendieron hasta los 24.400 millones de euros en el primer semestre de 2026, frente a los 28.900 millones del mismo periodo de 2024. Las ventas europeas a China también retrocedieron. En dos años, pasaron de 5.000 millones de euros en el primer semestre de 2024 a 3.200 millones en el mismo periodo de 2026, una caída de casi la mitad.
Esta evolución ha reducido el superávit comercial de la automoción europea. Tras alcanzar los 19.200 millones de euros en la segunda mitad de 2023, se situó en 8.600 millones en el primer semestre de 2026. En el comercio con China, la UE pasó de registrar un superávit de 1.900 millones de euros en la primera mitad de 2024 a un déficit de 1.800 millones dos años después.
CLEPA reclama medidas para proteger la industria europea
CLEPA atribuye la presión sobre los proveedores a la competencia internacional y al deterioro de la posición comercial europea. Su secretario general, Benjamin Krieger, advierte de que China está ganando peso en la cadena de suministro mientras disminuyen las exportaciones de la UE.
La asociación reclama una estrategia industrial europea que impulse la producción en el continente y medidas de apoyo vinculadas al concepto de «Made in Europe». Entre sus propuestas, defiende que al menos el 75% de los componentes de un vehículo se fabriquen en Europa para mantener la capacidad productiva y proteger el empleo.
CLEPA también pide que la transición hacia la movilidad de bajas emisiones vaya acompañada de medidas que favorezcan la fabricación europea de componentes y tecnologías clave, como las baterías. Asimismo, reclama flexibilidad tecnológica en la regulación de emisiones de CO₂ y decisiones políticas que aporten certidumbre a las empresas para sus inversiones a largo plazo.
La patronal considera que la futura Ley de Aceleración Industrial de la UE puede contribuir a vincular el desarrollo de tecnologías limpias con la inversión y el empleo en Europa. No obstante, advierte de que las medidas comerciales, por sí solas, no bastarán para recuperar la competitividad de la industria.
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