La portada de mañana
Acceder
Feijóo, en la rueda de ratón de la moción de censura
La esperanza de encontrar supervivientes en Venezuela se desvanece
Opinión - Cuando baje un poco el calor, por Enric González

“¡Andalucía libre, igualitaria y orgullosa!”: Sevilla alza su voz por los derechos LGTBIQ+ frente a los discursos de odio

Carla Rivero

Sevilla —
27 de junio de 2026 22:28 h

0

“¡Viva una Andalucía libre, igualitaria y orgullosa!”, gritó Belén Mayoral, del colectivo JANDA, desde el escenario de la Alameda de Hércules. A sus pies, miles de personas reivindicaban la memoria, el legado de las activistas que se dejaron la piel y sufrieron la represión y la violencia estatal, para que los derechos LGTBIQ+ fueran una realidad. Bajo el lema Desde el campo a la ciudad, ¡orgullo, lucha y libertad!, Sevilla clamó por la defensa de estas conquistas sin dar ni un paso atrás ante el avance del discurso del odio tanto en los poderes políticos como en distintas esferas sociales y rechazó de pleno la institucionalización del acto y el intento de control, dado que, aseguraron, el manifiesto tuvo que ser enviado previamente al Ayuntamiento de Sevilla antes de ser leído en la plaza.

“La lucha es el único camino!”, “¡el orgullo no desfila, el orgullo reivindica!”, coreaban las calles durante la tarde. Entre el gentío estaban Nicolás y Ana, procedentes de Dos Hermanas que ven con preocupación los pactos que se den la próxima semana. “Se nota la influencia del discurso del odio, sobre todo en las redes sociales”, comparten, “y como andaluz me siento un poco decepcionado”. “Yo tengo miedo, y espero que la gente arranque”, expresó la joven, que sufre todavía el estigma de la invisibilización de la bisexualidad asegurando. Ante sus ojos, las banderas de los colectivos, las familias diversas, el orgullo crítico, el de la tercera edad, uno de los más olvidados, las drags y los carteles por el avance hacia el no binarismo mostraban el camino que aún queda por recorrer entre la población andaluza.

Con purpurina, abanicos, brillantes en sus caras, estaban contemplando la manifestación un grupo de amigas. Ainhoa, Almudena o Ana, todas ellas de primero de Bachillerato, de 16 años, y con ganas de participar a las puertas del 28 de junio, fecha en la que se conmemoran los disturbios de Stonewall de 1969. “Sí hay odio, sobre todo en redes sociales, donde se pueden esconder”, dicen varias, “hay más amenaza en el discurso de odio de la ultraderecha, por ejemplo”. Incluso, los compañeros de clase “muestran comentarios de asco, como las personas más mayores que eran de otra época” y una de ellas admite que conoce a quien con la edad ha abierto su mentalidad ante la diversidad, “algo que no sucede con ellos”. ¿La solución? “Educando desde muy pequeño, desde el principio, sin hacer raro nada ni excluir”.

“No se atreverán”

A escasos metros Almudena declara que “ha habido un cambio radical”. Mirando la actualidad, apunta que hay otros países “con más amenaza”, sobre todo cuando lo compara con hace apenas unos años cuando fue apedreada por ir de la mano de su pareja en una Sevilla que no permitía vivir con libertad su orientación sexual. Este hecho, tan lejano en el tiempo pero tan presente en su memoria, la lleva a recordar su participación en Colectivo, una asociación con la que participaba en las primeras manifestaciones por el movimiento queer y resistía frente a la persecución de la policía. Andalucía, pionera en una ley trans y, en concreto, la capital hispalense como cuna de la primera marcha por la libertad sexual del 25 de junio de 1978 encabezada por el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR).

Con total seguridad, afirma que “Vox no se atreverá” a echar atrás los derechos LGTBIQ+. Esa misma idea la comparte uno de los manifestantes que se declara votante de la ultraderecha. “No lo harán”, contesta a su pareja hombre, con quien lleva 44 años y que, pese a que los distancie sus ideologías, comparte una historia de vivencias y evoluciones sin paragón. “Antes estabas en el pueblo, sin móvil, sin poder salir de allí, en cambio, ¿ahora? Los jóvenes lo tienen mucho más fácil”. Su compañero sonríe y, al mismo tiempo, le asegura que “sí noto que hay más odio, yo lo siento, siento ese rechazo”. A su familia le costó aceptar su orientación sexual, pero, poco a poco, pudieron contar con su apoyo. Su madre contempla la marcha desde una silla de ruedas, acompañada por su hijo y su yerno.

En otra silla, más bien en un capazo, está la hija de Alberto. Ahora se sube a los hombres de su pareja con alegría y soltura, que no se quiere perder ni un detalle de lo que está sucediendo. “En las aulas se ven cambios, pero todavía hay mucho por hacer”, asegura el docente, aunque reconoce que es más fácil vivir la disidencia en las ciudades porque quedan “muchos ambientes que son difíciles”. Con la llegada de la pequeña a la familia, experimentó un cambio: “Muchas veces he visibilizado mi realidad en las clases, sobre todo a raíz de ser padre, porque tenerla a ella... Me ha hecho mostrarme más”, como signo del cambio, como muestra de que existe y nunca más será ocultado.

Frente al intento de control: “Somos la última mierda”

La Alameda de Hércules fue el punto y final de una marcha, que transcurrió por la Ronda Histórica a causa de las obras en la ciudad, con la lectura del manifiesto por el Orgullo LGTBIQ+. En el escenario, Raúl González, de la Fundación Triángulo, apuntó directamente a la ola conservadora que intenta derribar los cimientos de una sociedad más plural y diversa: “La ofensiva internacional de la ultraderecha contra los derechos humanos, que en España representan Vox, Se Acabó la Fiesta y Aliança Catalana, entre otros. Una ofensiva que promueve el odio, legitima la violencia y señala a las personas más vulnerables”. A lo que sumó la deriva trans excluyente que “con la excusa de salvaguardar los derechos de las mujeres, pretenden imponer una agenda tránsfoba y homófoba”.

“Este es el manifiesto de las entidades LGTBIQ+ que trabajan durante 364 días al año y este manifiesto ha tenido que ser enviado al Ayuntamiento de Sevilla: estamos hartos de pedir permiso, por lo que hoy pido perdón. Veinte años de Orgullo que queríamos que fuéramos grande, grandísimos, pero no este institucionalizado, en el que las entidades LGTBIQ+ somos la última mierda”, clamó, “y probablemente el año que viene no me veáis aquí, como ocurrió el año pasado, cuando alguien decidió que prefería verme abajo, por lo que la lucha debe seguir”.

Como recordó Carmen Sivianes, del colectivo ICHTHYS: “La Constitución afirma que todas las personas somos iguales ante la ley, sin embargo, la realidad sigue demostrando lo contrario”. La identidad de género o la orientación sexual, así como la corporalidad, la situación migratoria o el estigma asociado al VIH, entre tantas cuestiones, continúan siendo una losa para el colectivo. Una losa que rompen cada vez que salen a la calle para luchar por sus derechos: “Porque no hay Orgullo sin lucha, porque no hay libertad sin igualdad, porque no habrá igualdad mientras exista discriminación”.

A su lado, Aaron García, de la asociación ILBS, recordó que para muchas personas “vivir en un pueblo o en una pequeña localidad sigue significando más aislamiento, menos recursos y mayores dificultades para ejercer derechos que deberían estar garantizados”, subrayando que “nadie debería renunciar a ser quien es por el código postal en el que nació, decidió vivir o las circunstancias le forzaron a vivir”. El llamado sexilio, que obliga al individuo a emigrar forzado por el odio y el rechazo que le rodean, lo llevó a proclamar: “Defendemos también unos servicios públicos fuertes y una fiscalidad justa que permitan financiar políticas de igualdad reales”, como en los entornos rurales en los que, apuntó, “la asistencia en materia de salud mental y sexual continúa siendo escasa”.

Cumplimiento de las leyes trans y LGTBI y nueva ley Intersex

Frente a los recortes presupuestarios, el Orgullo en Sevilla pidió “el cumplimiento efectiva de las leyes trans y LGTBI, que obligan a todo el Gobierno andaluz, no solo a una consejería”, criticó Agustín Burgos, del grupo Crezco, además de pedir a todas las administraciones “facilitar los procesos de regularización de las personas migrantes”, especialmente para aquellas del colectivo que son perseguidas.

En este sentido, Abel Guerrero, de la ONG Stop, recalcó la necesidad de aprobar una ley Intersex “que complete y fortalezca la protección de los derechos humanos de las personas intersex y sus familias”, al igual que desarrollar políticas de diversidad que lleguen a todo el territorio. En un momento en el que los delitos de odio crecieron en 2025 tanto en el conjunto del país como en la comunidad, donde se registraron un total de 295 incidentes, de los que 75 fueron por orientación sexual y de género y otros 22 por discriminación por sexo o género. En este punto, cabría señalar que el Observatorio Andaluz contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia notificó en su último infome, en 2021, que se alcanzaron 367 incidencias, con mayor incidencia en Sevilla, Cádiz y Málaga.

Más allá de los datos, hoy mismo se produjo la detención de 12 personas, siete de ellas menores de edad, por su presunta implicación en dos agresiones homófobas ocurridas en Palencia en septiembre de 2025. “Frente al odio, Orgullo, frente al miedo, comunidad, frente a la discriminación, derechos, y frente a quienes quieren hacernos invisibles, más visibles que nunca, porque la fiesta no solo no ha acabado, sino que acaba de empezar”, recalcó Belén Mayoral al finalizar el manifiesto.

“Todos los andaluces, sin distinción”

En los días previos a la manifestación, la Plataforma Orgullo LGTBI de Andalucía, entidad organizadora, emitió un comunicado en el que criticaba la actuación del Consistorio dirigido por José Luis Sanz (PP). Una publicación realizada por el Ayuntamiento contenía la denominación Pride Sevilla como un festejo organizado por la corporación y usaba un lema “que no tenía nada que ver” con el acordado. A su vez, se describía la marcha como “cabalgata de junio” o “feria de junio”, lo que para la plataforma supone “una falta de respeto” y “una apropiación política”.

A la petición para la retirada de la publicación también se sumó la Fundación Triángulo Andalucía, que compartió un escrito en el que subraya que “las manifestaciones no las hacen los gobiernos, sino la ciudadanía” y recordó que en 2025 “se intentó decir lo que teníamos y lo que no teníamos que decir” en la lectura del manifiesto en la Alameda. Junto a la rectificación, también pidieron “enterarse de las políticas LGTBI en el seno del Consejo LGTBI de Sevilla o al menos en el pleno municipal y no en FITUR”, aparte de aplicar la regla presupuestaria del 50%: por cada euro dedicados a grandes eventos del colectivo, al menos otro para políticas sociales.

La discrepancia entre colectivos y ayuntamientos no se da solo en Sevilla. En la provincia vecina, la Plataforma Córdoba por la Diversidad criticó duramente el enfoque del Ayuntamiento de José María Bellido (PP) y realizó su propia hoja de ruta con una manifestación para mañana domingo, adecuándose al 28J en vez de hacerlo con anterioridad el día 13. La fragmentación de la organización responde, según avanzó la plataforma, con la necesidad de recuperar el espíritu de “lucha y protesta colectiva” en las calles, más allá de la agenda lúdica municipal.

En una jornada marcada por las reivindicaciones sociales con las marchas por la vivienda en Córdoba, Cádiz y Málaga, con miles de personas clamando por soluciones efectivas para la crisis habitacional, la población andaluza sale una vez más a reivindicar sus derecho en contraposición a que el rechazo tome de nuevo las instituciones. Es más, será el mismo martes cuando el presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se someta al debate de investidura en el Parlamento, donde necesitará el apoyo de Vox para validar su mayoría y dar inicio a la próxima legislatura. Sin embargo, los de Manuel Gavira y Santiago Abascal ya han avanzado que, entre sus objetivos, está la derogación de la ley trans y los recortes en materia de igualdad. En lo simbólico también marcan las distancias, como que no se presentaran en el acto de izada de la bandera del Orgullo en el Parlamento andaluz.

Al respecto, la consejera en funciones de Inclusión López, afirmó antes del inicio de la manifestación por el Orgullo que durante “los 365 días del año” ondean la bandera LGTBIQ+. Preguntada por las líneas rojas a marcar con su probable socio de gobierno, aseveró que “el presidente se ha pronunciado: queremos un gobierno que gestione para el bien de todos los andaluces y buscamos el bienestar de todos los andaluces, sin distinción”.