No corren buenos tiempos para el campo
El pasado 7 de marzo de 2026, he leído una de las noticias más tristes de los últimos tiempos para mí (dejando aparte las de carácter más personales), se trata de la decisión que ha tenido que tomar José Manuel, el cabrero de La Matanza de Acentejo de tener que vender sus cabras por los continuos problemas que le estaban ocasionando sus vecinos por las consecuencias de su actividad, el pastoreo (actividad milenaria) que venían desarrollando en su pueblo desde su padre, abuelo, etc. Y por culpa de unos nuevos vecinos, que se instalaron en sus proximidades (llegaron obviamente después que su abuelo al lugar). Allá donde fueres haz lo que vieres.
Creo que estamos llegando a unos niveles de estupidez tan elevada, que hacen ir al carro delante de los bueyes, o sea, vemos con naturalidad cosas tan graves y entupidas como lo que ha sucedido a este hombre, al que no conozco de nada, pero que siento una total empatía con su causa, ya que en mis tiempos más jóvenes he sido pastor como él, en mi tierra (Asturias). Tenemos en este país una continua diarrea legislativa sobre el territorio, que ni los propios expertos ven normal, lo único que hace es restringir nuestras posibilidades de desarrollo con normalidad, y por supuesto, cuando se redacta cualquier PGOU, PIOLP o similares denominaciones, en ningún equipo he visto que contasen con ingenieros agrónomos para consultas de carácter agrario (todo abogados y arquitectos a definir lo que se puede hacer o no en suelo rústico, sin conocer en su mayoría cómo se vive en él). Algo parecido ocurre en el Cabildo de La Palma, que no tiene ni una PLAZA DE FUNCIONARIO INGENIERO AGRÓNOMO y todo eso trae consigo que lo mismo que ha pasado en Tenerife pasa en La Palma, y claro, ¿dónde ubicamos una granja de cabras, una de cerdos, una de vacuno, una de gallinas, etc.? No hay espacios suficientes para su ubicación, y cuando lo encuentras te ponen tantos impedimentos legislativos que se te viene el mundo encima (los animales mugen, berrean, mean orines, cagan boñigas, etc..) y eso molesta a los que sí pueden edificar en zonas rústicas. Será por falta de suelo…
Cada vez se parece más este cuento a aquellas situaciones que todos recordamos de las películas del oeste americano, donde a los indios los recluían en las llamadas ‘reservas’, muy lejos de sus otrora dominios y sin ninguna posibilidad de vivir con libertad. Pues eso está pasando en este país, y en Canarias, donde los indios son los agricultores y ganaderos ylos soldados del ejército son los que imponen las normas que les dictan los políticos de la ciudad, no hemos aprendido nada y no se dan cuenta de que el pastoreo y la ganadería fueron el inicio de los primeros asentamientos humanos (y ahora molestan a todos, maldita sociedad hipócrita), que para más INRI son los que nos producen los alimentos que devoramos en las ciudades, desde donde salen las normas que les hacen más difícil su labor, amparándose en palabritas del niño Jesús de que es por el bien de todos, semejante discurso pueril y falso, que no se lo creen ni la clase política que tenemos, ni sus ayudantes de campo o asesores que unos cuantos sí tienen, pero del campo saben poco, o al menos lo parece.
Indigna este tema, pero veo tan injusto este caso, que por culpa de una clase dirigente sin mucho criterio, en todos los niveles y colores, nos están llevando a un lento y progresivo abandono de muchas de las actividades primarias que son la base de nuestra supervivencia (acuérdense que se trata del SECTOR PRIMARIO), y eso para quien no esté muy al loro, quiere decir que es lo primero de la vida, sin comida no se puede vivir (de momento), pero no importa, aquí toda la clase política se le llena la boca con defender la Educación, la Sanidad, el Medio Ambiente, sobre todo ahora que se acercan periodos electorales (que entiendo son fundamentales, pero si no comemos, cómo estudiamos?). Supongo que en poco tiempo comenzarán a hablar de la España vaciada, olvidada, o cualquier otra brillante definición que se les ocurra, pero ya lo decía el viejito “obras son amores y no buenas razones”.
Otro día hablaremos de MERCOSUR, la última gran ayuda al sector primario español (clara ironía), solamente decir que si alguien en este país es ecologista, mantiene La Palma verde son los agricultores y ganaderos, pues saben que su actividad depende de un sistema productivo equilibrado, lo demás es filosofía barata, que se lleva mucho, es moderno y queda muy bien en las tertulias del café.
*Pedro J. Tamés Romano es ex pastor y perito agrícola
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