Ha vuelto a ocurrir, esta vez en Lardero: cerrada la piscina de natación por “conductas incívicas”

Piscina climatizada del complejo Aqualar de Lardero

Rioja2

18 de agosto de 2026 18:51 h

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Ha vuelto a ocurrir, esta vez en Lardero. La piscina de natación del complejo acuático Aqualar se cerrará por “conductas incívicas”, informa el Ayuntamiento de Lardero. Se ha activado el protocolo de limpieza y desinfección debido a estas conductas de algunos usuarios. Permanecerá cerrada hasta nuevo aviso, informan desde el Consistorio.

No es el primer municipio que se ve obligado a cerrar sus piscinas municipales por estas conductas incívicas o actos vandálicos. Ausejo o Alberite son algunos de ellos.

Desalojo inmediato

El protocolo a seguir una vez se comprueba la existencia de un excremento en el agua o altos niveles de E. coli o enterococos marca el desalojo inmediato de la piscina. No es grave, pero sí se corre cierto peligro sanitario. “Lo que define que un agua sea potable o no es que esté ausente de estas bacterias típicas que se encuentran en las heces”, apunta Rosa del Campo Moreno, microbióloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid e investigadora de la Universidad de La Rioja.

Esta experta recalca que cada persona tiene su propia E. coli. “Ahora en verano que se viaja tanto, mucha gente se enfrenta a la llamada diarrea del viajero, algo que puede suceder únicamente por el cambio de agua que bebemos, y también está provocada por la E. coli”, ejemplifica. Es decir, aunque cada sujeto tenga su propia bacteria y no le cause patología alguna, enfrentarse en una piscina a diferentes variantes de E. coli sí que podría ser un desencadenante de diarrea.

Los virus también están presentes en las heces, como los norovirus: “Siempre que están causan diarrea. Quizá una persona no tiene un gran cuadro sintomático, pero al transmitírselo a otra persona ella sí que lo desarrolla”, enfatiza la microbióloga. Más allá están las bacterias resistentes a los antibióticos. La investigadora agrega que si este tipo de bacterias estuvieran presentes en las heces de la piscina se podrían diseminar a otras personas y “también sería un problema”.

Sobre los análisis para comprobar que los niveles han vuelto a la normalidad, la especialista aclara que habitualmente deben tardar entre 24 y 48 horas. Así lo determina: “Los cultivos se ponen en placas, en unas placas que además buscan indicadores de contaminación fecal. El cultivo crecerá, y luego hay que identificar la bacteria, porque no todo lo que crece es E. coli o enterococos”. En el caso de los virus, que no se pueden cultivar, el análisis se basa en un recuento por PCR en el que se mide la cantidad de virus que hay presente en el agua.

De todas formas, Del Campo precisa que en las piscinas hay un nivel suficiente de cloro como para matar estos microorganismos. “Más allá de la cerdada que supone defecar en una piscina abierta al público, el riesgo de contaminación no es muy alto”, concluye antes de incidir en que este tipo de fenómenos no tendrían cabida si reinara el sentido común.

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