“Sevilla será la tumba del machismo”: miles de feministas claman por la paz y contra la ultraderecha
Sevilla se une este 8M, Día Internacional de la Mujer, a las marchas convocadas por todo el país para reivindicar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en un momento histórico en el que los sectores reaccionarios deslegitiman la lucha y aplauden los discursos negacionistas sobre la inexistencia de la violencia y la desigualdad de género. En la capital hispalense, dos recorridos han reunido este domingo a miles de manifestantes con pancartas, silbatos, banderas, y sus propias voces para gritar por el fin de la guerra y la violencia sistémica.
Con salida a las 12.00 horas, el ambiente despejado y frío de la mañana llenó de ánimos a quienes se movilizaron una vez más para rememorar que los logros conquistados pueden desaparecer si no hay una resistencia y defensa activas. Los cánticos, “Sevilla será la tumba del machismo”; “mi vientre y mi vagina, ni se compra ni se alquila” o “no es un caso, se llama patriarcado”, golpeaban contra los adoquines, contra los balcones, con tal de que resonaran como un altavoz ante las desigualdades que aún imperan en esta sociedad. Con cientos de frentes abiertos, las causas por las que recorrían el centro era múltiples, como la guerra contra Irán o las condiciones de las mujeres afganas y palestinas, y junto a ellas permanecía la rabia y el dolor por la crisis de los cribados de cáncer de mama.
Así, el Movimiento Feminista de Sevilla arrancó desde plaza Nueva y llegó hasta la Alameda de Hércules con la proclama Atacan nuestros derechos, las mujeres respondemos; mientras que la Asamblea Feminista Unitaria de Sevilla (AFUS), bajo el lema Frente a las violencias fascistas, trenzamos resistencias feministas, se reunieron en Torre Pelli para llegar al Palacio de San Telmo. Pese a las diferencias, los dos colectivos marcaron el paso con un frente común: no claudicar ante las presiones que viven desde las esferas políticas, tanto nacionales e internacionales, que acusan al movimiento de sectarismo ideológico. En total, participaron unas 20.000 personas, según las organizaciones, aunque la Policía Nacional estima que fueron 7.500 participantes.
En el resto de la comunidad, hubo marchas multitudinarias en Málaga, con 5.000 personas, en Granada, con 13.000, o en Córdoba, con 3.000. Mientras que en Cádiz fueron alrededor de 2.500, según las autoridades, otras 1.000 en Almería, unas 2.000 en Jaén y más de 3.000 en Huelva.
“Guerra patriarcal”
“La lucha de las mujeres es una lucha antibelicista, y nos están metiendo por los ojos esta guerra patriarcal”, afirmó Emma, acompañada por su amiga Aitana a la altura de plaza de Armas, “hay que dar el derecho a las mujeres también a que se defiendan, por ejemplo en el caso del velo sí o el velo no”. La derecha y ultraderecha han hecho suyo el discurso antiimigratorio partiendo de relacionar una mayor seguridad con un mayor control del flujo de personas que entran y salen del país, por lo que afecta también a la percepción de otras culturas, prácticas y creencias, como ha ocurrido con el debate de la prohibición del burka o el niqab entre las mujeres. Dos municipios almerienses ya han aprobado mociones para impedir que se vista en espacios públicos, a lo que la manifestante ironiza: “También habría que prohibir el hábito de las monjas, o el de nazareno, los crucifijos, tantas cosas, ¿no?”.
Bajo un paraguas con la bandera de Palestina, prosiguieron mientras a su alrededor el bullicio sepultaba los ruidos de la ciudad. En varias pancartas, el mensaje estaba claro: “Menos tocar el coño, más explorar las tetas”, en referencia a la crisis que ha afectado a un total de 2.317 mujeres que no recibieron ninguna información con el resultado de sus mamografías por parte del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Una estampa que se repitió a lo largo del recorrido, reclamando justicia y reconocimiento por parte de la administración para aquellas que, a pesar de ponerse en manos de la sanidad pública, temen por su vida.
Fátima, Patricia y Adrián tienen 21 años y vuelven a reclamar un cambio que se extienda a todos los estratos sociales. “No tenemos los mismos derechos, tanto en el trabajo como en casa, y queremos igualdad, igualdad de verdad”, mantienen, argumentando que en redes sociales notan una escalada de violencia entre unas generaciones que, a priori, deberían rechazar tales discursos. “Hay mucho machismo en las redes y también en las aulas, con profesores que sueltan comentarios misóginos”, critican, al igual que lanzan una reflexión sobre la división de las manifestaciones que afecta a Sevilla, “tendríamos que estar unidas, porque si nos dividimos, la lucha se politiza, y no se pueden potilizar los derechos humanos”, dijeron tras declarar su apoyo al colectivo LGTBIQ+.
“Es necesario manifestarse”
Hay primeras veces, como las de Lucía y Alicia. Venían con sus madres y familiares desde que apenas levantaban un palmo del suelo, crecieron viendo el mundo entero a través de las gafas violetas y replicaron este año en plaza Nueva lo aprendido: salir a la calle a manifestarse “es necesario”. Con 16 años, las sevillanas reconocen el significado de este movimiento en el que creen que una involucración firme lograría más avances: “Hay muchos niños de nuestra edad que son como de ultraderecha y dicen que las mujeres no sirven para nada o hacen comentarios muy sucios sobre los cuerpos de la mujere, que no tiene ningún sentido que lo hagan teniendo 15 o 16 años”, apuntan. La transmisión de valores por la igualdad de las aulas se encuentra cada vez más atravesado por la manosfera en la era 'postMeToo'.
Ante ellas, varias jóvenes interpretaban con el acompañamiento de una guitarra las canciones Puerta violeta, de Rozalén, y Primavera nuestra, de María Ruiz. Formaban parte de la Comisión Feminista de Campus en Activo y, con estos cantos, pusieron melodía a la lucha feminista. Al igual que, a la sombra de la Torre Pelli resonaban en los altavoces el Ay mamá, de Rigoberta Bandini. Himnos contemporáneos de la lucha feminista.
Quien bien sabe las conquistas que se han dado en la lucha feminista son Pepa y Lola. Iban en la cola de la manifestación, con la calma, dispuestas a acompañar con su presencia el río violeta que avanzaba por Sevilla. “La falta de derechos se ve diariamente, solamente hay que ver los casos continuos de mujeres, como ocurre en los partidos políticos, también en ambientes como los centros educativos”, asentía. Lola, que se dedicó a la enseñanza en un centro educativo, veía la agresividad en los chicos a la hora de referirse al movimiento feminista o la dependencia de las jóvenes con sus novios, por ejemplo. “En nuestra juventud ves esas desigualdades cuando lo recuerdas a conciencia, como los comentarios en las obras o cosas así en el instituto, eran cosas que se asumían”, rememoran.
“No serán capaces ni de arrinconarnos ni de callarnos”
A las puertas de San Telmo, AFUS compartió este manifiesto con especial recuerdo a Berta Cáceres, feminista hondureña antirracista y decolonial, diez años después de que la asesinaran, y una crítica sin ambages al Ayuntamiento de Sevilla: “Este consistorio de la mano de Vox nos pone una oficina antiaborto y retira recursos, impidiendo la educación sexual en las escuelas públicas, que consideramos tan necesaria”. Desde Andalucía, pusieron énfasis en la diversidad de quienes obran por la causa cada día, presentes allí, sobre todo ante “una extrema derecha que avanza” y cuestiona una vez más su presencia y cabida en la sociedad.
“El 8M no es una celebración: es un día de lucha, de memoria y de organización colectivo, por lo que denunciamos la persecición, tortura y muerte de mujeres que dan su vida por romper las barreras de un sistema machista, supremacista y patriarcal”. Además, hicieron hincapié en la migración, en un contexto donde la regularización prevista por el Gobierno central ha suscitado tantas reacciones contrarias: “Las políticas migratorias y la Ley de Extranjería generan racismo institucional, persecución y vuleración sistemática de derechos”. “Se ataca el feminismo, se persigue a las personas migrantes, se niega la diversidad sexual y de género, y se utiliza el miedo para dividirnos”: frente a ello, organización, solidaridad y más feminismo.
Por su parte, en la Alameda de Hércules, las integrantes del Movimiento Feminista de Sevilla leyeron un manifiesto ante la atención de los allí reunidos. “Hacemos un llamamiento a toda la sociedad a tomar conciencia de la involución democrática que estamos padeciendo y que afecta directamente al principio de igualdad entre mujeres y hombres”, sostuvieron, “la ola de neoliberalismo y de fascismos que invade todo el mundo pone en peligro nuestras conquistas y nuestras vidas”.
Apostando por la unión entre los colectivos, con tal de “responder unidas a todos y cada uno de los ataques a los derechos de las mujeres”, reclamaron una paridad real, una igualdad efectiva, una sanidad pública universal con perspectiva de género y el principio de “igual trabajo, igual salario”, entre otros puntos. “Nos solidarizamos con todas las mujeres que sufren sangrantes situaciones de guerra: especial mención a las mujeres palestinas masacradas, junto a su pueblo, por el Estado genocida de Israel”, refirieron. “Ni la brutalidad del patriarcado ni la voracidad del capitalismo global serán capaces ni de arrinconarnos ni de callarnos”.