30 años de 'Independence Day': la película que cambió para siempre el cine de catástrofes
El 3 de julio de 1996, cuando Independence Day llegó a los cines con el gancho del Día de la Independencia estadounidense (4 de julio), el cine de catástrofes cambió para siempre. La película del director alemán Roland Emmerich no era la producción más cara de su época, ya que su presupuesto era de unos 75 millones de dólares, pero en pocos meses se convirtió en el mayor fenómeno de taquilla del año y en uno de los más influyentes de la década. Tres décadas después, su huella sigue visible en prácticamente todos los blockbusters de destrucción masiva que se han rodado desde entonces.
Los números hablan solos. Con ese presupuesto comedido, la película recaudó más de 817 millones de dólares en todo el mundo, multiplicando por más de diez su inversión. Fue la película más taquillera de 1996 y de todos los tiempos hasta el estreno de Titanic en 1997, que la superó. Además, en los Premios Óscar de 1997 se llevó la estatuilla a Mejores Efectos Visuales. Un Oscar que generó debate: la película usó principalmente maquetas a gran escala y efectos prácticos, no solo CGI. Un año antes, Toy Story había inaugurado la era del CGI puro, pero 'Independence Day' fue una de las últimas grandes producciones en apostar por ese equilibrio entre lo real y lo digital antes de que lo digital se lo tragara todo.
El manual del blockbuster de destrucción del mundo
La película estableció una plantilla que Hollywood repitió sin descanso durante una década: ciudad icónica destruida en los primeros minutos, grupo personajes de distintas procedencias que se unen, héroe inesperado que salva el mundo, y final apoteósico en el que se revierte una situación imposible. La lista de películas de este estilo es larga y conocida. Armageddon llegó en 1998 usando exactamente la misma fórmula pero con un asteroide. Impacto profundo también en 1998, mismo año, mismo concepto. Godzilla en 1998, dirigida por el propio Emmerich. El día de mañana en 2004, otra vez Emmerich. Y 2012 en 2009, también Emmerich, que siguió explotando durante casi 15 años el filón que él mismo había creado.
Antes de Independence Day, Will Smith era conocido principalmente por la serie de televisión El príncipe de Bel-Air y como rapero. Emmerich pensó en él por su perfil humorístico y distendido, que encajaba con el tono que buscaba para la película. El resultado fue el despegue de Will Smith como estrella del cine de acción global. Durante más de 20 años, la película mantendría el récord de ser la más taquillera protagonizada por él, hasta 2019, cuando fue superada por la versión de acción real de Aladdin.
El detalle que casi le cuesta el título
Uno de los detalles curiosos de la pelicula es que durante el rodaje, la película se apodó internamente “ID4” porque Warner Bros poseía los derechos del título original por una película de 1983 que también se llamaba Independence Day. El cambio de nombre definitivo se consiguió solo dos semanas antes del estreno.
Además, la destrucción de la Casa Blanca en el tráiler es todavía hoy uno de los momentos de marketing cinematográfico más recordados de la historia. La secuela de 2016, Independence Day: Resurgence, y sus resultados han confirmado que es muy difícil igualar a la original ya que fue un fracaso comercial y de crítica.