El calvario judicial para Sánchez en una semana: Zapatero y Begoña Gómez ante el juez en pleno estallido del 'caso Leire'
No habrá respiro. Pedro Sánchez afrontará una semana de calvario judicial que dejará secuelas. Las causas de su pareja, Begoña Gómez, y del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se sucederán en los tribunales en los próximos días sin solución de continuidad y en pleno estallido del 'caso Leire', por el que la directora de la Guardia Civil se someterá además al interrogatorio de la oposición en el Senado. Un calendario político envenenado que en La Moncloa encaran como uno más de los trances a afrontar en la carrera de obstáculos en que ha vuelto a convertirse el final del curso político. A todo ello se sumó el viernes la apertura de una nueva pieza separada contra Zapatero, a quien se le investigará también por contrabando y delito fiscal, por las joyas encontradas en su despacho y valoradas por una joyería madrileña en 1,3 millones de euros.
La primera gran cita de enjundia será el mismo lunes. Ese día, el juez Peinado espera a la pareja del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, contra quien el polémico magistrado podría adoptar incluso algún tipo de medida cautelar. En su escrito de citación, Peinado habló abiertamente de la posibilidad de que los encausados puedan tener alguna conducta “tendente a eludir la acción de la Justicia”. Y llegó a amenazar con el “apercibimiento de ser conducidos por la fuerza pública al acto de la audiencia preliminar” previsto para las seis de la tarde del lunes, día y hora del debut de la selección española en el Mundial de Fútbol.
Antes, por la mañana, el presidente del Gobierno volverá a sentarse frente la Ejecutiva Federal de su partido, zarandeada en las últimas semanas tras el estallido del 'caso Leire'. Lo previsto es que Sánchez incida en el mensaje que trasladó a la cúpula del PSOE hace dos semanas, tras los registros de la UCO en la sede de Ferraz: que los socialistas agiten con orgullo la bandera de un “Gobierno limpio y un partido honesto” y contrarresten la ofensiva judicial con la tesis de la campaña orquestada.
Para ese argumento, el de la campaña orquestada, encuentran en Moncloa elementos de sustento como el proceso judicial en torno al hermano del presidente, David Sánchez, ya visto para sentencia y en el que las acusaciones de ultraderecha piden hasta seis años de cárcel a pesar de la falta de consistencia del proceso que ha quedado patente en el juicio. Una situación muy similar a la de Begoña Gómez, cuya instrucción de su caso el juez Peinado ha convertido en todo un esperpento procesal que tampoco ha arrojado indicios delictivos a lo largo de dos años.
Para el martes está previsto otro mal trago para el Ejecutivo, esta vez en relación a la presunta trama organizada por Santos Cerdán y Leire Díez para entorpecer investigaciones judiciales. A petición del PP, comparecerá en el Senado la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, señalada por la investigación tras conocerse que recibió al menos tres veces a Díez. Aunque por el momento el propio Pedro Sánchez mantiene su respaldo a González, militante socialista de la federación madrileña y persona muy cercana al presidente, en el Ejecutivo admiten que su situación es especialmente delicada porque desde Interior se habían negado de manera insistente en los últimos meses unos encuentros que han acabado por confirmarse.
La dificultad para explicar la razón y el contenido de esos encuentros, que Interior ya esbozó en un comunicado público, marcarán una comparecencia ante la que la oposición se frota las manos. Porque la interlocución de la directora de la Guardia Civil con Leire Díez compromete de manera indirecta a su jefe político, el ministro Grande-Marlaska. Y por elevación supone también un quebradero de cabeza extra para Pedro Sánchez. Lo que esperan en las filas socialistas es que Mercedes González sea capaz de evitar que el PP y Vox la acorralen y pueda ceñirse al guion oficial: que mantuvo dos encuentros de carácter “personal” y que tras el tercero, en el que Díez pidió maniobrar en favor de un agente imputado en la trama 'Koldo', ni se llevó a cabo maniobra alguna ni se volvieron a ver jamás.
Un nuevo golpe para Zapatero
Y ya el miércoles aguarda la traca final: José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez como primer presidente del Gobierno imputado. Tras el retraso de su declaración para preparar su estrategia de defensa, que ha supuesto para el Ejecutivo estirar la agonía mediática del caso, Zapatero se dispone a intentar echar abajo la tesis de la UCO y del juez de que parte de su actividad privada, centrada en negocios con empresarios de dudosa reputación, pertenece a una trama criminal dedicada, entre otras cosas, al tráfico de influencias.
La información que tienen en el Gobierno respecto a esa estrategia de defensa es la que les traslada directamente el presidente Zapatero, según el cual su equipo jurídico y él mismo estarían en disposición de desmontar las acusaciones que se ciernen sobre sus negocios. Esta semana, además, la tesis de una cascada de decisiones judiciales que esconden maniobras políticas se ha visto alimentada tras conocerse que EEUU tardó cinco años en enviar a España los chats del empresario venezolano que fueron claves para imputar al expresidente español. Es decir, que Estados Unidos requisó el móvil en 2021 pero no llegó a la UDEF hasta el 16 de marzo de 2026, en plena escalada de tensión entre Pedro Sánchez y Donald Trump a cuenta de la guerra de Irán.
Lo que ha hecho la defensa del expresidente es hacer llegar al juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, un escrito en el que plantea dudas sobre la obtención y la correcta custodia del contenido del teléfono móvil que fue interceptado por agentes norteamericanos en 2021 a Rodolfo Reyes, el empresario que por entonces era socio mayoritario de Plus Ultra. Un movimiento que podría estar encaminado incluso a solicitar la nulidad del caso.
Su situación se complicó, no obstante, el viernes. Calama acordó abrir una pieza separada del caso para investigar a Zapatero por delitos fiscal y de contrabando en relación con las joyas halladas en el registro practicado el pasado 19 de mayo en la oficina del expresidente del Gobierno, cuyo origen “en estos momentos no está justificado” y cuyo valor ha sido tasado de forma preliminar en 1.323.915 euros.
Comparecencia en el Congreso
Tras el Consejo de Ministros del martes y la sesión de control del miércoles en el Congreso, la agenda pública del presidente del Gobierno le llevará a Bruselas para asistir al Consejo Europeo de los días 18 y 19 de junio. Y a su llegada, el jueves, se espera que Pedro Sánchez pueda atender algunas preguntas de la prensa tras la montaña rusa judicial de la semana. Será en cualquier caso el próximo 24 de junio cuando Sánchez comparecerá formalmente en el Congreso para cumplir con la liturgia parlamentaria de trasladar el contenido de la cumbre europea pero también para dar cuenta de la cascada de casos que afectan al PSOE.
Sobre el de Leire Díez, a la que Sánchez niega haber recibido jamás ni tampoco amparado su presunta actividad delictiva, en el equipo del presidente advierten: “Si quieren hablar de cloacas, hablaremos de las de verdad”, en referencia a la guerra sucia del PP del 'caso Kitchen' que también se juzga ahora.