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El PP se prepara para una guerra total por el control de Nuevas Generaciones: “Que se peleen los niños”

“Que se peleen los niños”. Es la consigna que se ha extendido en el PP ante el inminente congreso de las Nuevas Generaciones, para cuya presidencia se han postulado ya tres candidatos. El PP de Madrid ha lanzado a Ignacio Dancausa; el de Murcia, a Antonio Landáburu; y la Comunitat Valenciana, a Candela Anglés. El acuerdo entre las partes es que “los mayores” no intervengan. Y ya han comenzado algunas escaramuzas en redes sociales.

El primero en lanzar su candidatura fue el ‘ayusista’ Ignacio Dancausa, un joven de 25 años orgulloso de pertenecer a la “generación más basada de la democracia”, un sinónimo de ‘trumpismo’. Este concejal de Las Rozas (Madrid) es uno de los alumnos más aventajados de su jefa, Isabel Díaz Ayuso, a quien no pierde una oportunidad de glosar siempre que tiene un micrófono delante.

El congreso, que concluirá el próximo 11 de julio, estrenará el nuevo sistema electoral interno que sustituyó las primarias por uno de doble vuelta con asignación mayoritaria de compromisarios en cada provincia: el candidato que tenga un voto más se lleva todos los representantes de cada circunscripción.

El sistema lo pactaron el año pasado el hoy secretario general del PP, Miguel Tellado, y su homólogo del PP de Madrid, Alfonso Serrano. Ambos han hablado también en las últimas semanas para acordar la imparcialidad de sus organizaciones. El propio Dancausa se reunió con la dirección nacional antes de dar el salto para avisar de sus intenciones y exigir neutralidad a las plantas altas de Génova.

Poco después se sumaron otros dos candidatos a la competición. El actual presidente de NNGG de Murcia, Antonio Landáburu, y la diputada autonómica de las Cortes valencianas Candela Anglés. 

El murciano está a punto de cumplir los 30 años, al filo del límite para pertenecer a la organización juvenil. De hecho, si gana acabará su mandato por encima del máximo legal, tal y como ocurre con la presidenta saliente, Bea Fanjul. Landáburu no ha terminado la carrera de Derecho que cursa en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), lidera las NNGG de la Región desde 2021 y es diputado autonómico, lo que presupone afinidad con su jefe autonómico, Fernando López Miras.

Candela Anglés (Càlig, Castellón) tiene 26 años y ha sido la última de las candidaturas presentadas. Cuenta con un doble Grado en Relaciones Internacionales y Ciencia Política y Gestión Pública por la Universidad Rey Juan Carlos. Como los anteriores, tiene el respaldo total de la organización autonómica, antes dirigida por Carlos Mazón y hoy por Juan Francisco Pérez Llorca. 

La pelea es, por tanto, no solo entre tres jóvenes con aspiraciones, sino que enfrenta a tres potentes organizaciones autonómicas del PP que pugnan por controlar uno de los resortes de poder interno más importantes. 

Y las primeras batallas ya han comenzado: el reglamento exige recopilar previamente el aval de 250 afiliados que “deben proceder, al menos 140 de ellos, de siete comunidades autónomas diferentes, en un número que no debe ser inferior a 20 avales en cada una de ellas”.

De hecho, algunos medios han publicado que Dancausa y Landáburu protagonizaron un agrio enfrentamiento ante sus compañeros en la Junta Directiva de NNGG que convocó el congreso a cuenta de las prisas del madrileño, que anunció su candidatura y comenzó a hablar con los periodistas antes de que se anunciara formalmente el cónclave.

Los tres competidores están ya en campaña para conseguir los avales que les ratifiquen como candidatos. La mala relación entre Dancausa y Landáburu quedó clara ya en los primeros instantes. Cuando el murciano dio el paso público, recibió en Twitter mensajes con ataques personales que fueron replicados por el joven madrileño, aunque después los borró.

Es una tónica habitual en las NNGG del PP de Madrid: publicar mensajes que alguien desde arriba les ordena borrar. Dancausa elimina contenido y produce nuevo. A través de un vídeo publicado en plataformas como TikTok, el madrileño habla, mirando a cámara, de una “oportunidad histórica”: “Nuestra generación está atravesando un momento clave. Por eso desde Nuevas Generaciones tenemos una responsabilidad inmensa. Pedro Sánchez y su gobierno están llevando a España a la ruina”.

El madrileño quiere “movilizar a los estudiantes” como ya han “hecho antes” y acompaña el vídeo de las imágenes de 2023 cuando la policía identificó a miembros de sus NNGG por incumplir las normas en las elecciones internas de la UCM.

Las redes son el principal recurso que también están usando Landáburu y Anglés. A diferencia de Dancausa, la alicantina hace menciones continuas al proyecto de Alberto Núñez Feijóo, a cuyo servicio dice querer ponerse. “Los jóvenes tenemos una misión: unir nuestra fuerza para llevar a Alberto Núñez Feijóo a la Moncloa. Creo en una organización con ambición, orgullo y voz propia, una organización capaz de atraer talento, despertar ilusión y movilizar a miles de jóvenes en toda España. Ha llegado el momento de demostrarlo, es el momento de unir nuestra fuerza”, apunta en su vídeo de presentación.

Landáburu sigue el mismo patrón. Acusado de “continuismo” por los seguidores del madrileño, el murciano también se postula para apoyar a Feijóo en su carrera a la Moncloa. 

Desde la dirección saliente de NNGG ven mucha igualdad entre los tres candidatos. Un destacado miembro del equipo de Bea Fanjul apunta a que Dancausa tiene “un perfil más mediático”, que Landáburu “conoce muy bien la organización” y que a favor de Anglés juega la baza de ser “la única mujer” que se presenta.

Estreno del sistema mayoritario

La clave del proceso que elegirá al próximo líder de las juventudes del PP está en el estreno de un sistema electoral de doble vuelta y mayoritario. 

Cada circunscripción tiene asignados un número determinado de compromisarios que la representarán en la fase final del congreso del próximo 11 de julio. Cada una celebrará una elección propia con voto secreto en urna a una lista abierta de compromisarios que, previamente, habrán tenido que decir expresamente a qué candidato apoyan.

Quien obtenga la mayoría simple de votos se llevará todos los compromisarios de cada circunscripción, en un sistema similar al que se aplica en las elecciones presidenciales de EEUU. Esos compromisarios serán quienes escojan efectivamente a su presidente en una elección secreta en urna, lo que deja abierta la posibilidad de que opten por una papeleta diferente a la que habían dicho que iban a votar.

En caso de que un candidato decida retirarse, sus compromisarios pasarán a engrosar las filas de quienes queden en liza. Un detalle fundamental porque, como ocurriera en el pasado con Pablo Casado, la unión de perdedores en la primera ronda bien podría imponerse en la fase final del congreso.

En el PP sostienen que el cónclave debe servir para poner a prueba las dotes políticas y negociadoras de “los niños”. Ver si son capaces de resolver sus diferencias, de pactar y de evitar una guerra cruenta que deje heridas de las que tardan mucho en cerrarse. Algo que, de momento, no está ocurriendo.