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Tres metacarpos y una falange de neandertal: descubiertos los restos humanos más antiguos de Navarra

Fushan Equiza

Pamplona —
19 de octubre de 2026 21:54 h

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La cueva de Abauntz ha vuelto a arrojar luz sobre la prehistoria de Navarra con el hallazgo de los primeros restos de neandertal, datados entre los años 42.000 y 47.000 antes de Cristo. Son los más antiguos identificados en la Comunidad Foral hasta la fecha. La investigación, iniciada en 2022, ha permitido recuperar seis huesos –tres metacarpos y una falange de la mano derecha, así como dos fragmentos identificados mediante análisis de proteínas– pertenecientes a un hombre neandertal adulto. Los restos no solo suponen “un hallazgo patrimonial importante para Navarra”, sino que, “científicamente, a nivel internacional, van a permitir comprender mucho mejor cómo se extinguieron y cómo se produjo el solapamiento y reemplazo en Europa con el Homo sapiens”, ha asegurado Mikel Arlegi, uno de los directores del proyecto científico responsable de la excavación.

En la presentación de los fósiles ha participado la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, que ha sido la primera en intervenir. “La arqueología estos últimos años nos está dando grandes y buenas sorpresas, que nos permiten reescribir un poco nuestra historia”, ha afirmado. Desde que fue investida presidenta se han descubierto el hombre de Loizu –hasta ahora los restos más antiguos descubiertos en la Comunidad Foral–, la mano de Irulegi –el texto más antiguo en euskera– y el esqueleto casi completo de un bisonte en Urbasa. “[Estos hallazgos] en cierta manera, nos inmuniza ante las prisas y el individualismo, que son uno de los grandes males de nuestra época”, se ha referido la presidenta.

Los primeros restos del neandertal de Abauntz se encontraron en 2023, aunque “los restos humanos” se identificaron “durante el estudio posterior de todo el conjunto faunístico” que se excavó, ha explicado Andion Arteaga. Según ha expuesto, fue “muy difícil determinar exactamente la especie” ante la que se encontraban por la falta “de partes de los huesos”, puesto que los que se conservan “están parcialmente mordidos por un pequeño carnívoro”. Sin embargo, la datación directa y los resultados finales desvelaron que se encontraban ante “un único individuo masculino asociado a homo neandertalensis”.

Las pruebas de ADN realizadas han situado a “este neandertal de Abauntz entre las últimas poblaciones neandertales justo antes de su extinción”, ha explicado a los asistentes Arlegi. “La preservación de los fósiles es excepcional” por “las características de temperatura y humedad en la cueva” de Abauntz, circunstancias que han permitido “hacer una datación directa por carbono 14” de los huesos, ha explicado. “Esto, aunque parezca mentira, es una rareza muy poco frecuente en los yacimientos europeos de estas cronologías y nos aporta información extra que vamos a saber en los próximos meses”, ha puntualizado el codirector del equipo –compuesto por media decena de especialistas nacionales e internacionales en distintas áreas–.

De estos “análisis de ADN en curso”, que se está realizando en Alemania, se desvelará “qué linaje neandertal pertenece el individuo” descubierto. La cronología en la que se ha ubicado a este hombre de Abauntz “es un periodo clave para comprender a los neandertales” al encontrarse muy cerca de la extinción de la especie. A pesar de que estos restos “son muy llamativos”, Arlegi ha querido reivindicar que el trabajo arqueológico “no es nada sin el contexto” en el que se encuentran. “Muchas veces buscamos lo que son los fósiles y es la foto para la prensa, pero para nosotros, los arqueólogos, sabemos que es mucho más. Ya no hacemos arqueología del siglo XIX”, ha reivindicado.

La decisión de iniciar una investigación y excavación hace cuatro años en la cueva de Abauntz responde a que el enclave “es a día de hoy el único yacimiento que hay en Navarra que presenta una ocupación asociada a dataciones de Paleolítico Mediano, asociada a poblaciones de época Neandertal”, ha explicado Arteaga, una de las directoras del proyecto científico responsable de la excavación. Desde los años 90 en el lugar se habían encontrado “un conjunto relativamente pequeño de industria lítica” –herramientas de piedra asociadas “a restos de oso de las cavernas y algún otro resto carnívoro”–, por lo que, con el fin de analizar la estratigrafía, comenzaron un “sondeo en la entrada de la cueva”, ha desvelado.

Para los científicos, esta entrada “presentaba las condiciones de habitabilidad más óptimas para poder encontrar esta ocupación neandertal” ahora descubierta. En efecto, los seis restos humanos fueron encontrados en este punto de la cueva, “en un sondeo de aproximadamente un metro”, ha narrado Arteaga.

“Asociado a los restos, en este metro cuadrado también han aparecido parte de la cultura material de estas poblaciones neandertales, es decir, las herramientas de piedra que utilizaban y que fabricaban”, ha puntualizado la codirectora del proyecto con el fin de poner hincapié en el “contexto” en el que aparecen los fósiles. “Los restos de fauna que nos hablan de los animales que cazaban y consumían. Estos restos no solo nos van a permitir conocer mejor la anatomía de estos últimos neandertales y entender mejor su linaje, sino que también podremos entender cuáles son las estrategias de subsistencia de estos grupos, cómo era el tipo de ocupación en Abauntz, y ponerlo en contexto con otros yacimientos que pueda haber en el entorno”.

En adelante, no se descarta que se puedan encontrar “más restos de este individuo y completar su esqueleto”, ha hipotetizado Arteaga. En este sentido, Arlegi ha afirmado que la “importancia es poner en relación Abauntz y no los niveles en sí”. “Abauntz tiene una continuidad de 50.000 años, es decir, tiene ocupaciones desde los neandertales hasta el bajo imperio romano. Es una cueva que ha sido ocupada por un montón de culturas con un registro arqueológico muy continuado, donde mejor se puede comprender la historia y la prehistoria de Navarra en estratigrafía”.

En 1993, de la misma cueva se extrajo una pieza llamada 'el mapa de Abauntz', considerado uno de los documentos cartográficos más antiguos de la humanidad, que hoy en día se expone en el Museo de Navarra. Sin embargo, a pesar de encontrarse en el mismo lugar, “la relación entre uno y otro es en el contexto de la cueva, no tanto en un contexto arqueológico”, puesto que se llevan casi 30.000 años de diferencia, ha afirmado Arlegi.

Por lo visto, lo más curioso es que en los “campamentos base”, es decir, las ocupaciones temporales –función que cumplía la cueva de Abauntz–, no es habitual que hubiera restos “humanos asociados” más allá de dientes. Estos huesos, por tanto, podría responder a la hipótesis de que los restos llegaran allí porque “los zorros que viven en el entorno se hubieran encontrado los restos y se los llevasen para morder y roer”, ha comentado Arlegi cuando la presidenta se ha acercado a ver los huesos con más detenimiento.

“Sería más bonito pensar que tenemos un neandertal entero allí”, ha concluido el arqueólogo, que, a pesar de todo, no pierde esperanza de que pueda aparecer el cuerpo completo conforme avanza la excavación en la cueva.