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Cuando los empobrecidos son utilizados como arma política y de guerra

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Lo que hemos visto en Ceuta se vivió también cuando Turquía utilizaba a miles de refugiados sirios contra Europa empujándoles hacia Grecia con el fin de chantajear a la Unión Europea para conseguir objetivos políticos y más dinero. Es la utilización de la desesperación de personas que quieren vivir, sencillamente vivir.

Los empobrecidos se utilizan como arma política a través de procesos de manipulación para que voten a la derecha o extrema derecha, es decir, a quienes no van a defender sus intereses ni el futuro de sus hijos e hijas, reconociendo que hay una derecha con un carácter socialdemócrata que está siendo minimizada. Veo en nuestra querida Región de Murcia, porque hablo con ellos y comparto su pobreza, que me dicen que van a votar a la ultraderecha sin dar más explicación.

Pero, en esos procesos entra también la resignación que tiene una gran capacidad de desmovilización y de convencer de que hay que votar a quienes disponen de grandes riquezas, que poseen grandes recursos económicos, financieros y productivos.

Y, por último, los empobrecidos se utilizan como arma política con la sacralización de las riquezas y, por tanto, de los enriquecidos que es la expresión de la bendición de Dios; todo lo que vaya en contra de esta sacralización es una especie de blasfemia, que hay que eliminar. Lo vemos claramente en lo que se llama el 'trumpismo evangélico'. En Murcia se está dando ya este fenómeno, que se une al voto católico hacia los partidos que amenazan a la democracia.

Resultado de la combinación de estos tres procesos es lograr que los empobrecidos sean un arma política que sirva a los poderosos para que ganen opciones políticas que contribuyan a enriquecer más sus beneficios y a lograr una gran apatía social basada en el sálvese quien pueda.

No es de extrañar que en muchos procesos electorales recientes hayan ganado opciones que no solo quieren reducir los derechos sociales, laborales, sanitarios, educativos…, sino eliminarlos sin ningún miramiento. El vencedor de las elecciones colombianas, De la Espriella, aunque fuera por una exigua diferencia de votos, dijo que quien quiera tener asistencia médica tiene que pagarla y si no tiene medios económicos no se le atiende. Tampoco es de extrañar las expectativas de estas opciones en Europa, incluida España, para los próximos comicios.

Los empobrecidos como arma de guerra se utilizan en la instrumentalización de la migración para 'lanzarlos' contra otros países aprovechando su desesperación, su pobreza y su ansía de encontrar un futuro que les permita vivir con dignidad, incluso, huir de sus lugares de origen para no perder la vida. Se les lleva a una frontera o están ya y con engaños se les indica un camino donde al final se encuentran con la violencia, la muerte y el vacío. Son personas desarmadas, con hambre y con esperanza de encontrarse un mundo distinto al que quieren dejar. Esto lo han hecho Marruecos, Turquía y Bielorrusia entre otros países. Y mucho temo que Marruecos lo seguirá haciendo.

Hay otra forma de que los empobrecidos se conviertan en un arma de guerra, en un sentido literal de la palabra, y es la captación como mercenarios. Una población joven, que pasa hambre y sin expectativas son reclutados en los conflictos. Se les da un arma, se les da de comer, se les da una pequeña paga, pueden saquear y violar, se les enseña a matar y ya tienen un ejército que, en infinidad de veces, actúa contra su propio pueblo. La mayoría de los ejércitos y cuerpos policiales están formados por empobrecidos que buscan sobrevivir y salir de su gran miseria, aunque sea matando y cometiendo violaciones de los Derechos Humanos contra su propia gente. Recordamos aún las palabras de San Óscar Arnulfo Romero cuando se dirigió a los soldados salvadoreños, a la Guardia Nacional y a la policía diciéndoles que eran del mismo pueblo y que mataban a sus propios hermanos campesinos. Les pidió que desobedecieran las órdenes y no mataran a su pueblo. Al día siguiente fue asesinado.

Tengo un sueño y es que los empobrecidos tengan esa capacidad de organizarse, no dejarse utilizar, de entrar en comunión entre ellos para salir de la pobreza, construyendo solidaridad, justicia y humanidad, que es lo que se afirma en la expresión “el pueblo unido jamás será vencido”. Que no haya pobres contra pobres, sino pobres con pobres caminando juntos por las sendas del bien común y la dignidad humana.

Ojalá el pueblo marroquí, entre otros, sepa organizarse y luchar contra esa monarquía semi feudal, corrupta y opresora y contra ese gobierno títere que destina gran parte de su dinero a la compra de armas a Estados Unidos e Israel y a realizar obras faraónicas e invierte muy poco presupuesto en educación, sanidad y protección social. ¡Ojalá!

Posdata: Mostrar una inmensa tristeza desde Murcia por todas esas criaturas que murieron ahogadas por intentar llegar a Ceuta huyendo de su país que celebraba, en ese momento. ostentosamente el aniversario de la llegada al trono de un sátrapa: Mohamed VI.