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El consumo de alcohol cae entre los jóvenes, pero beber sigue siendo un ritual: “En las discotecas me cuesta encajar”

Yeray Díaz

5 de agosto de 2026 21:56 h

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Los jóvenes beben menos alcohol que antes, pero quienes no lo hacen se enfrentan a una dura realidad cuando tienen que integrarse con quienes sí lo consumen: el alcohol resulta ser casi “un contrato” para relacionarse en festejos. Es el caso de Andrea, una joven que ha sufrido rechazo por socializar en contextos de ocio sin contar con el consumo de alcohol. Le ha pasado, por ejemplo, en los ratos previos a entrar en discotecas, donde le han llegado a llamar “amargada” por no consumir bebidas alcohólicas: “La previa es el parking y ahí me cuesta encajar”, dice.

También observamos que quienes se apartan de la norma siguen percibiendo presiones para consumir. Ese es uno de los principales retos que ponen de manifiesto estas investigaciones.

La “timidez” de esta joven añadida a la presión que ha sentido le han llevado a recurrir al consumo de alcohol ocasional para interactuar con otras personas en contextos de ocio. “Alguna vez he recurrido a un puntito de alcohol para soltarme debido a la timidez”, asegura.

La Directora General de Fad Juventud, Beatriz Martín Padura, incide en las situaciones de aislamiento en las que se encuentran los jóvenes no consumidores cuando llega el momento de unirse a otros grupos, sobre todo, en contextos de ocio o donde se consume alcohol“: ”Observamos que quienes se apartan de la norma siguen percibiendo presiones para consumir. Ese es uno de los retos“.

Si en 2006, el 43,8% de jóvenes de 15 a 24 años consumía habitualmente alcohol, ahora ese porcentaje es del 17,9%. Es decir, el consumo habitual entre jóvenes ha caído cerca del 60%, según apunta el informe monográfico sobre el consumo de alcohol del Ministerio de Sanidad basado en la Encuesta de Salud de España.

Actualmente, entre la población más joven, de 15 a 29 años, un 30,6% asegura que nunca ha consumido alcohol y un 25,1% garantiza no haberlo hecho casi nunca. Es un porcentaje más elevado si se compara con los que consumen alcohol con bastante frecuencia (11,7%) o con los que lo consumen con mucha frecuencia (8,7%). Así lo exponen los datos del informe 'La juventud cambia su relación con el alcohol' publicado por FAD Juventud.

Pero la presión para consumir sigue. El epidemiólogo del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) Iñaki Galán Labaca lo resume así: “Introducirse en un grado de desinhibición forma parte de la integración al grupo en contextos de botellón”.

Las ofertas de consumo de alcohol no ayudan

Los jóvenes que no consumen alcohol señalan su ingesta como una entrada para “ser normal”. Llegan a acceder a la petición de beber para obtener la posibilidad de encajar con sus coetáneos. Aquellos que no beben tienen que poner excusas o justificarse porque “corta el rollo”, como indica el informe de FAD Juventud.

Las bebidas energéticas y el alcohol siguen preocupando

La reducción del consumo en los jóvenes es un logro, pero no una victoria. El responsable de la Unidad de Apoyo de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Juan Carlos González Luque, confirma que “el consumo intensivo sigue siendo un problema y esto nos preocupa”.

Además de esto, González Luque apunta a las ofertas de alcohol que se encuentran actualmente en el mercado y el efecto contraproducente que provoca ante las alternativas propuestas para reducir el consumo: “Las ofertas de consumo de alcohol no ayudan”.

Por otra parte, el consumo de bebidas estimulantes también enciende las alarmas. La combinación de estas con el alcohol “enmascara” sus efectos y resulta muy perjudicial, ya que se han detectado problemas cardiovasculares “bastante importantes”, señala el responsable de la Unidad de Apoyo.

Marcos, un joven que redujo su consumo de alcohol, advierte sobre los efectos que provocan las bebidas energéticas: “Tenía un amigo que las mezclaba con alcohol y se le notaba nerviosísimo cuando consumía”.

Más de un tercio de los menores de 30 años han reducido su consumo de alcohol: el 35,6 % de los jóvenes que tienen de 15 a 29 años afirman que actualmente consumen menos que antes. El 17,3% afirma que ahora no consume nunca.

El alcohol tiene consecuencias

“Las peores consecuencias que sufren los jóvenes consumidores de alcohol tienen que ver con la mortalidad por accidentes, verte envuelto en peleas o por accidentes laborales”, explica el epidemiólogo Iñaki Galán.

Marcos también ha vivido esto en su propia piel: “He llegado a consumir media botella de 750 mililitros en un día”. El consumo de alcohol a largo plazo le provocó consecuencias que le resultaban preocupantes: “Hay un momento en el que la memoria a corto plazo te deja de funcionar si bebes demasiado; hubo una noche que no recordaba lo que había hecho tres minutos atrás”, explica.

Pero los efectos del alcohol para este joven no solo se quedaban en este punto. Él mismo afirma que sintió una mayor preocupación cuando comenzó a sentir “dolores de cabeza fuertes, mareos, el cuerpo débil y sudores fríos”.

Además, el joven cuenta que el consumo de alcohol ha llegado a generar situaciones tensas en su grupo de amigos: “Un amigo rompió una botella y a un conocido le terminó rajando el ojo por debajo. Entre los propios amigos hemos llegado a discutir por los efectos del alcohol”, añade.

Asimismo, el consumo de alcohol también supone un revés para la salud mental. El responsable de la Unidad de Apoyo asegura que muchos consumidores pueden sufrir problemas psicológicos como depresión o ansiedad. Las consultas psicológicas que se derivan por esta casuística refieren a “un problema que tapaban”, ya que, en algunos casos, se utiliza el alcohol como un medio de escape para cuestiones personales o para esconder una “insatisfacción social”.

Según apuntan el informe de Fad Juventud, entre las consecuencias negativas más nombradas por las personas encuestadas se encuentran gastar más dinero del que se debía (20,1%), seguido del insomnio (16,8%) y la falta de ánimo o tristeza (15,5%).

Más allá de las complicaciones que sufrió Marcos con el consumo de alcohol en el pasado, ahora afirma que se siente mejor tras haber reducido su ingesta de alcohol: “Mejoré la claridad mental, la memoria a corto plazo y la condición física”, asegura.

Medidas de prevención

Aunque el consumo de alcohol en menores se ha reducido, el responsable de la Unidad de Apoyo insiste en la necesidad de seguir con las estrategias que están empleando: “En España tenemos intervenciones y actuaciones que han funcionado y hay que seguir”. La publicidad influye de manera masiva y a esto “hay que darle una vuelta de tuerca”, apostilla.

Asimismo, González Luque confirma que se pretende intervenir en los lugares de ocio: “Controlar los espacios de ocio para que no haya ofertas alcohólicas”. González Luque asegura que pretenden trabajar las “normas sociales” y, además, para combatir el alcohol como refugio, ya trabajan con FAD Juventud sobre las “habilidades personales y sociales” en los jóvenes, y sobre cómo “resistir los problemas sociales”.

La Delegación del Gobierno impulsó el proyecto de ley de prevención del consumo de bebidas alcohólicas en menores de edad que el Consejo de Ministros aprobó en 2025 y que llegó al Congreso.

Este nuevo proyecto de Ley pretende suprimir los estímulos ambientales que pueden empujar a tomar alcohol, actuar sobre toda comunicación comercial que tenga que ver con bebidas alcohólicas en establecimientos o recintos de uso público y suprimir el consumo en eventos frecuentados por menores.