Riópar Viejo y Riópar Nuevo: la fábrica que obligó a un pueblo entero a bajar al valle

Así está actualmente el pueblo de Riópar Nuevo

Àlex Gonzàlez

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Hay pueblos que cambian de nombre, y hay pueblos que directamente cambian de sitio. Ese es el caso de Riópar, en la Sierra de Alcaraz (Albacete), donde un antiguo núcleo medieval situado en un cerro fue vaciándose progresivamente durante dos siglos para mudarse a una colonia industrial construida desde cero, a orillas de un río, que daba cobijo a los obreros de una fábrica de latón. En este caso no fue por una guerra o epidemia, fue por una mina de calamina y un proyecto de un ingeniero austriaco.

El Riópar original, hoy llamado Riópar Viejo, es un asentamiento con siglos de historia a sus espaldas. Allí se encuentra el yacimiento neolítico de La Marija, donde se descubrió, por ejemplo, el llamado “Tesorillo romano de Riópar”, 364 monedas que hoy se conservan en el Museo Arqueológico de Albacete. El lugar era muy curioso, pero había un problema y es que al estar encaramado sobre una roca, el pueblo no podía expandirse.

El ingeniero que llegó buscando calamina

Todo cambia en 1771, cuando el ingeniero vienés Juan Jorge Graubner visita Riópar atraído por la existencia de una mina de calamina, el mineral del que se extrae el zinc que, combinado con cobre, produce el latón. Carlos III, respalda el proyecto, y mediante Real Cédula de 19 de febrero de 1773 se fundan las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz. Fueron las primeras fábricas de España y las segundas del mundo en la elaboración y producción de objetos de zinc y latón, ya que por entonces solo existían las de Goslar, en Alemania.

Instalaciones de las antiguas fábricas de Riópar

Graubner decidió dividir la producción en dos complejos: uno junto al arroyo Gollizo para trabajar el latón, y otro junto al río Mundo, bajo la mina, para el cobre y el zinc. Ambos lugares estaban lejos de Riópar así que hubo que construir un pueblo nuevo: San Juan de Riópar, para que vivieran los obreros. Marta Vera, presidenta de la Asociación de Amigos de las Reales Fábricas de Riópar, lo explica brevemente: “tuvieron que hacer casas para dar albergue a los trabajadores y así conformar un pueblo con todas las necesidades necesarias (Iglesia, médico, estanco de vino y carne entre otros) para asentarse en ese lugar. Entonces se configuró una colonia industrial alrededor de esa Real Fábrica que es el actual pueblo de Riópar”.

Varios nombres antes del definitivo

El pueblo nuevo cambió de nombre varias veces: primero Fábricas de San Juan de Alcaraz, después Fábricas de Riópar, hasta quedarse finalmente con el nombre de Riópar. En 1781 se completó la Presa del Laminador, y a partir de entonces, el declive del pueblo viejo fue constante: llegó a quedar reducido a apenas medio centenar de vecinos, hasta su despoblamiento total en 1995.

Con el cierre definitivo de las fábricas en 1996, tras 223 años de actividad, un decreto del Consejo de Ministros fijó los nombres actuales: Riópar (o Riópar Nuevo) para la antigua colonia obrera, y Riópar Viejo para el enclave medieval que le dio origen.

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