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La primera enfermera en recibir la Sputnik V en Argentina: “Sentía que todos los días volvía de la guerra”
“¿Qué sentía? Que todos los días volvía de una guerra. Mi papá, que tiene 80 años, me esperaba cada noche. Nuestro único contacto es a través de un vidrio que compartimos en la entrada del pH donde vivimos. Cuando entraba, él se asomaba a la ventana y yo veía un reflejo en sus ojos, como que me decía ‘ay, Negrita, llegaste, estás con nosotros’”. Habla Karina De La Iglesia, 50 años, enfermera Jefa de la Terapia Intensiva B del Hospital Argerich. Hoy, en el día en que arrancó la campaña de vacunación para los profesionales de la salud contra el coronavirus, recibió la primera dosis de la Sputnik V. “Hoy dejé de ser ‘un riesgo’ para mi familia y para los pacientes”, dice.
Karina trabaja en ese hospital porteño desde hace una década. El sábado recibió el llamado. Era una invitación a vacunarse que venía, digamos, con un plus: “Podés ser la primera argentina en vacunarse”. Ella no dudó, pero sí aclaró que no le importaba ser “ni la primera ni la tercera”, que su vida, desde marzo, está organizada en función de la pandemia y que la vacuna es una herramienta que quería usar. Hoy ofreció su brazo derecho y recibió el pinchazo de parte de una compañera, Patricia Albarracín, enfermera Jefa del área de Vacunación. “Fue un acto representativo para todo el equipo de profesionales. Algo así como ‘yo me la doy, no tengo miedo’”, sigue.
Escribe Victoria De Masi.