Contigo La Palma

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¿Contigo La Palma?

Del cese de un alto cargo al nacimiento de un partido: anatomía de una grieta que mira a las urnas de 2027.

La historia empezó como empiezan casi todas las historias administrativas: con una página en el Boletín Oficial. Un decreto breve, una fórmula legal, una firma. Y, debajo, un nombre propio que en La Palma no suena a papel, sino a finca, a cooperativa, a reunión larga y a precios que suben y bajan como el mar. A partir de ahí, el caso dejó de ser solo un relevo en el organigrama del Gobierno de Canarias y se convirtió en una fractura con consecuencias políticas medibles.

El 17 de septiembre de 2024 se publicó el Decreto 150/2024 por el que se disponía el cese de Javier Gutiérrez Taño como director general de Agricultura.

La pieza oficial y la lectura que vino detrás

En el documento no había explicación de fondo. No la suele haber. El decreto ejecuta la decisión, no la argumenta. El contexto lo pusieron, en días posteriores, las declaraciones públicas, la discusión dentro del sector platanero y una idea repetida en voz baja en muchas mesas: el cese no había sido un asunto de gestión corriente, sino una respuesta política a un conflicto que llevaba meses fermentando.

Una de las claves del episodio es que el plátano no es solo una fruta con etiqueta y mercado. Es un sistema económico completo, con una herramienta central: el reparto de las ayudas europeas del POSEI (Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias). Y, sobre todo, es una discusión sobre límites. Límites a la producción, límites al acceso a la ayuda, límites al modelo basado en volumen.

Según la reconstrucción publicada en aquellos días, el Consejo de Gobierno aprobó el cese tras una petición vinculada al pulso sobre la regulación del sector.

El “decreto del plátano” y lo que de verdad regula

En Canarias se le acabó llamando “decreto del plátano”, como si fuera una norma sobre plantar más o menos. En realidad, lo que regula es la asignación de “cantidades de referencia” que sirven para calcular el apoyo directo del POSEI: quién cobra, cuánto cobra y bajo qué condiciones.

La norma existe y tiene nombre y apellidos. Es el Decreto 69/2025, de 12 de mayo, publicado en el Boletín Oficial de Canarias el 19 de mayo de 2025.

Su pieza más visible, la que encendió la discusión, fue el límite máximo de 68.500 kilos por hectárea en la cantidad de referencia asignada. En la práctica, una línea: por encima de esa productividad, el acceso a la ayuda se recorta porque el sistema ya no acompaña el aumento de kilos.

La lectura política es evidente: si se premia sin techo el volumen, ganan los que pueden producir más; si se introduce un límite, se intenta proteger la renta de explotaciones que no compiten en escala, pero sostienen empleo y territorio. El Gobierno explicó el decreto como una respuesta a una Proposición No de Ley (PNL) aprobada por unanimidad y como un marco para “estabilidad y sostenibilidad” del sector.

En la discusión pública apareció otra cifra que explica por qué el asunto no era menor: 141,1 millones de euros anuales en apoyo directo de la UE, con un máximo de 0,33 euros por kilo comercializado (salvo ajustes por prorrateo si se supera el tope anual).

Las versiones sobre el cese: reestructuración, equilibrios y plátano

Tras el decreto, se activaron tres relatos que convivieron, a veces en paralelo y a veces chocando.

El primero fue el institucional: se habló de “reestructuración” y de una sensación genérica de que “las cosas no funcionaban” como se esperaba. Desde el área de Presidencia se defendió en medios insulares que, aunque las direcciones de varias organizaciones agrarias se mostraban cómodas con la gestión del cargo, el diagnóstico interno era que los objetivos no se estaban cumpliendo.

El segundo relato fue el de cautela: separar el cese del contenido del llamado “decreto del plátano”. Desde el departamento de Agricultura se sostuvo públicamente que la destitución no guardaba relación con la elaboración de esa normativa y se insistió en que el Ejecutivo respetaría lo aprobado en sede parlamentaria.

El tercero fue el del afectado y el de parte del sector: se interpretó la decisión como estrictamente política y ligada a un detonante concreto. En declaraciones posteriores recogidas por la prensa, la idea se condensó en una frase que terminó funcionando como etiqueta: el cese no se explicaba por la gestión de la emergencia volcánica, sino por el pulso abierto en torno a la regulación del plátano.

La reacción del campo: unidad rara, ruido real

Un síntoma útil para medir el caso es lo poco frecuente de la reacción. Las organizaciones agrarias no suelen ir juntas en un comunicado, y menos aún para defender a un alto cargo. Aquí ocurrió.

Alguna organización calificó la destitución de “injusta e inaceptable” y la vinculó a la crisis abierta en el sector platanero, precisamente la que enfrentaba a partidarios y detractores de poner límites a la producción por hectárea para frenar la caída de precios en origen.

Otra organización pidió explicaciones “claras” sobre los motivos reales del cese y señaló que no podía entenderse como una simple diferencia de gestión o de “cuota” territorial dentro del Gobierno.

Para el observador externo, este frente unido funciona como prueba de estrés: si quienes viven de esto y se pelean por matices se coordinan para protestar, es que el movimiento les pareció relevante, y rápido.

ASPROCAN, las OPP y una división que ya venía de antes

El otro laboratorio del conflicto fue ASPROCAN, la asociación que agrupa a las organizaciones de productores de plátano (OPP). En mayo de 2025, cuando el decreto estaba a punto de aprobarse, se describía una organización en cierta manera dividida, con debate interno sobre el modelo y sobre quién perdía con el nuevo marco.

Aquí hay una idea que se repite en muchas crisis del sector: cuando el mercado se atasca, se abre la pregunta: ¿Quién paga el coste del ajuste? ¿Todos por igual o, de hecho, más los pequeños? El decreto pretendía convertir esa pregunta en norma, con números y procedimientos.

De la institución al partido: el paso que cambia el tablero

En febrero de 2026, año y medio después del cese, Javier Gutiérrez Taño reapareció ya no como técnico en un cargo, sino como líder político. Contigo La Palma se presentó en sociedad en el Museo Benahoarita, en Los Llanos de Aridane, con un discurso que se definió como “transversal” y que decía querer “trascender ideologías”.

El acto tuvo también su fotografía social: unas 150 personas, presencia de representantes de organizaciones y, según la información difundida, asistencia de organizaciones profesionales agrarias. El partido presentó un equipo fundador con perfiles variados (derecho, banca, ganadería, turismo, economía).

Este detalle es importante porque marca una estrategia: si naces de un conflicto agrario, te pueden encasillar como “partido del plátano”. Si te rodeas de perfiles diversos y hablas de participación, transparencia y rendición de cuentas, intentas ampliar el campo de juego.

El calendario: 2027 ya tiene fecha en la ley

Las elecciones locales en España se celebran el cuarto domingo de mayo del año que corresponde, según la LOREG. En 2027, ese cuarto domingo cae el 23 de mayo. Es el día en que los votos aterrizarán en ayuntamientos y cabildos como números, pero también como balance de gestión.

Y aquí es donde el caso deja de ser retrospectivo y se vuelve prospectivo.

Qué puede pasar en La Palma: escenarios, no sentencias

En política local, la clave rara vez es “quién gana” en abstracto. La clave es dónde y con qué suma. La Palma tiene un mapa peculiar: municipios con peso simbólico, el Valle de Aridane marcado por el volcán y una economía donde el sector primario sigue siendo músculo y conversación diaria. El plátano es empleo, paisaje y renta. Y también, para bien o para mal, identidad.

La entrada de un partido nuevo introduce un elemento simple: fragmentación. Si Contigo La Palma consigue arañar voto a fuerzas ya instaladas, puede ocurrir una de estas tres cosas.

Primera posibilidad: refuerzo indirecto del bloque que quede menos dividido. Si el voto se reparte más en el espacio que tradicionalmente concentra apoyos en el Valle, una fuerza que mantenga su base puede salir beneficiada sin crecer demasiado. Es una matemática vieja en municipios pequeños, donde un concejal arriba o abajo cambia el gobierno.

Segunda posibilidad: poder de bisagra. Si el partido nuevo entra con un par de actas en ayuntamientos clave o en el Cabildo, se convierte en llave. Eso no garantiza gobierno, pero sí negociación. Es el escenario que temen los partidos grandes cuando aparece un actor que no se sabe aún con quién pactará, o qué pedirá.

Tercera posibilidad: triunfo local por concentración territorial. Hay partidos que no funcionan a escala insular, pero sí en una plaza concreta, donde el nombre pesa y la campaña es casi conversación de calle. Los Llanos, El Paso y Tazacorte son municipios donde el sector agrario, la reconstrucción y el malestar burocrático se cruzan cada semana. La presentación en Los Llanos no fue casualidad.

El factor Valle: plátano y reconstrucción en la misma frase

En La Palma, desde 2021, casi todo termina tocando el volcán. También el plátano. La reconstrucción de fincas, la pérdida de renta, la continuidad del suelo agrícola y la capacidad real de volver a producir no son asuntos teóricos. Son expedientes, sorribas, tuberías, caminos. Y son meses.

Taño ha insistido en separar su cese de la gestión del volcán, y esa insistencia busca algo concreto: que el electorado lea el episodio como un castigo por una posición política, no como una destitución por resultados en reconstrucción.

Del otro lado, responsables del Gobierno han defendido que la destitución no se ató al decreto y que los cambios de altos cargos son normales en una administración.

El votante decidirá qué versión considera más creíble. Y, en política local, la credibilidad se mide con una pregunta básica: “¿Me llegó la ayuda?”, “¿Se resolvió el trámite?”, “¿Volví a producir?”, “¿Me subió el coste del agua?”. A veces no hace falta un mitin para eso.

Un síntoma que se puede contar con papeletas

Una autopsia no busca culpables. Busca causas, secuencias, consecuencias. Este caso deja un rastro claro: un cese oficializado en un decreto, un conflicto sectorial convertido en debate público, una norma aprobada y publicada con límites concretos, y un partido nuevo que nace, al menos en parte, de esa misma grieta.

El Decreto 69/2025 ya está en vigor y sus números son verificables. Lo que no es verificable todavía es cómo se traducirá todo esto en mayo de 2027. Hay urnas que funcionan como termómetro y otras que funcionan como parte médico.

En La Palma, mientras tanto, la escena sigue igual de reconocible: una mano de plátanos colgando, un precio que nunca termina de ser estable, y la sensación de que, a veces, una decisión escrita en una página del boletín acaba determinando quién se sienta en el pleno del ayuntamiento. Y eso, en una isla, se nota.

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