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Sin hielo, llegan los barcos: la destrucción del Ártico por el cambio climático da más importancia al control de Groenlandia

Soldados pasando por el edificio del Comando Ártico de las fuerzas armadas danesas en Groenlandia.

Raúl Rejón

22 de enero de 2026 22:10 h

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Mientras al otro lado del Ártico cada vez pasan más buques, en el sector americano se dirime quién va a controlar las rutas marítimas a medida que el hielo desaparece del polo norte. La destrucción ambiental provocada por las emisiones de gases de los humanos ya ha convertido la Ruta Marítima del Norte en una incipiente autopista comercial. El llamado Paso del Noroeste (NWP) aguarda su momento. Y el dueño de Groenlandia ejerce control sobre sus rutas.

Aunque el presidente de EEUU, Donald Trump –como sus satélites europeos y españoles– no para de llamar al cambio climático “la mayor estafa” o “el mayor timo de la historia”, tampoco duda a la hora de sacar tajada de sus palpables efectos negativos. Ahí, en el Ártico que se derrite, reside su actual ansia por Groenlandia y la amenaza de agresión contra la Unión Europea. La isla ha perdido desde 1972 más de 6.000 millones de toneladas de hielo.

El calentamiento global funde el norte del planeta. En 2025, la capa de hielo marino del Ártico alcanzó una extensión máxima de 14,3 millones de km². El peor dato de los 47 años con mediciones por satélite. En enero de 2026, esa capa está creciendo como todos los inviernos, pero el dato de diciembre pasado fue el peor de la serie.

El Paso del Noroeste, la ruta marítima del Ártico americano

Rutas para una travesía de entre 5.000 y 6.000 km entre el oceáno Pacífico y el Atlántico. Todas recorren unas aguas cuyo estatus legal está en disputa. Canadá reclama que son aguas interiores bajo su jurisdicción, y EEUU sostiene que son aguas internacionales.

Ruta recorrida por el explorador noruego

Roald Amundsen entre 1903 y 1906

Estrecho

de Lancaster

RUSIA

Estrecho de Bering

Groenlandia

Isla de Baffin

Alaska (EE. UU.)

Estrecho

de Davis

OCÉANO PACÍFICO

Bahía de

Hudson

44%

Canadá

es el porcentaje en que ha aumentado el tráfico en estas rutas entre 2013 y 2019. La distancia navegada ha aumentado un 107%

OCÉANO

ATLÁNTICO

EE. UU

Fuente: Instituto de Investigación Polar Scott y consejo ártico. elaboración propia

El Paso del Noroeste, la ruta marítima del Ártico americano

Rutas para una travesía de entre 5.000 y 6.000 km entre el oceáno Pacífico y el Atlántico. Todas recorren unas aguas cuyo estatus legal está en disputa. Canadá sostiene que son aguas interiores bajo su jurisdicción, y EEUU, que son aguas internacionales.

Ruta recorrida por Roald Amundsen entre 1903 y 1906

Bahía de Baffin

Estrecho

de Lancaster

RUSIA

Groenlandia

Alaska

(EE. UU.)

Isla de Baffin

Estrecho

de Davis

Estrecho

de Bering

Bahía de

Hudson

Canadá

OCÉANO

PACÍFICO

EE. UU

OCÉANO

ATLÁNTICO

44%

es el porcentaje en que ha aumentado el tráfico en estas rutas entre 2013 y 2019. La distancia navegada ha aumentado un 107%

Fuente: Instituto de Investigación Polar Scott y consejo ártico.

elaboración propia

Aunque ahora los ojos de casi todo el mundo se fijan en Groenlandia por motivos políticos y el ansia anexionista de Donald Trump, la isla tiene una importancia capital, como indica el investigador del cambio global del CREAF, Sergi Pla, por algo más crucial: “Podemos decir que Groenlandia y el océano Ártico son una región especialmente clave para el planeta ya que su enorme masa de hielo y su dinámica actúan como un regulador del clima global”.

Las mediciones muestran que, justo al oeste de Groenlandia, la espesura del hielo marino está menguada, según el servicio de observación de la UE Copernicus. En diciembre, en esas aguas había “mucho menos hielo” en la bahía de Baffin. Incluso hasta un 80% menos que la media en el estrecho de Davis, según su mapa de anomalías de concentraciones de hielo. Esta bahía y su estrecho entre Groenlandia y Canadá son la puerta de entrada (o salida) del Paso Noroeste.

Lo más preocupante del deterioro de las relaciones entre EEUU, Canadá y Groenlandia es que, si el conflicto se intensifica, alguno de los países podría romper los términos del acuerdo por el que EEUU pide permiso para navegar por el paso y Canadá siempre lo concede

Brandon Boylan Director de Estudios Árticos de la Universidad de Alaska-Fairbanks

El director de Estudios Árticos de la Universidad de Alaska-Fairbanks, Brandon Boylan, explica a elDiario.es que “lo más preocupante del deterioro de las relaciones entre EEUU, Canadá y Groenlandia es que, si el conflicto se intensifica, alguno de los países podría romper los términos del acuerdo por el que EEUU pide permiso para navegar por el paso y Canadá siempre lo concede”.

En 2025 la Ruta Marítima del Norte –casi toda frente a Rusia– consolidó su carácter de paso comercial favorecido por el cambio climático y continuó su crecimiento: se registraron 103 tránsitos completos de China a Europa (o viceversa), el máximo histórico y un 6% más que en 2024. El cargo total sumó 3,2 millones de toneladas.

En el Paso Noroeste (NWP) que une el Atlántico y el Pacífico por América, las cosas son más complejas y espinosas. El viaje va desde el estrecho de Bering al mar de Labrador y cubre entre 5.000 y 6.000 km. Le atribuyen un ahorro de unos 7.000 km respecto a la travesía por el canal de Panamá. La ruta atraviesa el archipiélago ártico canadiense.

La mayoría de las rutas del NWP tienen su entrada (o salida) del este por la bahía de Baffin. Ese mar está abrazado por la isla de Baffin (Canadá) al oeste y la isla de Groenlandia (hasta ahora Dinamarca) al este. Es decir, la costa oriental de Groenlandia (que además es la más poblada) es una de las fachadas costeras de esa bahía y de esas rutas.

Las aguas sureñas de Baffin han sido históricamente navegables la mayoría del año por la emersión de aguas profundas (que retiran el hielo). El sector más al norte, que es el que penetra en el estrecho de Lancaster (usado por seis de las siete rutas del Paso del Noroeste) es –o ha sido– territorio de la banquisa helada.

Aunque estas rutas han probado ser más difíciles, también han experimentado una aceleración marítima como explica esta investigación que concluía: “Tomó cien años sumar 69 travesías y solo en los siguientes cinco años entre 2006 y 2010 se registraron otras 69”. Un estudio del Consejo Ártico indica que el tráfico en el Paso del Noreste creció un 44% de 2013 a 2019 y la distancia navegada saltó un 107%.

El estrecho de Davis

Así que, aunque no ha sido, históricamente, una ruta muy viable o atractiva, en los últimos cinco o seis años (los más cálidos medidos en el planeta) las cosas han estado cambiando: el 70% de los tránsitos completos registrados fueron entre 2019 y 2024, según los datos del Instituto de Investigación Polar Scott.

Esto ilustra qué supone el deshielo del polo norte propiciado por el calentamiento global causado por los humanos. Con todo, “hay muchos factores de navegación que dificultan que el NWP se convierta en una ruta regular de comercio”, dice este análisis publicado en Instituto Naval de EEUU.

En los recientes años, los avances tecnológicos junto a los impactos del cambio climático sobre el hielo marino han convertido el Paso del Noroeste en factible bajo ciertas condiciones y renovado el interés de la ruta para el transporte, el turismo y el acceso a sus recursos

Centro Belfer de la Harvard Kennedy School

Así que, como reseña el Centro Belfer de la Harvard Kennedy School: “En los recientes años, los avances tecnológicos junto a los impactos del cambio climático sobre el hielo marino han convertido el Paso del Noroeste en factible bajo ciertas condiciones y renovado el interés de la ruta para el transporte, el turismo y el acceso a sus recursos”.

El Tratado de la ley del mar reconoce a los estados costeros de las áreas marinas cubiertas por hielo –como el Ártico– “el derecho a adoptar e implementar normas y regulaciones no discriminatorias para prevenir, reducir y controlar la contaminación marina de los buques en la zona económica exclusiva” [370 km desde la costa]. A pesar de participar en su redacción, EEUU no ha ratificado ese tratado, pero lo reconoce como ley consuetudinaria internacional.

Un control de facto sobre el paso de buques, ya que esa distancia es suficiente para cubrir desde Groenlandia el estrecho de Davis, paso obligado de casi todas las rutas del NWP.

“Si EEUU tomara el control sobre Groenlandia podría reclamar los derechos de soberanía sobre la zona económica exclusiva –cuenta el profesor Boylan– y si ganara el control sobre el estrecho de Davis, que atraviesa esa zona, envalentonaría al país en su disputa con Canadá porque podría reclamar que el Paso del Noroeste comienza y acaba y su territorio”.

Si bien las proyecciones científicas de deshielo no parecen ser muy atractivas para que los buques con salida en Europa utilicen el NWP, en el caso de viajes desde o hacia el este de Norteamérica, casi cualquier escenario climático es “óptimo” todo el año para barcos adaptados al hielo ya en 2050 y “más eficaz” para naves de aguas abiertas que la Ruta ártica del Norte.

¿De quién es el paso?

La codicia del ártico puede reactivar una diputa sobre el estatus legal del Paso del Noroeste. Canadá considera que ese mar que rodea sus islas (históricamente el país de los inuits) son aguas territoriales, mientras EEUU ha empujado para que se traten como aguas internacionales. El escaso tránsito de esas rutas ha hecho que el conflicto fuera de baja intensidad. “Desde 1988, ambos países están de acuerdo en diferir sobre el estatus”, subraya Brandon Boylan.

Las nuevas perspectivas de uso que trae el deshielo consecuencia del calentamiento global (y que arrastra la destrucción de hábitats y el estilo de vida inuit) han reavivado la disputa por el control del paso. Y el deseo de EEUU de hacerse como sea con la isla de Groenlandia también le aportaría un alto grado de ese control.

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