El homenaje al fin a los tres hermanos profesores fusilados en la Sevilla de Queipo: “Nunca perdieron la dignidad”
José León Trejo, el primer identificado en la fosa común de Pico Reja en Sevilla de la que se extrajeron los cuerpos de 1.786 represaliados del franquismo, ha recibido el homenaje institucional que hasta ahora se le había negado. El pasado 24 de junio el Ayuntamiento hispalense le hizo entrega de sus restos a la familia en un acto minimalista sin ningún boato oficial, que si al final tuvo más impacto fue por la insistencia de las asociaciones memorialistas a las que los descendientes de los León Trejo están vinculadas.
El hecho de que esta víctima de los golpistas, liderados por Gonzalo Queipo de Llano, fuese concejal del Consistorio sevillano durante cinco años –renunció días antes del golpe de Estado por una crisis en su partido, la Unión Republicana de Martínez Barrios– no fue argumento suficiente para que el gobierno municipal (en manos del PP de José Luis Sanz) se animase a hacer un reconocimiento público. En plena sintonía, la Junta de Andalucía de Juan Manuel Moreno tampoco se planteó nada al respecto.
Así las cosas, las otras dos administraciones que financiaron la exhumación de Pico Reja –Gobierno central y Diputación de Sevilla, ambas en manos del PSOE– anunciaron sobre la marcha un acto institucional para honrar la figura de José León Trejo, profesor de Francés en el instituto San Isidoro fusilado el 17 de octubre de 1936. Dicho y hecho, este viernes se le ha entregado a sus descendientes la declaración de reconocimiento y reparación de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.
Nietos, bisnietos y tataranietos
La suya y la de sus otros dos hermanos ejecutados, Joaquín y Manuel, ambos maestros, mientras que el cuarto, Francisco, acabó en el exilio en EEUU, donde falleció en 1973. Este último, militar de carrera, estaba al mando de la base aérea de Cuatro Vientos en Madrid e impidió que se uniera a los golpistas, una acción por la que siempre pesó en su conciencia que el negro destino de sus hermanos fue una venganza.
El acto de homenaje y reconocimiento ha tenido lugar este viernes en la Delegación del Gobierno en Andalucía, que tiene su sede en la Plaza de España hispalense. Allí se han unido nietos, bisnietos y hasta tataranietos, una de las cuales –Luz Hernández León, de 16 años y descendiente de Manuel León– ha leído el poema Visión de Sevilla de Miguel Hernández (“luto en las azoteas, muerte en los sevillanos...”) para luego agarrar la bandera republicana junto a otros tataranietos como Lua, Teo y Nico, todos llegados desde Madrid.
Los familiares de José, Joaquín y Manuel han recibido un documento de reparación expedido por el Gobierno “por la persecución y violencia padecidas por razones políticas, ideológicas y de conciencia con resultado de muerte por fusilamiento” por aplicación del bando de guerra. Además de reconocer su “condición de víctima”, se hace lo propio y se “declara la ilegalidad y la ilegitimidad” de los tribunales y jurados golpistas.
“Que sigan buscando a los desaparecidos”
Junto al documento acreditativo, una rosa roja. El primero en recibirlo ha sido Fernando Sarmiento, nieto de José León Trejo, que agradecía a las instituciones el homenaje, a la vez que las instaba a “no cejar en el empeño que tenemos todos: quedan muchas víctimas por identificar”. Concha León, nieta de Manuel, ha expresado por su parte el deseo de que les puedan entregar los restos de su abuelo, que se prevé que también puede estar en la fosa de Pico Reja o en la cercana de Monumento, en la que no terminan de arrancar los trabajos de exhumación.
Ana María León, nieta de Joaquín, no ha escondido su emoción al acordarse “de la gente que falta y que lucharon por un día parecido a éste”. Y por eso ha reclamado a las autoridades “que sigan buscando a los desaparecidos”, porque recibir sus restos como ha ocurrido en el caso de José “da una paz a la familia que nadie se puede imaginar”.
“Los León Trejo representan a miles de hombres y mujeres perseguidos que defendieron la legalidad democrática”, ha apuntado el delegado del Gobierno, Pedro Fernández, que ha señaldo su “derecho a ser recordados” además de resaltar el “sufrimiento en silencio” de sus familias, empezando por las tres viudas que quedaron con 16 hijos. Lo hicieron, además, privadas de cualquier tipo de pensión o asistencia pública tras el asesinato también civil de sus maridos, que a posteriori fueron expedientados y perdieron sus empleos para que tuvieran derecho a ayuda alguna.
“Son lo mejor de España”
Pero por mucho que lo intentaran, los tres hermanos “nunca perdieron la dignidad”, ya subrayado el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, que ha incidido en que “no fueron unos criminales, sino unos amantes de la libertad y defensores de la democracia”. “Defendieron unas instituciones laicas y democráticas, la igualdad y la fraternidad, esos fueron los delitos por los que fueron ejecutados”.
Martínez no ha desaprovechado la ocasión para cargar contra el pacto suscrito este jueves entre PP y Vox para hacer presidente a Juan Manuel Moreno, que incluye entre sus puntos la derogación de la Ley de Memoria andaluza. Y si sin este documento ya está habiendo problemas para que Junta y Ayuntamiento se comprometan a exhumar Monumento, donde puede haber hasta 2.600 represaliados, las perspectivas ahora no son nada halagüeñas, por lo que les ha instado a “aclararse ya” y, si no dan un paso al frente, dejar que asuman los trabajos Gobierno y Diputación en solitario.
El secretario de Estado ha recordado por último el escrito que Max Aub dirigió a su hijo con la vista en los miles de republicanos que se agolpaban en el puerto de Alicante para intentar coger los últimos barcos que partían rumbo al exilio. Pese a su pésimo estado, dejó dicho, “nunca lo olvides, son lo mejor de España”, como también lo fueron los hermanos León Trejo.