Hace 93 años, el incendio del Reichstag abrió la puerta al poder absoluto de Hitler: ¿quién provocó aquel fuego?
Hacía menos de un mes que Adolf Hitler, entonces líder del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, había sido nombrado canciller por el presidente Paul von Hindenburg. Para ese momento, el alemán todavía no contaba con el poder absoluto, por lo que necesitaba algo que le permitiera acabar con sus adversarios políticos y gobernar sin limitaciones.
Y, en ese contexto, el edificio del Reichstag ubicado en Berlín sufrió un devastador incendio. A día de hoy, se sigue discutiendo sobre si aquel incidente fue un acto aislado, aunque perpetrado con mucha casualidad por un “militante comunista”, o una operación instrumentalizada por los propios nazis para acelerar su incursión absoluta en el poder.
Para intentar llegar a una conclusión, debemos viajar a la noche del 27 de febrero de 1933, cuando la central de bomberos de Berlín recibió la llamada de un vecino avisando que el edificio del parlamento alemán estaba ardiendo. Sin saberlo, aquel Reichstag en llamas se convertiría en un símbolo del inicio del Tercer Reich.
Acusaciones de los nazis y auge del régimen
La misma noche del incendio, la policía de la ciudad arrestó al presunto autor del incendio: Marinus van der Lubbe, un albañil neerlandés de 24 años recién llegado a Alemania. La versión oficial señaló que los agentes encontraron al joven, al que identificaron como comunista, dentro del edificio y que este rápidamente confesó la autoría del incendio.
Lo que no trascendió entonces es que aquella confesión llegó después de horas de interrogatorios y torturas en la jefatura de la policía de Berlín. No hizo falta para el régimen nacionalsocialista, que señaló que aquel ataque formaba parte de una supuesta conspiración contra el Estado por parte del Partido Comunista.
Marinus van der Lubbe fue sentenciado a muerte y ejecutado diez meses después del incendio, mientras que el presidente del gobierno alemán acabó declarando el estado de emergencia. La llamada “Ordenanza contra incendios del Reichstag” limitó en gran medida las libertades y los derechos de la población, sentando las bases para la dictadura nazi.
¿Qué ocurrió realmente entonces? En el libro Auge y caída del Tercer Reich, el historiador estadounidense William L. Shirer recogió una declaración jurada del general alemán Franz Halder, donde este afirmó que Hermann Göring se jactó acerca de lo que ocurrió aquella noche. “En un almuerzo con ocasión del cumpleaños del Führer en 1943, dirigieron la conversación hacia el incendio del Reichstag y su valor artístico. Escuché con mis propios oídos como Göring irrumpió en la conversación y gritó: el único que realmente sabe sobre el edificio del Reichstag soy yo, porque yo le prendí fuego”.