En 1971 desaparecieron todos los tranvías de Barcelona menos este: pintado de azul, ahora se cumplen 125 años de su puesta en funcionamiento

Aquel día, el 18 de marzo de 1971, concluía oficialmente la era de los tranvías urbanos en Barcelona con el cierre definitivo de sus últimas líneas de transporte. Sin embargo, un modesto convoy histórico lograba escapar a aquella extinción y mantenerse plenamente operativo sobre los raíles de la avenida del Tibidabo. Ahora se cumplen 125 años de su puesta en funcionamiento, fecha para recordar la distinguida trayectoria de un vehículo icónico que ha resistido con firmeza el paso del tiempo. Esta singular joya del patrimonio ferroviario catalán se mantiene como el único superviviente de toda la antigua red tranviaria que recorrió las calles de la capital.

La historia de este célebre transporte centenario comenzó a forjarse en 1898 con la constitución de la Sociedad Anónima El Tibidabo, iniciativa impulsada por el doctor Salvador Andreu. Las obras de construcción de la línea ferroviaria se iniciaron en junio de 1900 e inauguraron oficialmente el servicio el 29 de octubre de 1901 junto al famoso funicular. Aquellos primeros cuatro tranvías de madera pintados originalmente de verde claro conectaban el paseo de Sant Gervasi con el acceso a la cima. Su éxito inicial fue tan notable que pronto se decidió ampliar el trazado hacia Vallvidrera para satisfacer la creciente demanda de excursionistas y vecinos que subían a la montaña.

El recorrido más reciente abarca exactamente 1.276 metros entre la plaza de John F. Kennedy y la plaza del Doctor Andreu, superando un pronunciado desnivel de 93 metros. El itinerario discurre flanqueado por elegantes mansiones de estilo modernista y noucentista que caracterizan este exclusivo paseo residencial. A lo largo de las décadas, este viaje sobre raíles ofreció a barceloneses y visitantes una perspectiva panorámica e idílica durante su ascenso hacia el parque de atracciones. El trayecto se consolidó en la memoria sentimental de la ciudad como un paseo entrañable que unía de forma directa el centro urbano con la naturaleza de la sierra de Collserola.

En diciembre de 1942, tras sufrir un percance de tráfico, el vehículo fue reparado y repintado con el característico tono cobalto que le dio su popular nombre de Tranvía Azul o Tramvia Blau. Décadas más tarde, en abril de 1979, la empresa propietaria cedió gratuitamente la infraestructura, las cocheras y la flota al ayuntamiento para garantizar su preservación frente a las dificultades económicas. Posteriormente, el 1 de enero de 1981, la gestión pública pasó formalmente a manos de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB). Bajo la tutela municipal se acometieron diversas reformas en las vías y en la catenaria para asegurar la continuidad de este servicio histórico tan querido.

Bajo la dirección de TMB, el servicio fue remodelado de forma integral en mayo de 1985 para ser reorientado hacia un uso eminentemente turístico y cultural. La flota conservó unidades históricas de incalculable valor patrimonial, entre las que destacan el coche número 2 recuperado en 1983 y la popular jardinera número 129. El máximo reconocimiento institucional llegó el 23 de mayo de 2023, cuando la Generalitat de Catalunya declaró Bien Cultural de Interés Nacional a siete de sus vehículos centenarios. Esta catalogación de máximo rango garantiza la protección jurídica definitiva de este valioso patrimonio de la movilidad urbana barcelonesa.

El servicio comercial tuvo que suspenderse temporalmente el 28 de enero de 2018 para someter la línea a una renovación integral de su infraestructura por razones de seguridad. En la actualidad existe un proyecto municipal para restaurar la flota y transformar por completo la avenida del Tibidabo. Las obras previstas contemplan la sustitución total de las vías y la catenaria, garantizando los estándares modernos de seguridad antes de que los convoys vuelvan a circular. Pese a la complejidad técnica de las obras, la ciudad mantiene su firme compromiso con el retorno definitivo de su tranvía más emblemático.

Actos festivos

Con motivo de conmemorar el 125 aniversario de su puesta en marcha, TMB y el distrito de Sarrià - Sant Gervasi han organizado diversos actos festivos. Durante el próximo fin de semana, el histórico tranvía número 5 abandonará sus cocheras para quedar expuesto al público en la avenida del Tibidabo. Los ciudadanos podrán acudir a la mencionada cita para subir gratis a su interior de madera tallada y celebrar este emotivo reencuentro popular. La exhibición supondrá una oportunidad única para recordar el legado vivo de un medio de transporte que lleva casi nueve años alejado del contacto directo con los vecinos.

El programa conmemorativo incluye jornadas de puertas abiertas en los talleres de la calle Bosch i Alsina y la edición de un billete conmemorativo especial para coleccionistas. Asimismo, una cuidada exposición en el espacio Mercè Sala repasa la trayectoria de este símbolo de la memoria colectiva barcelonesa. A más de medio siglo del cierre de las antiguas líneas urbanas, la figura del Tranvía Azul continúa erigiéndose como el representante más entrañable de la historia sobre raíles. Sus vías centenarias aguardan la finalización de las obras de remodelación para volver a subir hacia el Tibidabo, manteniendo vivo el encanto de un transporte legendario.