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Opinión - 'El mayor error político de su vida', por Rosa María Artal

El mayor error político de su vida

2 de octubre de 2026 22:38 h

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Una victoria pírrica es un triunfo que se consigue con un coste tan elevado y lleno de pérdidas que en la práctica equivale a una derrota. Hubo un rey de la Antigua Grecia, Pirro de Epiro, que le dio nombre. Por pura lógica -aunque no sean tiempos de andar sobrado de ella-, PP, Vox y Junts han cometido uno de los mayores errores políticos de su vida. PP y Junts sobre todo. Dado cómo se expresan Vox y sus votantes, capaces de oír a Abascal o Figaredo como si dijeran algo con sentido, cabe dudarlo pero este caso está por ver.

Hace falta una osadía, una insolencia mayúscula, para votar contra una gran parte de la sociedad que sufre el problema de la vivienda o que comparte, por humanidad y sentido de la justicia, lo que tantos otros viven. Reírse de ellos, atacarles, incluida a Maricarmen, la anciana que angustió a medio mundo en su desahucio, y a la que han despellejado ellos y algunos de sus medios como hacen quienes esconden algo fundamental. Así se ha comportado el PP en pleno, con una Ayuso fuera de sí de forma destacada, y su colega Martínez Almeida. Han hecho el ridículo ante una ciudadanía que sabe perfectamente lo que quiere, lo que necesita y no le dan. Les pasará factura con gran probabilidad.

Es cierto que el PSOE reaccionó tarde y que hoy ha sido derrotado, pero precisamente hemos visto con rotundidad en el Congreso  el escaso margen de acción que queda cuando la mayoría de los diputados no representan a la mayoría social. A la mayoría política, sí. Pero al parecer no todos obran de forma coherente con lo que quieren obtener. El circo propagandístico ha entrado de tal forma en la vida de la ciudadanía que muchos no son capaces de relacionar hechos con consecuencias. Pero lo que han hecho este 2 de octubre abrirá los ojos de una buena parte con seguridad, apenas han disimulado, ya ni se molestan. Rechazar dos decretos necesarios y nada radicales sobre vivienda cuando los necesitan miles o millones de personas les ha desnudado de cuerpo entero. A PP, Vox y Junts.

El debate, interesantísimo, con momentos de gran altura parlamentaria y hasta de emoción, iba brindando pistas continuas. ¿A quién llamó Míriam Nogueras de Junts para cambiar el voto de su formación? Lo han preguntado Gabriel Rufián y Pablo Bustinduy. ¿A Puigdemont? El rumor -o más que rumor- nos situaría ante un PP que se vale de jueces del PP -a estas alturas no vamos a ignorar que los hay- para que el ex president regrese a España sin problemas. Es el mismo Puigdemont al que mandaron reiteradamente “al paredón”, el que rompía España. Fue Sánchez quien, por lo que fuera, se trabajó la amnistía -que ha avalado la justicia europea- y sería al que traiciona Puigdemont. Alguien ha mencionado la personalidad de escorpión, que pica porque lo lleva en su naturaleza. Creo que Bustinduy.

Ahí tendríamos la causa del voto de Junts, además de su apoyo a los rentistas. Con una Míriam Nogueras de portavoz encantada porque “quiere ser Ayuso” -le ha dicho Rufián-. Tan mala y lenguaraz como ella porque eso en Madrid funciona. En realidad, es más bien Cuca Gamarra. Pero ya veremos porque no son lo mismo los catalanes de derechas que los madrileños de derechas. Y, además, si ya no le iban nada bien las encuestas a Junts, es improbable que aumente con esto su aceptación. Más probable es que se estén cavando su tumba. Qué suciedad, qué dolor, todo esto.

El PP ha aplaudido la derrota de los decretos. Qué cuajo, con lo que implicaba para tantas personas. Salvaban en efecto a los rentistas contra los ciudadanos, porque como demuestran con más frecuencia de lo que sus votantes quieren ver, la gente les importa un cuerno, solo como trampolín para sus objetivos. Se ven ya, por fin, más cerca de La Moncloa como les dicen sus muy regalados medios. Ya veremos, porque igual es todo lo contrario. Feijóo ha quedado muy lastrado en la contienda. Y como ya va anticipando todos los derechos que se piensa cargar -hasta el de estar enfermo con un mínimo de tranquilidad para curarse- cabe la posibilidad de que sus votantes se enteren. De verdad cuesta creer que no se hayan ni inmutado con el clamor de miles de jóvenes y no tan jóvenes exigiendo pues… lo que la Constitución promete como el acceso a una vivienda digna entre otros servicios básicos.

Y qué cosas dicen. Estremece oír a sus portavoces. A ese tránsfuga navarro feliz de la altura que ha escalado. Como ha sido el último de los portavoces en intervenir, ha dicho que durante toda la mañana ha estado esperando que el Gobierno ¡pidiera perdón! Lo de Vox es inenarrable, incomprensible. Es una colección de mentiras y absurdos de principio a fin. Definitorios, sin embargo. Uno ha hablado “del lenguaje de los derechos” como algo “cursi y empalagoso”.

“En Barcelona, 16.000 personas poseen 200.000 pisos en alquiler”, decía en cambio el ministro Bustunduy, defendiendo los decretos en uno de los discursos más brillantes y cargados de datos que se recuerdan en el Congreso. “Ninguno de ustedes es una persona que tiene dos semanas para buscar un piso porque no sabe adónde ir. Ninguno de ustedes tiene miedo de que le llegue una orden de desahucio… ninguno de ustedes es el que vuelve esta tarde a casa para conocer el resultado de esta votación, ninguno de ustedes es de esas personas pero, sin embargo, van a decidir por ellas. Van a decidir que pasa con su vida”. Sí, eso es lo que ocurre y no sería extraño que muchos ciudadanos cayeran en la cuenta.

El Congreso se ha llenado este día 2 de octubre de brillantez, rabia y hasta dolor… y de las miserias de siempre por el lado de siempre. A las puertas, miles de ciudadanos defraudados porque lo que piden es justo, lo que pide todo ciudadano con conciencia. Y no van a detenerse ni aunque Ayuso les mande a sus jueces. Porque es eso lo que parece que pasa cuando se atiende con tal celeridad cualquier petición de la presidenta de Madrid. Qué rapidez en tramitar que expulsen a los acampados de “su” plaza.

Esta vez el PSOE se ha trabajado las soluciones con los decretos. Mejor uno, decíamos. Ni partidos, los admiten. El entramado que oponen los que pueden hacer y hacen es verdaderamente férreo, pero todavía se respetan las elecciones, creo. Si Sánchez decide convocarlas hay que volcarse en evitar que ganen los tramposos, los que recortarán derechos esenciales. Esta semana ha publicado el CIS un estudio sobre el Estado del Bienestar al que no se le ha dado relevancia y la tiene. Los ciudadanos saben lo que está pasando, parece que no qué políticas lo provocan. Puede que no tarden en enterarse. La muestra es de 6.000 entrevistas cuando lo habitual son 4.000, las de los medios apenas llegan a las 600, 1.000 como mucho.

Más del 70% se queja de la desigual aplicación de la justicia. No creen que se mantengan a la larga las pensiones como ahora. Solo el 60% piensa que la sanidad, la educación públicas y el cuidado de mayores están garantizadas para todos. Y suponen que eso empeorará. Apuestan por invertir mucho más en estos sectores y en cuidado del medio ambiente. Titulares apenas de lo que es una clara conciencia de la realidad de cuanto ocurre y lo que viene por este camino. Este camino es la derecha y la ultraderecha, máxime si son tramposas, lo que es casi su definición.

Pena y rabia por lo ocurrido con la tramitación parlamentaria de algunas soluciones para los problemas de la vivienda. Es casi imposible que esto no pase factura a sus autores. Ha sido un error descomunal, aunque al ser voluntario no puede calificarse de tal, y no debe consentirse que se convierta en una costumbre. Ya manipulan las razones que han propiciado este descalabro para la ciudadanía. Pero quienes luchan, no van a rendirse.

Y si hay elecciones inmediatas, como mínimo -de entrada- es apagar los cantos de sirena manipuladores, incluso del todo si contravienen principios fundamentales de la democracia, que está ocurriendo. Muy atentos, exigentes. Hoy toca abrazar a quienes luchan por los derechos, nada cursis -lo que hay que oir-, y limpiarse de tanta mugre como nos ha caído al seguir la sesión del Congreso.