El Ártico y Groenlandia se 'tragan' el calentamiento global: se derriten tras acumular menos hielo que nunca
El Ártico, donde se eleva Groenlandia, ya vuelve a derretirse tras acumular menos hielo que nunca durante los meses invernales. El calentamiento global provocado por los humanos no descansa.
Desde el 15 de marzo, la superficie del mar Ártico con, al menos, un 15% de hielo no para de bajar. La curva que mide la extensión de océano helado tocó techo esa jornada con 14.286 km², según el Centro de la Nieve y el Hielo de EEUU (NSDIC) y lleva nueve días seguidos de descenso. Cuando los datos preliminares se consoliden, 2026 se convertirá en el año en el que el océano Glacial Ártico haya alcanzado su máximo anual más exiguo. Es decir, el año en el que menos se ha congelado durante el invierno. El récord negativo vigente se estableció el año pasado.
Al tiempo que el mar se funde, y en un proceso “íntimamente relacionado”, el hielo sobre Groenlandia se derrite. Allí el incremento de la temperatura del aire y el agua del mar ha llevado a una pérdida notable de hielo. El océano y la isla deshelados por el calentamiento global están detrás de la crisis geopolítica que provocó en enero pasado el presidente estadounidense Donald Trump con su deseo de hacerse con Groenlandia. Codicia por sus recursos y por usarlo como autopista comercial que siguen presentes aunque se haya desinflamado la tensión internacional.
Se percibe mucho el reverdecimiento de Groenlandia. Se está notando el incremento de temperaturas y, por lo tanto, cada vez hay más vegetación. Y la época en la que están las plantas verdes, que están floreciendo, está durando más tiempo
“Se nota muchísimo el calentamiento global allá arriba. Una barbaridad”, cuenta a elDiario.es el geólogo del Instituto de Geociencias de Barcelona (GEO3BCN), Santiago Giralt que expediciona regularmente a Groenlandia. “Nosotros aprovechamos cuando los lagos están helados para sacar sedimentos del fondo porque simplifica mucho la tarea. Empezamos yendo a finales de mayo o principios de junio y ahora debemos llegar a mediados de abril porque si vamos más tarde muchos lagos están ya deshelados”.
Giralt describe que “otra cosa que se percibe mucho es el reverdecimiento de Groenlandia. Se está notando el incremento de temperaturas y, por lo tanto, cada vez hay más vegetación. Y la época en la que están las plantas verdes, que están floreciendo, está durando más tiempo”.
2026 es un paso más en la degradación ambiental consecuencia del cambio climático. Los diez peores registros de extensión máxima –hasta dónde llega cada año el hielo marino– registrados en el Ártico se han ido acumulando todos en la última década.
Este registro da testimonio del acelerado calentamiento global del planeta. A partir de ahora, ese hielo va a ir retirándose a medida que se derrite por el calor hasta llegar a su mínimo anual que se certifica a mediados de cada septiembre. Aguas más libres para las actividades económicas y militares.
El Ártico se calienta cuatro veces más rápido que el resto del planeta
El Ártico ha perdido una media del 13% de su hielo cada década desde 1979, según los datos satelitales
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Cuando la radiación del Sol llega a la Tierra, una parte se refleja y otra se absorbe.
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En el caso del Ártico, al derretirse el hielo y la nieve, se pierde el efecto albedo: la superficie clara repele más la radiación solar.
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Al desparecer la capa de hielo, quedan al descubierto las aguas del mar que son oscuras y absorben más calor.
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Eso hace que se caliente más todavía y funda a su vez más hielo.
GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA
El Ártico se calienta cuatro veces más
rápido que el resto del planeta
El Ártico ha perdido una media del 13% de su hielo cada década desde 1979, según los datos satelitales
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Cuando la radiación del Sol llega a la Tierra, una parte se refleja y otra se absorbe.
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En el caso del Ártico, al derretirse el hielo y la nieve, se pierde el efecto albedo: la superficie clara repele más la radiación solar.
Al desparecer la capa de hielo, quedan al descubierto las aguas del mar que son oscuras y absorben más calor.
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Eso hace que se caliente más todavía y funda a su vez más hielo.
GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA
Los océanos del planeta son los grandes sumideros del calor que se está acumulando en la tierra debido al efecto invernadero. A este fenómeno por el que las aguas del mar se tragan la radiación solar atrapada por la cúpula de gases –como el CO₂ o el metano– emitidos por las actividades humanas los científicos lo llaman “desequilibrio energético”. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) explica que “mide lo rápido que el calor se está acumulando en nuestro sistema climático. Ese calor recalienta los océanos, los continentes y la atmósfera además de derretir el hielo”.
Las mediciones indican que, desde 1960, ese desequilibrio se ha incrementado y en los últimos 20 años se ha acelerado respecto al periodo anterior. “El año pasado alcanzó el máximo nivel registrado”, ha concluido la OMM en su último informe del Estado del Clima.
“El calentamiento global de los océanos continuó sin atenuarse en 2025 como respuesta al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero”, según las estimaciones del equipo internacional que monitoriza esta variable desde hace años. “El calor contenido en los primeros 2.000 metros de los océanos del planeta creció en unos 23 zetajulios, explican en su trabajo que afirma que se ha establecido ”un nuevo récord“. 23 zetajulios equivale a toda la energía que consume toda la humanidad en unos 40 años.
Además del deshielo, esta acumulación contribuyó a que se desencadenaran fenómenos meteorológicos extremos a lo largo del planeta, recuerdan los investigadores. Unos eventos que se están produciendo en un “sistema climático cada vez más moldeado por la acumulación de calor a largo plazo en el que las variables naturales se amplifican por una atmósfera más cálida que contiene más vapor de agua”.
Este proceso de recalentamiento es mucho más acusado en el polo norte donde el efecto albedo (que rebota la radiación) depende del color blanco de la nieve y el hielo. Cuanto menos hay, menos se rebota y más se absorbe. Esto es lo que está provocando que el mar se hiele cada vez menos y se funda cada vez más. Y con la desaparición del hielo, se multiplica el paso de cargueros, los buques de guerra, la extracción de hidrocarburos y los proyectos mineros tanto en el fondo del océano como en tierra firme. Es lo que se aparece e el horizonte del dominio de una Groenlandia deshelada.
La banquisa, el hielo flotante, está ya muy frágil lo que da problemas porque no resiste, por ejemplo, el peso de los trineos. Las familias inuit se comunican trasladándose muy fácilmente sobre el mar helado y a actualmente eso es mucho más complicado y aumenta su aislamiento
“La banquisa, el hielo flotante, está ya muy frágil lo que da problemas porque no resiste, por ejemplo, el peso de los trineos”, describe el investigador del CREAF y la Universidad de Barcelona, Sergi Pla. Este biólogo –que está a punto de regresar a la isla para continuar sus investigaciones– explica que “incluso la gente de los inuit tiene accidentes porque la banquisa ya no es lo que era. Ahora no se atreven a ir en trineo en invierno a zonas donde pescan focas. Tienen que ir en barca y hasta llegan a no arriesgarse a ir”.
El calentamiento global provocado por las actividades humanas ha provocado que estas aguas árticas, antes innavegables, se estén convirtiendo en una autopista para grandes cargueros del comercio mundial al tiempo que desaparece la vía de comunicación de los pueblos indígenas. “Para los inuit, su territorio no termina donde acaba la tierra firme –abunda Sergi Pla– las familias se comunican en invierno trasladándose muy fácilmente en trineo sobre el mar helado. Actualmente, eso es mucho más complicado y aumenta su aislamiento”.
Santiago Giralt advierte de que “el hielo en Groenlandia se está retirando a una velocidad mucho más alta de lo que se había visto hasta ahora. Grandes superficies donde debería haber hielo glaciar están completamente desnudas. Son ahora roca desnuda”. Y debajo de la roca asoman los recursos en disputa.
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