El relumbrón de un Viernes Santo como Sevilla hacía tiempo que no tenía
- Pese a que en las horas previas volvía a aparecer el fantasma de la lluvia que siempre le acompaña, la jornada ha resultado redonda y ha servido para ver al Cachorro antes de que procesione por Roma por el Jubileo de las Cofradías
- — Madrugada de Sevilla: sobresalto por la noche, Esperanza por la mañana
El Viernes Santo es tradicionalmente el día más castigado por las inclemencias meteorológicas en la Semana Santa de Sevilla, nunca pasa demasiado tiempo para que le llueva incluso en periodos de sequía. Por eso, es de celebrar la jornada plena que se ha vivido, con un tiempo magnífico pese a que las previsiones barruntaban que, una vez más, podía mojarse.
Entre el cansancio que deja tras de sí la Madrugada y la acumulación de días, el Viernes Santo tiene un aire entre bucólico y agotado, alegrado esta vez por un Sol radiante. Todo ello con la curiosidad añadida de ver al Cachorro, que la próxima vez que salga en procesión lo hará en Roma con motivo del Jubileo de las Cofradías dentro de un mes.